domingo, 26 de febrero de 2012

Capítulo 16

{Narra Katie}

Releí el SMS unas tres o cuatro veces. ¿Qué me querría decir con eso? Podría ser algo bueno... pero también algo malo. Ay, Claire y su manía de expresarse siempre mal. En fin, tendría que llamarla o esperar a verla aquella noche. 
La verdad, hubiera preferido la primera opción, pero una voz a mi lado no me lo permitió.

- Lo siento, tenía que contestar, era urgente - se excusó Louis, regalándome una de sus perfectas sonrisas y sentándose junto a mi. ¿Urgente? No lo creo. Simplemente lo decía por decir. Pero no iba a darle vueltas a eso ahora. El caso es que lo tenía muy cerca de mi. Demasiado cerca. Y, pese a que a veces podía ser muy segura de mi misma, en esos momentos no me encontraba así.

- No... no te preocupes... - tartamudeé, incómoda, alejándome unos milímetros de él, casi imperceptiblemente. Tomé aire, intentando relajarme.

- ¿Por qué viniste a sentarte aquí en cuanto comencé a hablar? - me preguntó, sin apartar la vista de mi. Yo lo miré a los ojos unos segundos, pero rápidamente bajé la mirada. ¿Por qué era tan vulnerable ahora?

- Eh... esto... no sé. Quería dejarte intimidad, ya... ya sabes - dije, con inseguridad - Además, tenía que hacer una llamada y no quería molestarte - sí, le mentí descaradamente. Pero necesitaba salir de aquella como pudiera.

- Ah vale, no hay problema entonces - dijo, sonriéndome. Yo le correspondí, tímidamente, sin atreverme a mirarle a los ojos - Bueno, ¿de qué estábamos hablando? Se me ha ido el santo al cielo con todo esto...

- Estábamos hablando de mi amigo Josh - le interrumpí. No iba a dejar escapar la oportunidad que tenía de ponerlo celoso - Pero creo que hemos de dejarlo para otro momento. Tengo que irme - me levanté del banco y me coloqué frente a él.
Louis, todavía sentado, levantó la cabeza para mirarme.

- ¿Irte ya? Pero si todavía es muy temprano... - fingió hacer pucheros, lo que me hizo reír - Además, mi propósito de hoy era conocerte, pero como eres una tramposa no me ha dado ni tiempo...

Puse los ojos en blanco, con gesto divertido.

- Uno: no soy una tramposa. Y dos: ya sé que es muy temprano, pero tengo que irme, en serio. Y si quieres conocerme, tendrás que pedirme otra cita... - tras decir eso último me agaché y le di un beso en la mejilla. Le dediqué una de mis mejores sonrisas, para después decir un breve "hasta luego" en un susurro y dirigirme a la salida del parque, sin mirar atrás. 

[Más tarde...]

{Narra Claire}

Volví a mirar una vez más el reloj, mientras mis dedos tamborileaban levemente sobre la mesa. ¿Dónde se había metido todo el mundo? Hacía más de media hora que le había mandado un SMS a las chicas para hablar con ellas. Y no había recibido contestación de ninguna. Empezaba a ponerme nerviosa, necesitaba hablar con alguien ya, desahogarme, pues mis dudas no eran pocas. 
Me levanté y me dirigí hasta mi maleta para sacar el portátil. Ahora que tenía tiempo, me conectaría un rato a twitter. Hacía siglos que no entraba, y además me valdría para distraerme.
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Eché un vistazo a los temas del momento, pero ninguno me llamó la atención especialmente. Después, pinché en mis interacciones y, para mi sorpresa, estaba llena de novedades. Y cuando digo llena, me refiero a LLENA. Tenía muchos nuevos followers, muchos RT's y, sobre todo, muchísimas menciones. Unos me pedían follow back. Otros me alababan, diciéndome cosas como "¡Qué suerte tienes!" o "¡Qué afortunada, lo que daría por estar en tu lugar!". 
No supe a qué se referían con todo aquello hasta que leí los mensajes de odio. Porque sí, los tenía.
Y todo por lo que había pasado esa tarde en la cafetería....

{Narra Caitlin}

- Gracias por todo, Niall, me lo he pasado genial - el taxi había parado justo delante de la puerta de mi hotel. Ambos nos bajamos. Yo me quedaba allí, puesto que había recibido el SMS de Claire y no quería perder mucho más tiempo, y Niall se iría andando hasta su casa. 

- ¿Te ha gustado Nandos? - preguntó, con una sonrisa de oreja a oreja. No había dejado de preguntármelo desde que salimos del restaurante.

- Que sí, por enésima vez - me reí - Y el postre en Milkshake City también ha estado genial, de verdad.

- Me alegro de que te haya gustado - dijo, para después llevarse una mano a la nuca y rascársela con nerviosismo - Esto... yo... sigo pensando que es demasiado pronto. Me refiero, que ha durado muy poco tiempo. La cita, la quedada, o como quieras llamarlo.

- Si, yo... yo también lo pienso, pero si no fuera importante no me iría, de verdad - comencé a ponerme nerviosa yo también, notando como los colores me subían al rostro.

- Entonces... supongo que repetiremos esto otro día, ¿no? - me miró, suplicante. Se le veía muy nervioso. Cómo temiendo cualquier respuesta por mi parte.
Yo sonreí tímidamente.

- Eh, si... claro. Sin duda - terminé por decir. Su expresión se suavizó, aliviado.

- Vale, genial. Hasta otra, entonces - más confiado gracias a mi respuesta, se acercó a mi y me abrazó, pegándome a él lo máximo posible. Parecía no querer soltarme. Yo le correspondí al abrazo, medio atontada. Aquello era realmente como un sueño hecho realidad.
Y entonces, ocurrió.

Niall se separó poco a poco de mi. Clavó su mirada en mis ojos, los cuales quedaban a la altura de su boca. Tan sólo había unos pocos centímetros de distancia entre nosotros. Un paso más y ocurriría. Aquello con lo que siempre había estado soñando. Aquello que siempre había deseado. Y él lo estaba intentando.
Pero cuando ya sólo quedaban unos pocos milímetros para juntarnos, yo me separé. Y automáticamente me arrepentí. Comencé a maldecirme a mi misma. Pero la expresión con la que se había quedado él no tenía precio. ¿Qué hacía yo ahora?

- Ya es muy tarde, me tengo que ir. Hablamos, ¿vale? - apreté su mano con cariño y después se la solté, dándome la vuelta y corriendo hacia la puerta del hotel.

No dejé de maldecirme ni un segundo mientras subía en el ascensor hasta nuestra habitación. Pensaba en la tontería que acababa de cometer, la oportunidad que había perdido. Y, sumida en mis pensamientos, saqué la llave y entré en la habitación.

No reparé en que Claire, Lauren y Katie estaban sentadas en la cama hasta que cerré la puerta y ellas me saludaron. Pero no debía de llevar muy buena cara, puesto que comenzaron a acribillarme a preguntas.

- Caitlin, ¿va todo bien? - Katie fue la primera en darse cuenta, puesto que se levantó y corrió a abrazarme. Yo no respondí nada, simplemente me separé de ella, dejé el bolso en una silla y me senté en la cama junto a ellas. 
Las chicas me miraban expectantes, esperando a que yo hablara. Respiré profundamente, tomándome antes unos segundos para meditar.

- Tengo la ligera sensación de que... - paré. Tragué saliva. Aquello era duro de explicar - acabo de cometer uno de los mayores errores de mi vida. 

- ¿De qué hablas, Caitlin? Tranquilízate y explícate - Claire me acarició la mano. Yo la miré, agradecida.

Les expliqué todo: el momento en el que entramos en Nandos, lo que pedimos para comer, cuando me pidió que le contara cosas sobre mí, cuando me dijo que le gustaba, el paseo que dimos hasta llegar a Milkshake City, los batidos que pedimos... y llegué al momento de la despedida. Les conté todo, con pelos y señales. Todo lo que me había dicho, lo que yo le había contestado... hasta el momento en que entré por la puerta de esa misma habitación.

- ¿¡Intentó besarte!? - Lauren se quedó boquiabierta - ¿Por qué no lo hiciste, Caitlin?

- ¡Eso mismo es lo que me estoy preguntando yo, Lauren! ¿Por qué te crees que estoy así? - estaba al borde de las lágrimas pero conseguí contenerme - Niall me gusta y mucho. Siempre me ha gustado. Desde el primer momento en el que los conocí, Niall fue mi favorito. Podría ver sus vídeos y sus fotos durante horas. Él tenía algo especial, algo que lo hacía diferente al resto. Y ahora que lo conozco en persona, que sé como es, que sé como me trata... todo ha cambiado. Ha cambiado para mejor. Ahora no me gusta, me encanta. Y creo que me estoy enamorando de él...

- No es que lo creas... es que lo estás.

- Vale, lo estoy. Punto. Y ahora me arrepiento más que nunca de no haberlo besado, porque no va a querer saber nada más de mi y...

- No. En eso no puedo darte la razón - Claire me interrumpió - Precisamente si le gustas, ha intentado besarte y tú le has rechazado... querrá saber el por qué. Y seguirá intentando tener algo contigo.

- Pero no sé si le gusto. Ha dicho que le gustaba mi forma de ser, mis gustos...

- Caitlin, le gustas. Los chicos no son tan complicados de entender - dijo Katie, lo que provocó que Lauren y Claire se rieran. Hasta a mí me sacó una sonrisa.

- Bueno, dejemos de hablar de mí y pasemos a vosotras, ¿qué tal vuestro día?

{Narra Lauren}

- ¿¡Te besó!? - las tres preguntaron al unísono, lo que me hizo reír.

- Si, me besó... fue algo raro. No me lo esperaba. Algo así como que... me calló con un beso, dicho de forma romántica.

- ¡Ooooooooooooooooish! - las tres soltaron un gritito de la emoción, y todas nos empezamos a reír.

- La verdad es que Harry es un amor. Se portó muy bien conmigo todo el día. Dimos un paseo por Londres, me enseñó las calles más importantes... y no mucho más.

- No te quejes, monina, que está genial - dijo Katie, frunciendo el ceño. Todas sonreímos.

- Bueno, Claire, ahora sólo faltas tú por contarnos tu día. Además, ahora que lo recuerdo, recibí un SMS tuyo. Te juro que en cuanto pude vine a...

El sonido de un portazo me interrumpió. Me callé, y todas nos miramos las unas a las otras. La única que, supuestamente, tenía la llave de la habitación era Amy. Pero no había saludado al entrar, cosa que nos extrañó.
Las cuatro, asustadas, fuimos juntas hasta la entrada de la habitación. Todo estaba sumido en el mayor de los silencios. Nos miramos entre nosotras, sin atrevernos a dar el paso y hablar.

- ¿Amy? ¿Eres tú? - finalmente, Katie se decidió a preguntar en voz alta. Volvimos a mirarnos las unas a las otras, expectantes, esperando una respuesta.

Y la tuvimos. Pero no de la forma en que esperábamos, puesto que oímos unos sollozos a través de la puerta cerrada del baño.

jueves, 23 de febrero de 2012

Capítulo 15

Antes de nada, muchas gracias a todos/as los que leéis esta novela. Intento escribir los máximos capítulos posibles, pero es que entre exámenes, clases y demás, no doy. Así que lo siento. Subiré un capítulo por semana (si llega a eso). Agradecería que todos aquellos que sigáis queriendo que os avise por twitter con cada capítulo, me dejéis un comentario al final de este, si no me vuelvo loca intentando recordar todos los nombres. Repito otra vez, muchas gracias por leer, lo siento por la tardanza y espero que os guste :3
PD: VOTAD EN LA ENCUESTA, ¡POR FAVOR! 
                      
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{Narra Harry}

Louis fue el primero que se atrevió a llevarse a Katie de allí, así que los demás no tardaron en seguirles. Zayn y Amy también se fueron, sin dar explicaciones. Liam esperaba por Claire, que estaba en el baño. Y Niall y Caitlin hablaban animadamente mientras se dirigían a la puerta.
Me sorprendió el rápido cambio de humor de Niall entre el momento de la firma y ahora. Yo estaba a su lado y sí, se lo había notado, lo había notado distante. Pero ahora era el Niall de siempre, hablador, el que se reía por todo. Y en ese momento se le veía más feliz que nunca. Si ya decía yo, que nuestro Niall estaba cayendo...

Al final, tras unos cuántos minutos más, Lauren y yo nos quedamos solos. Ella no había dicho ni una palabra desde que yo había finalizado mi discurso, lo que por una parte entendía. No todos los días alguien se te declaraba de esa forma, ¿no? Un momento, ¿es que eso era una declaración? Ni yo mismo lo sabía...
Tenía la mirada perdida, apuntando al frente. Con cuidado, intenté atraer su atención.

- Lauren, ¿estás bien? - pregunté, cauteloso. Pero mis intentos por no sobresaltarla no dieron resultado, y la chica se dio la vuelta, dando un respingo.

- Si... no, bueno... no lo sé - dijo ella, intentando esbozar una sonrisa momentánea. Solté una leve carcajada, pero rápidamente enmudecí, puesto que ella iba a seguir hablando - No sé, Harry, esto es muy raro. Te conozco desde hace dos días y ¿ya me dices esto? No sé, es como si te estuvieras... declarando. O sea, que no quiero decir que lo estés haciendo. Simplemente es muy raro. 

Ella paró un momento y respiró profundamente.

- Hace cuatro días yo era Lauren Johns, simplemente Lauren Johns, la chica morena y de ojos rasgados que vivía en un barrio central de Manchester. No era demasiado popular en el instituto, pero me llevaba bien con todo el mundo. Las únicas con las que tenía confianza plena eran Caitlin, Claire, Katie y Amy. Mis mejores amigas. Las cinco viajamos hasta Londres para ir a vuestro concierto y poder cumplir nuestro sueño: conoceros - dijo todo esto de carrerilla, aunque improvisando sobre la marcha - ¿Y ahora? Estoy dentro de un camerino con Harry Styles, mi favorito de la banda desde siempre, quién me dice que para él yo no soy una cualquiera - ese último razonamiento me hizo reír. Ella también sonrió - Es el sueño de cualquier fan vuestra y yo lo estoy cumpliendo. Y todo en dos días. Sólo dos días. Cuarenta y ocho horas. Todo va muy rápido y yo no... yo no... 

- Tú no, ¿qué? - la ayudé, tomando su mano entre las mías.

- Yo no quiero ilusionarme con nada. Ya he sufrido mucho en el pasado y no quiero que vuelva a suceder. No voy a negar que cuando fuimos a comer a vuestra casa creí que podría pasar algo entre nosotros dos. La forma en que me hablabas y me mirabas... me hacía sentir especial. Y luego te vi con Caroline, y, tampoco lo voy a negar, me puse muy celosa. Mucho - ella bajó la mirada, avergonzada, mientras yo la observaba incrédulo. ¿De verdad sentía todo eso? - Pero ahora ya sé que...

Antes de que pudiera continuar hablando la besé. Fue un beso dulce y tierno. Ni siquiera sabía por qué lo había hecho, fue un impulso, como si yo no lo controlara. Así que me separé con rapidez, sin dejar de mirarla. Ella me miraba con los ojos como platos y el rostro completamente encarnado.

- Lo... lo siento si te ha molestado... - quería que parase de hablar, pero tampoco era plan de dejarla sin palabras. Ella agachó la mirada, con timidez.

- No te preocupes... - calló unos segundos. Luego volvió a mirarme - ¿Por qué lo hiciste? ¿Por qué yo?

- No lo sé - admití con sinceridad - Simplemente fue un impulso, necesitaba hacerlo. Necesitaba demostrarte que para mí eres única. Y que hacía tiempo que no me encontraba con alguien como tú.

{Narra Claire}

- Claire, relájate, te pones demasiado nerviosa, ¿no te das cuenta de que esto es una tontería? - si, estaba hablándome a mi misma. Era algo que me relajaba, me hacía sentir mejor. Podéis pensar que estoy loca, si es eso lo que queréis, pero a mi me ayudaba - Ya llevas por lo menos diez minutos en el baño. Sal ya antes de que los demás empiecen a preguntarse donde estás.

Y, tras hacer caso a lo que mi yo interno me decía, me dirigí hacia la puerta del baño. La abrí dispuesta a salir, muy decidida, pero me tropecé, cayéndome hacia delante. Tirada en el suelo. Lo que no contaba yo es que alguien estuviera a punto de entrar en el baño en ese momento. Buscándome.
Si, estaba tumbada encima de Liam. Por culpa de mi torpeza, ambos estábamos en el suelo. Yo me estaba muriendo de la vergüenza, pero él no paraba de reír. 

- Eh, ¿estás bien? - me preguntó, divertido - Como tardabas tanto, venía a buscarte... - se levantó con agilidad y me tendió una mano para ayudarme a levantarme, la cual yo tomé agradecida. 

- Si, si, no te preocupes... - comencé a reírme yo también. Si, había sido una caída muy tonta. Pero era mejor reír que llorar. Él, sonriendo, asintió.

- Esto... verás, todos se han ido.

- ¿Todos? ¿Se han ido? ¿A dónde? - pregunté, confundida. 

- Si, se han ido. Louis y Katie estaban hablando en una esquina y después nos comunicaron que se iban y que no volverían hasta la hora de cenar. Niall y Caitlin más de lo mismo. Y Amy y Zayn... bueno, ellos desaparecieron sin decir nada.

- ¿Y Lauren?

- Lauren está con Harry en el cuarto, pero creo que necesitan algo de... intimidad - yo abrí mucho los ojos, sorprendida, lo que le provocó una carcajada - Oh, no te preocupes, están bien. Así que tú y yo también nos vamos, ¿no?

- Esto... si, claro - sonreí de oreja a oreja. ¿Estar a solas con Liam todo un día? Eso si que era un plan, el resto tonterías.

- Pues vamos, conozco un sitio dónde podremos pasear y charlar tranquilamente - y sin esperar una respuesta por mi parte, me arrastró fuera de aquel oscuro pasillo.

{Narra Niall}

- Una hamburguesa con doble de queso, extra de patatas fritas y coca-cola grande, por favor - el camarero de Nandos había venido a atendernos. Como ya me conocían y solía frecuentar aquel lugar, nos habían dado una mesa del fondo del restaurante, recogida, donde nadie pudiera molestarnos.
Tras apuntar mi pedido, el camarero se volvió hacia Caitlin, que leía la carta con semblante confundido. 

- Eh... para mi lo mismo - dijo finalmente, regalándome una sonrisa, una de esas que tanto me gustaban. Había que ver, lo poco que me había costado pillarme...

El camarero se dio la vuelta y se fue.

- Te va a encantar la comida, estoy seguro. Es la mejor que he probado nunca - le aseguré. Si, me encantaba Nandos, era mi restaurante favorito. Ella rió.

- Te creo, ya he escuchado muchas veces que este restaurante te gusta de verdad - contestó ella - De hecho, creo que gracias a ti, Nandos ha ganado mucha fama. Desde que comentaste que era tu restaurante favorito, todas las directioners que podían iban a probar la comida. Eres una buena forma de publicidad - volvió a reír, y yo con ella.

- Deberían contratarme - le guiñé un ojo. Estaba muy guapa ese día. Y todavía me sabía mal cómo la había tratado en la firma... pero bueno, quizás ella no se hubiera dado cuenta - Cuéntame cosas sobre ti - le pedí, apartando mis remordimientos a un lado - Quiero conocerte.
Ella se sonrojó. Avisté un ápice de picardía en su mirada, pero sólo por un momento. Se aclaró la garganta y empezó.

- Hola, encantada, me llamo Caitlin Aoife Jones y tengo 16 años, aunque cumpliré los 17 dentro de tres semanas. Nací en Manchester y viví toda mi vida allí. Mi madre es londinense y mi padre es irlandés, de ahí mi segundo nombre. Tengo una hermana pequeña, Kayleigh, que sólo tiene 10 años. Me gusta mucho la natación y la equitación, aunque esta última no la practico tan a menudo como me gustaría. Mis mejores amigas son Katie, Claire, Lauren y Amy. Soy fan de One Direction y bueno, mi favorito es Niall, desde el primer día - pese a que había comenzado con total seguridad, cuando comenzó a hablar sobre One Direction sus mejillas se tiñeron de un leve tono encarnado. Se aclaró la garganta, parando unos segundos, y continuó - Sí, es mi favorito... Y, bueno, creo que eso es lo básico - tímidamente, agachó la cabeza, apuntando con la mirada al suelo.
Yo no podía dejar de sonreír. Era de lo más adorable. La forma en que se sonrojaba, la forma en la que sonreía, la forma en que me miraba... podría pasarme horas y horas hablando con ella.

- ¿De verdad? - fueron las únicas palabras que conseguí expulsar de mi garganta. Ella asintió levemente, sin mirarme. Yo tomé aire profundamente, pensando, antes de volver a hablar - Lo poco que conozco de ti, Caitlin Aoife Jones, me gusta. Me gusta mucho. Y ten por seguro que estoy encantado de conocerte.

{Narra Katie}

- ¿Nombre completo?
- Katherine Anne Collins.
- ¿Edad?
- 17 años.
- ¿Dónde vives?
- Manchester.
- ¿Color favorito?
- Verde y morado
- ¿Grupo de música favorito?
- Eh...
- ¡VACILACIÓN!
- ¡Eh, eso no vale, no me has dejado ni tiempo a responder!
- No, señorita, las reglas quedaron establecidas al comenzar el juego: "No vaciles, no te rías". No me venga ahora con excusas.
- Lo sé, señorito, pero las reglas quedan anuladas si no me dejas tiempo para responder. Mi respuesta es One Direction.
- Oh, si, claro... ¡ahora no me vale! Sé que lo hace para conseguir librase de la penalización, como si no la conociera...
- No me conoces - me reí.
- ¡RISAS! Vaya vaya, señorita Collins, veo que le gusta eso de romper las normas... ¡Tiene dos puntos menos, que lo sepa!
- Pero... ¡eso no vale! ¡Ya no quiero jugar más! - me crucé de brazos, fingiendo estar enfadada, pero no aguanté más de un par de segundos y comencé a reír. Louis, pese a que pretendía estar mosqueado, tampoco aguantó mucho y sonrió divertido.

Nos encontrábamos en un parque situado a las afueras de Londres, no muy frecuentado, donde podíamos tirarnos sobre el césped para charlar, jugar, dormir o lo que quisiéramos, sin miedo a ser encontrados por alguna fan. Louis había extendido una toalla en el suelo y, tras comprar unos sándwiches en una tienda cercana, improvisamos un pequeño picnic. Después de comer, me propuso jugar una versión del famoso "Megamind", al que ellos jugaban en TXF. Y así estábamos por entonces.

- Eres una tramposa - dijo él, mientras se acostaba sobre la toalla, mirando hacia el cielo. Yo lo miré, incrédula, pero con gesto divertido.

- ¿Tramposa yo? - aproveché para tumbarme a su lado - Eso lo serás tú. Lo que pasa es que temías que te ganara, porque tú vacilaste en todas las preguntas - remarqué la palabra "todas".

- ¿Yo? ¿Vacilar? Tss... - replicó Louis - Sé perfectamente que me llamo Louis William Tomlinson, que tengo 20 años y que nací en Doncaster. Además de tramposa eres una mentirosa, si es que lo tienes todo - esbozó una sonrisa pícara, pero no pude evitar picarme.

- ¡Ah no! - me incorporé de golpe. Cualquier cosa menos mentirosa - ¿Mentirosa, dices? ¡Eso lo serás tú!

- Y picada, que no se me olvide... ¿Dónde están tus virtudes, cariño? - volvió a sonreír.

- Picada, tramposa y mentirosa... añádele que soy tonta también, por estar aquí contigo, mientras podría estar con otras personas - le guiñé un ojo, sonriendo pícaramente. Sabía que se estaba metiendo conmigo, pero me  picaba muy fácilmente.

- ¿Con otras personas? ¿Antes que con tu querido Louis? Venga, nómbrame sólo a una y te creeré - Louis se incorporó, quedando frente a mi. Esperaba mi respuesta. "Venga, nómbrame sólo a una y te creeré". ¿Y qué decía yo ahora?

- Josh Carter - fue el primer nombre que me vino a la cabeza. El nombre del que fue mi mejor amigo durante años, pero que cuando se enteró de que a mi me gustaba, se distanció de mi. Ahora éramos simplemente conocidos. Si llegaba a eso.

- ¿Josh Carter? - me miró, confundido. No se esperaba que fuera a responderle con tanta seguridad - ¿Quién es ese?

- Es un amigo, no lo conoces - respondí.

- ¿Un amigo? - insistió, recalcando la palabra "amigo". ¿Estaría celoso? No, no lo creo. Era Louis, podría tener a cualquier chica con sólo dar una palmada. Y además estaba con Eleanor. Pero no estaba mal eso de divertirse un rato...

- Si, un amigo muy especial. Es un cielo - sonreí divertida, procurando hablar de él de la mejor forma posible.

- Ah... - murmuró - Me gustaría conocerlo.

¿Conocerlo? ¿A Josh? ¿Para qué?
Iba a preguntárselo cuando sonó su móvil. Por un momento pareció aliviado al oír el tono de llamada, pero en cuanto cogió el teléfono y leyó el nombre en la pantalla, se puso serio. Ese gesto duró tan pocos segundos que por un momento creí que había sido fruto de mi imaginación, ya que nada más aceptar la llamada, esbozó una gran sonrisa.

- ¡Eleanor! ¿Qué tal estás?
- ...
- No, no estoy ocupado, tranquila... Dime.

No estaba ocupado. Estaba conmigo, pero no estaba ocupado. 
Era una simple tontería, sólo tranquilizaba a su "novia", mientras ésta, seguramente, le contaba algo importante que le habría ocurrido. Pero dolía. Y mucho. Sentirte desplazada de un momento a otro.

Louis parecía estar disfrutando de la llamada, puesto que no paraba de reír. No aguanté y me levanté, alejándome algunos metros de dónde él se encontraba, sólo para no tener que oír la conversación. Me senté en un banco y me puse a ojear el móvil, aburridamente. No me di cuenta de que estaba apagado, había olvidado encenderlo al levantarme. Y ahora eran las seis de la tarde, ¿tendría algún SMS o llamada perdida?

Sí, lo tenía. Un SMS. De Claire.

Katie, necesito verte ya. Todavía no me creo lo que me acaba de pasar; es... surrealista. Llámame si puedes, y si no, nos vemos esta noche en el hotel. Te quiero. 
Claire xxx

domingo, 5 de febrero de 2012

Capítulo 14

{Narra Caitlin}

Tras caminar a lo largo del pasillo y haber torcido un par de veces a la derecha, el guardia de seguridad abrió una puerta de color rojo y nos hizo pasar a una habitación. Era bastante amplia. Entrando por la puerta, a mano derecha, había un enorme sofá de color rojo, rodeado de unos cuantos puffs en el suelo. A la izquierda, había una gran mesa estrecha y alargada, sobre las que encontramos unas botellas de agua y unas cuantas barritas energéticas. Y en el fondo de la habitación había una gran tele de pantalla plana, un pequeño futbolín, y lo más extraño: un enorme ramo de globos de colores. Había muchísimos. Treinta, por lo menos. 

No me dio tiempo a preguntarme el por qué de esos globos, ya que el señor nos mandó sentarnos en el sofá.

- Esperad aquí. No toquéis nada. No salgáis de esta habitación - y tras decir estas enigmáticas palabras con una voz de lo más monótona, se fue. Escuchamos el eco de sus pasos que se alejaban por el pasillo. Hasta que dejamos de oírlo. Estábamos completamente solas. Y quién sabría donde.

Las chicas comenzaron a hablar animadamente, aunque con un volumen de voz moderado y sin apenas moverse, siguiendo las instrucciones del guardia. Yo, por mi parte, no las escuchaba. Simplemente pensaba. Pensaba en Niall, y su extraño comportamiento conmigo minutos atrás. Pero, lo peor no era eso. Lo peor era el por qué. ¿Por qué, si ayer estábamos tan bien? ¿Por qué?

{Narra Amy}

Resoplé, con aburrimiento. Ya llevábamos por lo menos media hora allí encerradas. Al principio era divertido, procurábamos no reírnos muy escandalosamente e intentábamos averiguar por qué estábamos en aquella sala. Pero, al cabo de un rato, nos aburrió. Y mucho.
Caitlin se encontraba ausente, con aspecto pensativo, desde que habíamos entrado en la habitación. No era algo muy normal en ella, pero lo dejé pasar. Claire y Lauren habían aprovechado para conectarse al twitter desde sus respectivos móviles, puesto que también estaban ausentes del mundo real. Pero Katie parecía tan aburrida como yo.

Ambas intercambiamos una mirada muy significativa, que acabó tornándose en una sonrisa. Parecía que iba a ser imposible cumplir las palabras del segurata. 
Ambas nos levantamos a la vez y nos acercamos hasta la televisión. 

- Tened cuidado con lo que hacéis, ya sabéis lo que nos dijo el guardia - nos advirtió Claire, sin apartar la mirada de la pantalla de su móvil.

- Descuida, lo tendremos. Sólo estamos echando un vistazo - repuse yo. Gastamos un minuto observando las portadas de los distintos videojuegos que tenían, pero pronto descartamos esa idea. Todos eran de fútbol o de coches. Aburrido.

Katie se acercó entonces al enorme ramo de globos. La seguí. Los examinamos con la mirada al principio, pero después nos arriesgamos a tocarlos. Cogimos uno cada una y los soltamos. Flotaban. Eso sólo podía significar una cosa: helio.

Las dos nos miramos, intentando contener la risa y comenzamos a desatar el nudo de nuestros globos. Katie no se atrevía a probarlo primero, por lo que yo lo hice. Me llevé el globo a la boca y aspiré un poco del aire que contenía. Y dije la primera frase que se me ocurrió.

- Vas happenin'? - Katie estalló en carcajadas nada más escucharme. Mi voz se asemejaba totalmente a la de una ardilla. Divertida, le hice un gesto para que se callara - No seas tan escandalosa, Katie - intenté contener la risa. Ya habíamos llamado la atención de las otras chicas, que nos miraban con curiosidad - Venga, te toca a ti.

Katie respiró profundamente, para calmar su risa y se llevó el globo a la boca. Aspiró.

- Baby you light up my world like nobody else - cantó la primera frase del estribillo de WMYB con su voz afectada por el helio. Pero la de ella, más que a una ardilla, se parecía a la de un personaje de un videojuego. Parecía virtual. Y yo ahí ya no pude contenerme. Comencé a reírme escandalosamente, muy habitual en mi. Katie tampoco podía parar de reír, por lo que al final conseguimos que Lauren y Claire se unieran a nosotras. Hasta le sacamos una sonrisa divertida a Caitlin, y todo.


Tirada en el suelo, con los ojos llorosos por la risa, le pasé mi globo a Claire, para que hablara ella, que aceptó encantada. Dijo una frase tan simple como "Hola, me llamo Claire", pero Katie y yo habíamos empezado y ya no podíamos parar.


Katie le pasó después el globo a Lauren y ambas nos hicieron una representación de la canción "Barbie Girl". Lo hacían siempre que se veían, así que se lo sabían de memoria. Y, con el helio, a Lauren le resultaría mucho más fácil hacer de Barbie.

- Hi Barbie - comenzó Katie, con la voz más grave que pudo.
- Hi Ken - la voz de Lauren afectada por el helio era de lo más graciosa.
- Wanna go for a ride?
- Sure Ken! - y aunque dijo la frase en voz lo suficientemente alta como para que le escuchara alguien que estuviera en el pasillo, fue interrumpida por un estruendoso golpe. Todas nos callamos de golpe, aguantándonos la risa, y miramos hacia la puerta, que se estaba abriendo.


{Narra Lauren}

El guardia de seguridad asomó su cabeza por la puerta, con cara de pocos amigos. Al vernos sentadas en el suelo, con los globos medio desinflados entre nuestras manos y gritando como locas, sus ojos se abrieron de par en par. Y frunció el ceño aún más de lo que lo tenía antes.

- ¿Qué estáis haciendo? - rugió, más que preguntarnos. Nadie le respondió, pues estábamos algo asustadas - ¿No os dije que no tocarais nada?

Y antes de que nos diera tiempo a responder, la cabeza de Zayn se asomó por encima de la del señor.

- Eh, tio, déjalas. No pasa nada - sonrió y nos guiñó un ojo. Tras él, entraron los otros cuatro en la habitación, y nos miraron con gesto divertido - Vete, ya nos encargamos nosotros.

El hombre, con desconfianza, y tras volvernos a fulminar con la mirada, desapareció, cerrando la puerta tras de sí. Nosotras, con timidez, dejamos los globos en su sitio y fuimos hasta donde ellos estaban. Bueno, todas menos Amy, que seguía riéndose.

- Se ve que lo estabais pasando bien, ¿eh? - comentó Louis, divertido - La verdad es que Harry y yo solemos jugar mucho con globos de helio, nos encantan - empezó a reírse él solo. Yo desvié la mirada hacia Katie para observar su reacción. Era la misma que cuando lo veía reírse en los vídeos. Sonreía ligeramente, pero sus ojos brillaban como nunca.

Tras intercambiar unas palabras más, los chicos nos ofrecieron algo de beber, pero nosotras nos negamos. 
Estuve unos segundos más de pie, pero el ver que cada una de mis amigas se iba a hablar con cada uno de ellos, me acerqué al sofá rojo y me senté. Harry era el único que quedaba solo, y la verdad no me apetecía nada hablar con él. No me inspiraba confianza. Pero a la vez, me atraía. No sé, era un sentimiento muy extraño.

Cogí mi móvil y abrí el twitter, esperando tener alguna mención para entretenerme. Pero no me dio tiempo ni a iniciar sesión, puesto que alguien que se acababa de sentar justo a mi lado me arrebató el teléfono de mis manos.

- Quiero hablar contigo - no era una petición, ni una pregunta. Era, más o menos, una obligación. Aunque formulada de forma cautelosa.

- ¿Sobre qué? - le dediqué la mejor de mis sonrisas. No quería tener problemas ni darle importancia a cosas que, probablemente, no la tenían. Sería lo mejor, para mí y para todos.

- Sobe ayer - iba a replicar, pero Harry puso un dedo sobre mis labios para callarme. Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo - No digas nada todavía, déjame hablar a mi primero.

Asentí, sin decir una sola palabra y lo miré. Él carraspeó y se tomó unos segundos para pensar como empezar.

- Vamos a ver... Lauren. Te conozco de hace... ¿dos, tres días? Y ya me has dado más que pensar que algunas personas con las que llevo toda la vida - bajé la mirada. Si comenzábamos así, me parece que no querría seguir escuchando... Pero él puso dos dedos bajo mi barbilla y me obligó a mirarle a los ojos - ¿Recuerdas el día en que "nos conocimos"? Yo sí, como olvidarlo. ¿Y recuerdas también que te había dicho que desde el incidente en la estación no había podido dejar de pensar en ti? Era verdad. Y lo cierto es que todavía sigue siéndolo. Lauren, apenas te conozco, pero tienes algo... no sé qué es. Algo que me hace querer más. Quiero conocerte, saber que es lo que te gusta, lo que no te gusta, tus defectos y tus virtudes. Quiero saberlo todo sobre ti, desde el día en que nos conocimos. Y eso nunca me había pasado con nadie. Ni siquiera con Caroline, si estás pensando ahora mismo en ella. 

Harry dejó de hablar. No sabía si había terminado o no, pero por tonto que pareciera el discurso, era una de las cosas más bonitas que me habían dicho en toda mi vida. Y no sabía que responderle.
Me sacó del apuro unos segundos después.

- Y, respecto a lo que me dijiste ayer... - tragó saliva y me miró fijamente a los ojos - Tú no eres una fan cualquiera. No eres una más. Y te lo voy a demostrar.

{Narra Claire}

- ¿Seguro que no quieres beber nada? - Liam volvió a insistir, esta vez me mostraba un refresco de cola que acababa de sacar de la nevera. Me reí ligeramente.

- Que no, de verdad, no te preocupes - poco a poco comenzaba a soltarme frente a él, pese a que la timidez aún me podía. Me senté en el puff que había en el suelo, esperando a que él terminara de escoger su bebida.

Al final se decantó por un refresco de limón, y tras abrirlo y beber un trago, se sentó en el puff que estaba junto a mi.

- Bueno, creo que tenías que decirme algo, ¿no? - lo miré y sonreí, intentando aparentar tranquilidad, aunque no lo conseguí.
Él se rió.

- ¿Qué te pasa? - su pregunta me dejó desconcentrada. ¿Cómo que qué me pasa? - Quiero decir... ¿por qué te pones así? No tienes que tener vergüenza a hablar conmigo, soy un chico normal y corriente - ahí estaba. Noté como los calores me inundaban y como mis mejillas se volvían de un tono carmesí.

- Liam, entiéndeme, no puedo evitarlo... llevo mucho tiempo en... - me callé a tiempo. Si, iba a decir "llevo mucho tiempo enamorada de ti". Pero por suerte, me di cuenta. ¿Se habría dado cuenta él también? La expresión de su rostro no ayudaba mucho a descubrirlo, la verdad - Esto... necesito ir al baño. Seguimos hablando ahora.

Me levanté y me acerqué con rapidez a la puerta. Ya tenía medio cuerpo fuera cuando escuché una voz a mis espaldas.

- Gira a la derecha nada más salir y es la primera puerta a la izquierda - su tono de voz era divertido. Creo que sí que se había dado cuenta de que intentaba disimular.

{Narra Niall}

¿Y ahora qué? No sabía como acercarme a ella después de haberla ignorado completamente durante la firma. Su rostro estaba sumido en la seriedad más profunda mientras, apoyada en la pared, se entretenía ojeando algunas cosas en su teléfono. 
En un principio, pensé en continuar con mi silencio. No dirigirle la palabra. Pero eso sería muy complicado de cumplir, además de que no demostraba demasiada educación. Así que olvidé todo lo que había planeado horas atrás y me acerqué a ella.

- Me alegro de que hayáis venido, siempre es bonito encontrarse a alguien conocido - dije a modo de saludo mientras le abrazaba, tratando de mostrarle una de mis mejores sonrisas. Y lo cierto es que no era difícil. A su lado salían solas. 

Ella me miró confundida, pero aprecié un atisbo de esperanza en su mirada, aquella que había perdido durante la firma.

- ¿Qué? - preguntó. Parecía no haberse enterado de nada. O quizás quería que se lo repitiera una vez más.

- Que me alegro de que hayáis venido, así será mucho más fácil cumplir mi promesa - le guiñé un ojo. Si, cumpliría con mi palabra. Por un día no pasaba nada. Mañana ya decidiría qué hacer.

{Narra Amy}

- Pero bueno, ¿a ti te parece normal? Ahora tengo la mano manchada. ¡Por tu culpa! Ya me la estás limpiando - Zayn berreaba como un niño pequeño, fingiendo enfado, pero yo no podía dejar de reírme.

- Oh, pobrecito mío, que está manchadito él..., - comencé a hablar, mostrándome de acuerdo con él - pero no me niegues, cariño, que no te ha encantado que apuntara mi número en tu mano. Estoy seguro de que alardeaste delante de más de uno de que habías conseguido mi número de teléfono. Si es que... ¡eres un quejica! - me crucé de brazos, pero no borré la sonrisa de mi rostro.

Él, ante mis palabras, se rió.

- Que te quede claro, guapa, que yo hago así - chasqueó los dedos - y tengo a todas a mis pies - sabía que lo decía de broma, pero no pude evitar picarme.

- ¿Ah si? Pues hazlo - chasqueé los dedos, como había hecho él antes - Y asegúrate de pedirles por favor y de mi parte que se ocupen ellas de limpiarte la mano, porque yo no lo pienso hacer.

- Ya, pero yo no quiero que me limpien ellas, yo quiero que me limpies tú.
- Ah, pero, ¿y si yo no quiero?
- Lo estás deseando, tonta - se rió.
- ¿Tonta? Así no lo arreglas.
- Perdón, listísima. ¿Mejor?
- Mucho mejor - sonreí satisfecha y, cogiéndole de la mano, tiré de él. Abrí la puerta y nos fuimos en dirección al baño.

{Narra Louis}

- Tienes una voz adorable cuando hablas con helio - dije por tercera vez, esbozando una sonrisa divertida.

- Oh, venga, Louis, déjalo ya - parecía nerviosa, como si se avergonzara de que la hubiera escuchado - No intentes cambiar de tema y devuélveme lo que es mío - alargó la mano hacia mí, funciendo el ceño e intentando aparentar seriedad, pero no lo conseguía. Tenía un aspecto muy gracioso, así que me reí.

- Mira que eres impaciente, ¿eh? ¿Y qué pasa si yo no te lo quiero dar? - la reté, intentando contener la risa.

- No es muy fácil encontrar una forma de venganza en estos momentos, teniendo delante a mi ídolo, pero ten por seguro que al final la acabaré encontrando - dijo esto muy seriamente, pero sus palabras me provocaron una carcajada. Adorable.

- Seré bueno y dejaré que te vengues, pero por el momento voy ganando yo, así que quiero que hagamos algo - levanté una ceja, esperando su aprobación. Ella asintió, sonriendo tímidamente.

Así que yo cogí mi chaqueta y me dirigí a los demás, no sin antes guiñarle un ojo a la chica.

- Nos ha surgido un contratiempo, chicos, así que nos vamos. Volveremos para cenar... o no - tenía un par de cosas pensadas. Me valdrían para conocerla mejor. Y, además, sería muy divertido.

domingo, 29 de enero de 2012

Capítulo 13

[Aquella noche, en el hotel...]

{Narra Katie}

Volví a dar una vuelta más en la cama. No podía dormir, y eso que hacía más de dos horas que me había acostado. Pero el hecho de que no dejaba de pensar en lo ocurrido aquel día y que Amy, que dormía a mi lado aquella noche, no paraba de soltar palabras incoherentes durante su sueño, no ayudaba a conciliar el mío.
Me levanté, después de mirar el reloj. Eran las 2:53 am. Caminé hasta la terraza de la habitación. Era bastante amplia, y tenía una pequeña mesa de cristal blanco en el centro, junto con dos sillas de madera. Me senté en una de ellas y me puse a contemplar el cielo de aquella noche, estrellado como nunca antes lo había visto.
Y pensé. Pensé en como había cambiado mi vida de un día para otro. Pensé en la cantidad de gente que había conocido, las emociones fuertes que había vivido. Y finalmente, llegué a la conclusión de que quizás me había precipitado demasiado. Hacerse ilusiones no es recomendable, dijo alguien un día. Y yo había hecho caso omiso a eso. Pero todavía estaba a tiempo de rectificar. De ser realista. Aunque no por ello las cosas tenían que ir a peor. Para nada.

{Narra Lauren}

Me incorporé de golpe, jadeando. Cogí el móvil que reposaba sobre la mesilla de noche y busqué la hora. Las 3:17 am. Muy temprano todavía, pero después de la pesadilla que había tenido, me iba a resultar imposible dormirme de nuevo.
Las imágenes se repetían una y otra vez en mi cabeza. Harry. Caroline. Yo. Risas malévolas. Muecas de asco...
No, para, ya está. Prefiero olvidarlo.
Me levanté y fui hasta el baño. Observé mi rostro en el espejo. Había olvidado quitarme el maquillaje por la noche. Y si le sumabas las enormes ojeras y las bolsas bajo los ojos, el resultado era catastrófico.
Con una parsimonia poco creíble en mí, cogí una toallita desmaquillante y me froté la cara. Necesitaba hacer algo, cualquier cosa, que consiguiera que dejara de pensar en el horrible sueño que había tenido. Pero era difícil, puesto que se acercaba peligrosamente a la realidad.

Cogí otra toallita después de tirar la primera y me senté en una banquetita que había al lado de la ducha. Y pensé. Mucho, quizás más de lo que hubiera pensado en toda mi vida. Y eso era muy extraño en mí.
Decidí no volver a adelantarme a los acontecimientos. Nunca más. A partir de ahora, las cosas iban a ser distintas. Me prometí a mi misma que no volvería a pasarlo mal. Y menos por un chico.

{Narra Claire}

- ¿Por qué, Caitlin? ¿Por qué? - sacudí una vez más el hombro de mi amiga. Esta, por fin despierta, me contestó con un simple gruñido.

Me había pasado toda la noche en vela, dándole vueltas a los múltiples pensamientos y problemas que rondaban por mi mente, que no eran pocos. Nunca lo eran.
Pero a las 3:36 am me cansé. Y decidí que tenía que hablar con alguien.
Caitlin, que dormía a mi lado, fue la afortunada. O no, según diferentes puntos de vista.

- Déjame dormir - gruñó Caitlin, dándome la espalda. Yo no desistí, y continué zarandeándola.

- Por favor, Caitlin, no te despertaría si no fuera una cuestión de vida o muerte - que gran mentira. La despertaría por cualquier cosa - Por favor - insistí.

- Te doy cinco minutos, ni más, ni menos - murmuró ella, incorporándose, y frotándose los ojos. Los abrió como pudo y me miró, con cara de pocos amigos.

Le sonreí y le cogí una mano. Respiré hondo, pensando bien por donde comenzaría a hablar.

- A ver, Caitlin, es que tengo un dilema... - paré durante un par de segundos - Creo que me estoy enamorando de Liam y eso no puede ser, porque...

- ¿¡Qué!? - Cailtin elevó la voz más de la cuenta - O sea, ¿me estás diciendo que me acabas de despertar porque... no sabes si te gusta Liam o no? Buenas noches, Claire - intentó volver a tumbarse en la cama, pero yo se lo impedí.

- No, Caitlin, espera, ¡por favor! - supliqué. ¿Por qué nadie lo veía como algo sumamente importante? - Sólo serán dos minutos.

No le solté la mano. Volví a respirar profundamente.

- Caitlin, creo que me estoy enamorando de él, y eso no es bueno. Vamos a ver, cuando estábamos en España, sabes que era mi favorito, en realidad siempre lo fue. Pero cuando los conocimos... no sé. Algo se removió en mi interior. Su forma de mirarme, de dirigirse a mi, de hablarme... Como si no hubiera otra. Por lo menos para mí es el único. Si lo tengo cerca, no podría fijarme en cualquier otro chico. Es, simplemente, imposible. Pero, al parecer, no es mutuo, porque...

- Porque él tiene novia. Y llevan más de un año juntos. Estarán muy enamorados, ¿no? - Caitlin terminó la frase por mí. Ya se había despejado completamente, por lo que podía pensar con más claridad.

- Si, ese es el problema.

[Unas horas más tarde...]

{Narra Caitlin}

- ¿Estáis listas ya, chicas? Se nos va a hacer tarde - antes de que terminara la frase, Amy ya se encontraba a mi lado, con su habitual sonrisa en el rostro. Las otras tres llegaron detrás de ella. Su sonrisa no era tan amplia, pero al menos se las veía más contentas que al día anterior - ¿Estáis bien, niñas?

- Claro - contestó Katie, ensanchando su sonrisa - Esta noche he tenido mucho tiempo para pensar. Y me muero de ganas de ir a verlos a la firma de discos. Al fin y al cabo, ¡es One Direction, chicas!

Todas nos reímos.

- Yo también estoy mejor. Si Harry prefiere a mujeres que le doblan la edad, bien por él - sonrió Lauren - Además, ayer James me mandó un SMS para preguntarme que qué tal nos lo estábamos pasando...

- ¿¡James te ha mandado un SMS!? ¿Y nos lo dices ahora? - Claire empezó a saltar de la emoción. Lauren había estado enamorada perdidamente de James durante un par de años, pero él siempre la había visto como una buena amiga. Parecía que las cosas iban a cambiar ahora - ¿Y qué le has dicho?

- Que genial, que me lo estaba pasando muy bien y que tener a Harry Styles como guía por Londres era lo mejor - contestó ella, muy seriamente.

- Pero eso... no es verdad - replicó Amy, confundida.

- Lo sé, que sufra un poco - nos guiñó un ojo. Sí, se le veía mucho más contenta.
Y así, entre risas, todas salimos de la habitación.

[Una hora más tarde...]

{Narra Amy}

Y allí estábamos, en la cola, a tan sólo dos o tres fans de que nos tocara subir a la plataforma dónde se encontraban los chicos firmando. Yo, particularmente, estaba muy emocionada. Tenía muchas ganas de ver a Zayn de nuevo, la química que había entre nosotros era muy fuerte, se notaba. Y, la verdad, cada día me gustaba más.

- Chicas, ya nos va a tocar - les dije, excitada - ¿Subo yo primero?

- Aunque te digamos que no, vas a subir primero, así que... - no dejé que Lauren terminara la frase y caminé hasta la mesa donde se encontraban los chicos.

El primero era Niall, al que saludé con una enorme sonrisa. Él me correspondió, preguntándome que qué tal habíamos llegado ayer al hotel. Muy amable.
Después estaba Harry. Sonrió al verme e hizo ademán de buscar a las demás con la mirada. Intercambiamos un par de palabras rápidas, pero no mucho más.
Y el tercero, por fin, era Zayn. Estaba ocupado firmando el disco que le había pasado Harry, por lo que no me había visto.

- Vas happenin'? - le pregunté, con una enorme sonrisa, intentando imitar su acento. Él levantó la cabeza y sonrió automáticamente al verme. Me lo comía enterito, de verdad.

- ¡Amy! No esperaba verte por aquí, pero me alegro de que hayas venido - sin tener que pedírselo yo, se levantó de la silla y me dio un abrazo.

- Tenía que ver a mi DJ preferido - le guiñé un ojo y me reí - Además, vengo a devolverte esto - saqué una bolsa de plástico de mi bolso y la coloqué sobre la mesa - La ropa de ayer, ¿recuerdas?

- Ah, cierto... - parecía decepcionado - Yo también tengo que darte algo que es tuyo, pero no lo tengo aquí. eso significa que tendremos que vernos otro día... - movió la cabeza, intentando aparentar seriedad, pero no pudo, y se echó a reír.

- Eso no será ningún problema, llámame cuando quieras - dije mientras, con un bolígrafo, apuntaba mi número de teléfono en su mano. Le dirigí una última sonrisa y, descaradamente, pasé a saludar a Liam y Louis, que eran los siguientes.

{Narra Katie}

Yo iba después de Amy. Las piernas me temblaban y estaba completamente nerviosa. No sabía como actuar delante de ellos después de lo que había pasado ayer... Aunque lo mejor sería la naturalidad.
Saludé a Niall con una tímida sonrisa. Él también sonrió, pero más abiertamente. Era un cielo.
El siguiente era Harry, quién se levantó y me abrazó. Sus ojos estaban iluminados, supongo que porque pensaba que Lauren no tardaría mucho en aparecer. Yo sabía que, en el fondo, se gustaban mutuamente. Lo sabía.
A Zayn y Liam los saludé con una amplia sonrisa, puesto que ya me encontraba algo más cómoda. Pero la timidez volvió a raudales en cuanto me tocó saludar a Louis. Las piernas me temblaban aún mucho más que antes y noté como mi rostro se coloreaba. No, mierda, odiaba que me pasara eso.

- Hey, ¿qué tal? - en cuanto me vio, una enorme sonrisa se formó en su rostro - Ya os echaba de menos.

- ¿Echarnos de menos? Lo dudo - sonreí, aunque lo decía completamente en serio. Teniendo a Eleanor cerca... - Te he traído algo que es tuyo - Deposité la bolsa que llevaba en la mano sobre la mesa - Ahí dentro también va lo de Lauren.

Louis acercó la mano y cogió la bolsa, para después guardarla detrás de la mesa. Sonrió pícaramente, entrelazó sus manos y me miró.

- Yo también te he traído algo que es tuyo - y dicho esto se levantó poco a poco la camiseta, para después enseñarme que llevaba puesto un sujetador. Mi sujetador. El que yo me había dejado olvidado en su casa tras cambiarme de ropa, puesto que la mía estaba empapada.

Abrí la boca, con incredulidad. Aquel hombre era un caso. Mi cara debía de ser muy cómica puesto que él se rió abiertamente.

- Espérame hasta que termine la firma y te lo devolveré - me guiñó un ojo y continuó firmando discos.Yo, anonadada, me fui. No daba crédito a lo que habían visto mis ojos.

{Narra Claire}

Me tocaba, era mi turno. Respiré profundamente y me acerqué a la mesa. El primero era Niall. Me dijo algo, algo que no pude entender, pero yo asentí con la cabeza. "Claire, tranquilízate, todo saldrá bien" era la única frase que se repetía dentro de mi cabeza.
Harry y Zayn también fueron muy amables conmigo. Y entonces llegó Liam. Me miró, con ese brillo especial que tenían sus ojos, sólo los suyos.

- Qué guapa estás hoy, Claire - me dijo, con una sonrisa de oreja a oreja.

Yo me quedé mirándolo, abriendo mucho los ojos, como una tonta. No me lo podía creer.

- Eh... esto, gracias - me toqueteé nerviosa el pelo - Tú... tú también - ¿Hola? Claire, definitivamente, eres tonta. ¿No se te ocurre nada mejor que decir?

Pero Liam se rió. Al parecer mi nerviosismo se percibía a leguas.

- Por favor, quédate un momento hasta que termine la firma. Quiero decirte algo - me dijo, para después seguir firmando discos. Yo me quedé estupefacta. Aquello era demasiado bonito para ser cierto.
Saludé a Louis con una rápida sonrisa y me fui corriendo de allí.

{Narra Caitlin}

Ya me tocaba, por fin iba a poder ver a Niall otra vez. Me moría por volver a tocar su pelo rubio, escuchar su agradable risa, ver sus ojos, tan azules como el mar... ¿Era esto una obsesión? Probablemente, pero me gustaba.
Caminé hasta la mesa. Sí, él era el primero. Conversaba animadamente con Harry, mientras esperaba a que le llegaran más discos que firmar.
Me coloqué frente a ellos y sonreí. Harry señaló en mi dirección con la cabeza y Niall se volvió, quedando frente a mi. Al principio, sus ojos se iluminaron. Hasta esbozó una pequeña sonrisa. Pero, en un abrir y cerrar de ojos, todo se desvaneció. No me volvió a mirar a la cara en ningún momento y tampoco me dirigió la palabra. Simplemente habló con Harry y después con la fan que se encontraba detrás de mi. Pasó de mi como de la mierda.
¿Por qué, Niall? Ayer me dijiste que no era como las demás, que te gustaría que volviéramos a vernos, para así poder llevarme a Nandos. Todo lo habías dicho con esa preciosa sonrisa que tienes. ¿Dónde quedaba eso ahora? ¿Dónde?

Decepcionada y triste, terminé de pasar el disco por el resto de los chicos y me fui, con la mirada clavada en el suelo.

{Narra Lauren}

Ya está, era la hora. Ya me tocaba. Creo que nunca había estado tan nerviosa en toda mi vida. Y no entendía por qué.
Caminé hasta la mesa y me detuve un par de segundos a hablar con Niall, pero en cuanto Harry me vio, no despegó la mirada de mí ni un segundo.

- Lauren - murmuró, sonriendo.

- Hola Harry - le sonreí a su vez. No quedaba nada de la Lauren del día anterior, ahora tenía muy claro lo que tenía que hacer.

- No sabes la alegría que me supone verte aquí - tras decir esto, comenzó a garabatear unas rápidas palabras en un trozo de papel - Toma, llévale esto al guarda que está a la salida de la plataforma. Avisa a las chicas y dejaros guiar a donde os lleve el señor. Esperadnos allí, trataremos de no tardar mucho.

Yo me quedé mirando a Harry durante unos segundos. ¿Qué querría hacer? Sin decir nada más y sin ni siquiera esperar a que Liam, Louis y Zayn firmaran mi disco, cogí el papel y me fui con las demás, que me esperaban fuera.

- Chicas, me parece que tenemos muchas cosas que contarnos, pero primero seguidme - No les di tiempo ni a que dijeran una sola palabra, puesto que hice que vinieran detrás de mi. Avisté al guardia de seguridad y me acerqué a él, dándole el papel sin decirle una sola palabra.
Él, con desconfianza, me miró de arriba abajo, primero a mi y luego a las demás. Después, nos hizo un gesto con la mano para que le siguiéramos.

Detrás de la plataforma dónde estaban los chicos, había una enorme puerta de color azul. Entramos y nos encontramos en un enorme y largo pasillo oscuro, que parecía no tener fin. El guardia parecía saber perfectamente a donde iba. Pero, ¿y nosotras?

domingo, 22 de enero de 2012

Capítulo 12

[Unos momentos antes, en la cocina...]

{Narra Harry}

Qué poder de seducción tenía aquella mujer. Siempre me pasaba lo mismo, me quedaba colgado de su sonrisa, como si no existiera nada más en el mundo. Y por mucho que intentaba evitarlo, no era capaz, siempre caía en sus redes...

- No tenía nada que hacer, así que decidí venir a comer con vosotros - me dijo ella, después de darme un suave beso en la mejilla - A los chicos no les importará, ¿verdad?

Claro que les importaría. A ellos, Caroline no les caía muy bien. Y además teníamos visita...

- Eh... no, claro que no - dije, sonriendo como un bobo. ¿Por qué nunca era capaz de decirle que no? - El problema es que hoy teníamos otras invitadas a comer...

- No pasa nada, a mi no me molestan - respondió ella rápidamente, sin apartar la sonrisa de su rostro. Dicho esto, se dirigió a la cocina con paso rápido y decidido. Yo la seguí.

- Bueno, veamos que se puede hacer con esto... - dijo para si misma, mientras abría el frigorífico.

- Esto... Caroline - murmuré - Liam ha preparado un pollo asado. No hace falta que te molestes en cocinar nada más...

Ella se dio la vuelta, cerrando el frigorífico y apoyando su espalda en él.

- Mi amor, ¿es que ya has olvidado que soy vegetariana? - preguntó, abriendo mucho los ojos - Bueno, pues en ese caso, da igual. Yo me comeré unas barritas de tofu que he traído - se dirigió al bolso y cogió una. La abrió, sin apartar la mirada de mis ojos.

Después, caminando muy sensualmente, se acercó a mi.

- ¿Quieres probarlas? - preguntó. No me dio tiempo a decir que no, que odiaba el tofu. O, más bien, no quise hacerlo. Su mirada me encandilaba y ella, a muy pocos centímetros de mi rostro, me metía un pedazo de tofu en la boca.

Justo en ese momento, cuando la distancia entre nosotros se acortaba más y más, una voz nos sorprendió. Procedía de la puerta de la cocina. Caroline y yo no respondimos nada. No teníamos palabras. Pero, mientras que mi rostro era de completo arrepentimiento, el de la mujer era de satisfacción. Aunque eso yo no lo sabía.

{Narra Lauren}

Qué tonta había sido. Tonta, por haberme hecho ilusiones. ¿Cómo pude haber pensado que podría llegar a gustarle a Harry Styles? Era una completa locura. Pero, pese a haber imaginado que esto pasaría en cualquier momento, me dolió. Dolía recordar las bonitas palabras que me había dedicado apenas un par de horas antes. ¿Y ahora? Nada. Aunque me estaba bien por haberme hecho ilusiones.

- Na... nada - Harry, nervioso, respondió a la pregunta de Louis. Su rostro estaba realmente marcado por la preocupación.
Miré a Louis. No dejaba de apartar ni un segundo la mirada de Harry, con expresión seria.
Pero Harry me miraba a mi. Me miraba como disculpándose, como pidiéndome perdón. ¿Disculpándose por qué? No había nada por lo que disculparse. Simplemente era culpa mía.
En la sala reinaba un silencio de lo más incómodo, que duró aproximadamente un minuto.

- Hola, encantada, me llamo Katie - esta se acercó a Caroline, rompiendo el hielo, de la forma más amable posible. Pero la aludida, simplemente le miró de arriba a abajo, esbozando una mueca de asco. ¿Pero qué se creía esa? Vaya imbécil...

- Yo soy Lauren - dije, con el tono más borde y cortante que pude, mientras me colocaba a la altura de Katie - ¿Os ayudamos en algo? - pregunté, mientras echaba un vistazo a la mesa. Buscaba cualquier excusa para no encontrarme con la mirada penetrante de Harry.

- Esto... si, Louis y Katie pueden poner la mesa mientras yo voy sacando el pollo del horno. ¿Me ayudas, Lauren? - preguntó el chico, bajo la atenta mirada de la rubia.

- No, será mejor que en eso te ayude Louis. Yo pondré la mesa - y, sin esperar una respuesta, comencé a colocar los platos en la mesa. Justo en ese momento, bajaron todos los demás.

{Narra Liam}

Entré en la cocina después de haber terminado la llamada. La sonrisa de tonto con la que había estado hablando por teléfono se borró en cuánto entré por el umbral de la puerta. Ya estaban todos abajo, pero se respiraba tensión en el ambiente.
No tardé en darme cuenta de que la razón de aquello era Caroline, que estaba allí e intentaba por todos los medios llamar la atención de los chicos. Pero en especial de Harry. Claire, Lauren, Katie, Caitlin y Amy también estaban sentadas ya en la mesa, y no dejaban de intercambiarse miradas muy significativas entre ellas.

Me acerqué a la mesa intentando aparentar tranquilidad y me senté en un sitio libre al lado de Claire.

- Chicos, he estado hablando antes con Danielle. Eleanor y ella vendrán en el postre, para estar un rato con nosotros - comuniqué la noticia a todos los demás y pude comprobar como a Louis se le iluminaba la mirada.

- ¿Eleanor también vendrá? - preguntó, sonriente. Parecía que el enfado del inicio ya se le había pasado.

- Al menos ellas llaman y preguntan... - murmuró Zayn con seriedad, lo suficientemente alto como para que todos le escucháramos. 

- Bueno, me muero de hambre, ¿podemos empezar a comer ya? - Niall parecía el más relajado. Realmente sabía como sacarle el lado positivo a todas las situaciones.

La comida transcurrió bastante tranquila. Katie, Lauren y Claire apenas hablaban, tan sólo respondían con monosílabos. Zayn y Harry también se mantuvieron en silencio todo el rato. Louis, más animado ahora, no dejaba de gastar bromas, haciendo reír a carcajada limpia a Niall y Amy. Los dos acabaron rojos y agarrándose la tripa. Caitlin y yo, por otro lado, intercambiamos algunas palabras con Caroline, simplemente por educación, pero en realidad preferíamos observar a los otros tres.

{Narra Claire}

Si durante la comida no había estado muy animada, en cuanto sonó el timbre de la casa, las cosas fueron a peor. Louis se levantó corriendo de la mesa y abrió la puerta, saludando muy cariñosa y efusivamente a las dos chicas que estaban fuera. 
Eleanor, la más alta, se dejó abrazar por Louis, quién la levantó del suelo y le dio vueltas en el aire. Ella no dejaba de reír ni un momento.
Miré de reojo a Katie, quién a su vez los observaba a ellos, con una sonrisa triste pintada en su rostro.
Pero después me fijé en Danielle, con su pelo rizado suelto y cayéndole por los hombros, que se acercó con una enorme sonrisa a Liam. Éste la abrazó con fuerza y no dejó de sonreír ni un segundo. Giré la cabeza y miré para otro lado. No podía seguir con aquello.

- Bueno, no quisiera interrumpir, pero es que ya es un poco tarde y nosotras tenemos que irnos... - Katie se puso en pie un par de segundos después, provocando que todos se quedaran en silencio de repente y la miraran. Ella se sonrojó y buscó ayuda en nuestras miradas.

- ¿Irnos ya? ¡Pero si es muy pronto todavía! - protestó Amy, que todavía estaba secándose las lágrimas de la risa.

- No, Amy, nos tenemos que ir ya - dijimos Lauren y yo a coro. 

- ¿Y no podríais quedaros un par de horitas más? No hemos tenido tiempo ni de conocernos - dijo Eleanor, muy simpática - Después Danielle y yo os acercaremos a donde nos digáis.

- Lo de conocernos mejor que lo dejemos para otro día, ¿si? - contestó Lauren, cortante. Todas la miramos, con reproche. Eleanor había intentado ser agradable con nosotras - Pero gracias - le sonrió, más amablemente.

Todas nos levantamos de la mesa y nos dirigimos a la puerta, después de unos breves y minutos de palabras de despedida. 

- Esperadme, que os llevo un momento en coche - se ofreció Louis, levantándose también de la mesa, después de acariciar el rostro de Eleanor con cariño.

- No te molestes, pediremos un taxi - Katie le respondió sin mirarle a la cara, esbozando una sonrisa hacia el suelo - Gracias por todo, chicos - y salió de casa.
Las demás nos volvimos a acercar a los chicos, agradeciéndoles el detalle de habernos invitado a comer, pero no queríamos hacer esperar al taxista que ya aguardaba por nosotras en la puerta de casa, así que no tardamos mucho.

- Volveremos a vernos, ¿no? - Liam se acercó a mi, con una sonrisa en su rostro. Yo, aunque lo intenté, no le correspondí.

- ¿Volver a vernos? ¿A nosotras? Somos tus fans... - dije, con inseguridad - Tienes cosas mucho mejores que hacer que quedar con cinco fans. Estoy segura - inconscientemente, dirigí mi mirada a Danielle.
Él se dio cuenta, y borró la sonrisa de su rostro. Pero no dijo nada más.

{Narra Zayn}

Abracé a Amy de última, dándole después un enorme beso en la mejilla.

- Nos veremos pronto, ¿verdad? - sonreí después, mirándola.

- ¿Zayn Malik quiere verme pronto? Oh, dios mío, no me lo puedo creer. Esto es muy fuerte - su interpretación de una fan desesperada me hizo reír. Ella rió después conmigo - Claro que sí, DJ Malik, todavía tienes que enseñarme a hacer mezclas - me guiñó un ojo y se dio la vuelta, dirigiéndose hacia la puerta.

{Narra Niall}

Abracé con fuerza a Caitlin durante unos largos segundos. Después me separé y la miré.

- Recuérdame que la próxima vez que nos veamos tengo que llevarte a comer a Nandos. Estoy seguro de que te encantará - le sonreí. Ella rió.

- Te lo recordaré, no te preocupes - dijo - Pero tendrás que prometerme que habrá una próxima vez, porque te recuerdo que nosotras sólo somos cinco simples fans. Cómo nosotras, o mejores, hay muchas.

- Prometido - respondí, muy serio - Y no sois sólo cinco simples fans, créeme.

{Narra Harry}

Me acerqué a Lauren, que esperaba en la puerta de brazos cruzados después haberse despedido de todos los demás. Menos de mí.

- Lo siento, de verdad - fueron mis únicas palabras.

- ¿Sientes el qué? No hay nada que sentir, Harry - respondió ella, intentando sonreír.

- Siento que me hayas visto así con Caroline. Te prometo que ella no significa nada para mí - insistí yo.

- ¿Y qué? Yo tampoco significo nada, tan sólo soy tu fan. Tu amiga, como mucho. - esa frase me dolió más que cualquier otra cosa que podría haberme dicho. Ella no sabía nada.

jueves, 19 de enero de 2012

Capítulo 11

{Narra Harry}

¿Qué? ¿Otra vez? No, no podía ser... ¿Todavía no se había cansado?
Tras escuchar el tono de voz de Liam, dejé a Lauren en el agua y salí como una exhalación de la piscina. Me acerqué a la cristalera. Allí estaba, con su melena rubia, aquella que me había encandilado desde el primer momento, desde el día en que la conocí. Hace más de un año. Pero las cosas habían cambiado mucho desde entonces, y todo lo que había sentido por ella se había esfumado. O eso creía yo...

- Chicos, ya voy yo a abrir - dije, mudando la expresión de mi rostro a una más seria - Dadle a las chicas algo de ropa para que puedan cambiarse y después bajad a comer - y, sin vestirme ni siquiera, salí de la habitación.

Otro timbrazo más. Bajé por las escaleras como una exhalación. Sabía que continuaría llamando hasta que alguien le abriese, no se cansaría jamás.
Por el camino, cogí una toalla que colgaba de la puerta de una de nuestras habitaciones y me sequé un poco, ya que estaba empapando todo el suelo. Volví a dejarla en su sitio y bajé el último tramo de escaleras, hasta llegar a la puerta principal. El timbre volvió a sonar, una tercera vez, si no había contado mal.

Coloqué la mano en el mango de la puerta. Puse los ojos en blanco cuando el timbre volvió a sonar por cuarta vez. Inspiré profundamente y practiqué una sonrisa, procurando que semejara lo más emocionada posible. Y abrí la puerta.

- ¡Hombre, Caroline! Qué alegría verte - la saludé y sonreí. Y, para mi extrañeza, no tuve que fingir la sonrisa. Esta salió sola, algo que ni yo mismo me esperaba.

[En esos momentos, en la piscina...]

{Narra Lauren}

¿Por qué se había ido así, tan de repente? ¿A qué venían las caras de fastidio de todos los chicos? ¿Qué o quién era ese problema rubio?
Miles de preguntas atormentaban mi cabeza. No podía entender por qué Harry se había ido así, tan rápido, sin ni siquiera mirarme una última vez. Lo cierto es que no le di mucha importancia, era lógico que se hubiera ido tan aprisa, habían llamado a la puerta. Una visita, una noticia, una pregunta de algún vecino... sólo eso. Nada más.
Sólo quedaba yo dentro de la piscina, todos los demás estaban fuera secándose, así que decidí salir yo también.
Los chicos intentaban sonreír, pero sin embargo se les notaba incómodos. Y lo peor era que no sabíamos el por qué.

- Bueno, no sé vosotros pero yo me muero de hambre - dijo Niall, hambriento como de costumbre - ¿Bajamos y nos cambiamos? - propuso, aunque sin esperar respuesta, tomó la mano de Caitlin y ambos salieron de la habitación.

- Venga chicas, yo os prestaré algo de ropa - Louis se acercó a Katie y a mi con una gran sonrisa. Ambas le correspondimos, Katie acompañando su sonrisa con un ligero rubor. Le seguimos hasta llegar a su habitación. Era realmente bonita. Amplia, espaciosa, luminosa y, lo mejor, con un armario enorme.
Katie y yo nos miramos y sonreímos. Sabíamos que la pasión de Lou era ir de compras, y sólo había que ver su armario para dar fe de ello.

El chico comenzó a sacar miles de camisetas, pantalones y sudaderas de su armario, mientras las colocaba sobre la cama. Sólo tardó un par de minutos en formar una montaña de ropa sobre la cama. Después, sonriendo con picardía, nos miró.

- ¿Escogéis vosotras o escojo yo? - nos preguntó. Seguro que algo tenía en mente, conociéndolo...
Katie se rió, intentando aparentar tranquilidad.

- Sorpréndenos - dijo, sonriendo.

Louis levantó una ceja.
- Vosotras lo habéis querido, pero luego no vale rajarse, eh - dijo con aspecto divertido y comenzó a rebuscar entre el montón de ropa.

A mi me dio una camiseta en la que ponía la frase "I love Carrots" y unos boxers flojos. Estos me venían tan grandes que parecía que llevaba shorts. No pude evitar reírme a carcajadas cuando vi mi modelito.
Pero lo peor fue Katie... a ella le dio un mono de deporte, como aquél que había llevado en Factor X (haz click aquí). Su reacción fue primero de sorpresa, abriendo mucho los ojos y la boca. Pero después, le entró un ataque de risa.

- ¿Os gustan vuestros modelitos? - preguntó, aguantando la risa.

- Son ideales - respondimos nosotras a la vez. Dicho esto, nos metimos en el baño de la habitación para cambiarnos, mientras Louis nos esperaba fuera.

{Narra Niall}

- ¿Y este? Este está mejor, ¿no crees? - le dije, sacando otro pantalón de deporte del armario.

- Niall, es perfecto. También lo era el anterior, y el anterior, y así hasta llegar al primero - dijo ella, entre risas - De verdad, no hace falta que te molestes tanto - se acercó a mi y me cogió el pantalón que tenía en la mano. Se lo di, para después llevarme una mano a la nuca, rascándome con cierto nerviosismo.

- ¿Seguro que está bien? Vale, ahora te dejaré sola aquí para que puedas cambiarte con intimidad - le dije, caminando hacia la puerta.

- ¡No! - su voz sonó algo desesperada, pero en el fondo eso me gustó - No... no hace falta, me refiero - se puso colorada y comenzó a tartamudear - Yo entraré en el baño, tu puedes esperarme aquí y luego ya bajamos juntos - me sonrió y, agachando la mirada con nerviosismo, se metió en el baño.

Me acerqué a la cama y me tumbé sobre ella. Resoplé profundamente. ¿Qué me pasaba? ¿Por qué me ponía tan nervioso? Esto no podía ser...

{Narra Liam}

- Tienes muy buen gusto con la ropa, eh - me dijo, con seguridad, mientras echaba un breve y rápido vistazo a mi armario. Acto seguido giró la cabeza y me miró a mi. Tan sólo pasaron unas décimas de segundo para que agachara la mirada, con las mejillas coloradas.

- ¿Qué pasa? - me reí. Siempre que me miraba se sonrojaba o actuaba con timidez. Pero también me decía cosas muy dulces. Era un encanto de chica, la verdad. Y, quieras que no, el rubor constante de sus mejillas me gustaba. Y mucho.

- Nada - murmuró, tras esbozar una breve sonrisa - Voy a ponerme esto - sonrió una última vez y se metió en el baño.

Yo, mientras, me senté en la cama y me puse a ojear unos nuevos SMS que tenía en el móvil. Estaba tan concentrado que ni me di cuenta que, cinco minutos más tarde, Claire se encontraba a mi lado. Se había cepillado el pelo, por lo que le caía liso y ligeramente húmedo por los hombros. Llevaba una camiseta gris que a mi me quedaba ajustada, pero a ella bastante floja, y unos pantalones de deporte negros. Simples. Pero ella estaba guapísima.
Me sonrió.

- ¿Bajamos? - preguntó, con la misma seguridad del principio.

- Eh... si, claro - dije, tartamudeando. La miré mientras se levantaba, y justo en ese momento, el tono de llamada de mi teléfono móvil me sacó de mi ensimismamiento.

- ¿Si? - pregunté, sin ni siquiera detenerme a ver de quién era la llamada entrante. Claire me miró desde la puerta, expectante, esperando a que yo la siguiera para bajar - ¡Ah! Hola Danielle - sonreí, aún sabiendo que ella no podría verme al otro lado del teléfono.

{Narra Amy}

- ¿Y este? ¿Qué tal me queda? - di un par de vueltas sobre mi misma, cual modelo, para que él me diera su opinión.

- Perfecto, como los otros anteriores - dijo Zayn desde la cama, con tono divertido.

- Zayn, si siempre me contestas lo mismo no llegaremos a ningún lado - le reproché, aunque con una sonrisa. Me miré en el enorme espejo que había en una esquina de la habitación - Pero sí, creo que me quedaré con este - eran unas simples bermudas de color rojo junto a una camiseta blanca. Simple, pero, desde mi punto de vista, me quedaban bien.

- Hasta diría que te quedan mejor a ti que a mi - puntualizó Zayn, levantándose de la cama y acercándose a mi - Creo que voy a tener que prestarte ropa más a menudo - me guiñó un ojo.

Yo me eché a reír. Lo tomé después de la mano y salimos de la habitación, en dirección a la cocina.

{Narra Louis}

Las chicas ya se habían terminado de vestir y los tres bajábamos las escaleras, entre risas. Ambas estaban muy graciosas, sobre todo Katie. Pero he de reconocer que el mono no le quedaba nada mal. Me gustaba...

- No sé como he podido aceptar a vestir esto - dijo ella, una vez recuperada de las risas.

- No te preocupes, estás guapísima - dije sonriendo, pero con sinceridad - Bueno, las dos lo estáis - me rectifiqué.

- Oh, vamos, los dos sabemos que Katie lo está más - Lauren se rió y me guiñó un ojo. Muy lista, la chica...

Los tres entramos en la cocina riéndonos, donde supuestamente nos estaría esperando Harry. Y así era. Aunque el panorama que observamos era bastante distinto del que nos esperábamos.

- Harry... - los tres dejamos de reírnos de golpe, pero sólo yo hablé. Me puse serio - ¿Qué haces? - añadí, molesto.

domingo, 15 de enero de 2012

Capítulo 10

{Narra Katie}

La verdad es que no me lo podía creer. Allí estábamos, con ellos. Íbamos a comer juntos. Con One Direction.
La verdad es que ver a Louis en persona me dejó sin respiración. Él siempre había sido el que más me gustaba de todos, y verlo en persona... era como un sueño hecho realidad. Pero no dejaba de ser mi ídolo, por lo que era algo surrealista.
Después de saludar y de presentarnos a todos los chicos, nos dimos cuenta de algo: no podríamos ir a comer tranquilamente por ahí yendo con ellos, las fans no nos dejarían tranquilos.

- Ya está, tengo una idea - dijo Niall, poniéndose de pie - Lo cierto es que había pensado ir a Nandos, - los chicos pusieron los ojos en blanco, y nosotras nos reímos. Ya todos conocíamos la obsesión de Niall por Nandos - pero creo que es mejor que las lleváramos a la casa de Belgravia. ¿Qué os parece? - preguntó a los chicos.
Estos asintieron, conformes. No sabía muy bien a qué se referían con "la casa de Belgravia", tan sólo tenía entendido de que Belgravia era un barrio de Londres. Uno de los más ricos. Y eso, quieras que no, imponía.

Como el barrio tan sólo quedaba a un par de manzanas de nuestro hotel, decidimos ir andando. Los chicos volvieron a ponerse sus gorros y gafas para camuflarse, e intentar no llamar mucho la atención. 
Y así salimos del hotel. Íbamos todos juntos, en grupo, menos Lauren y Harry, que se adelantaron un poco, ya que éste quería hablar con ella. La chica estaba muy nerviosa, y se le notaba, por sus mejillas coloradas y por sus andares, que ya eran torpes de por sí.

Apenas tardamos diez minutos en llegar a la casa. Bueno, o lo que ellos llamaban casa, porque era tan grande que bien podría ser un edificio comunitario de cuatro plantas, por lo menos.
Harry abrió la puerta, dejando pasar a Lauren primero y los demás la seguimos.

Si el edificio por fuera era ya impresionante, por dentro lo era aún más. En la planta baja estaba la cocina, el salón, una salita de estar y tres habitaciones con sus respectivos baños. En la primera planta había tres habitaciones más, también con baños, y una sala de ensayo donde había diferentes instrumentos musicales. Había una planta más hacia arriba, donde estaba la buhardilla, que tenía, nada más y nada menos, que una enorme piscina interior que ocupaba toda la planta y unas hamacas colocadas bajo una cristalera donde siempre daba el sol. Y por último, en el sótano, había dos coches y una moto. 
Las chicas y yo nos miramos las unas a las otras. Aquello era una mansión, más que una casa. 

Nuestras caras debían de ser muy cómicas, porque los chicos se rieron en cuánto nos vieron. Eran muy agradables, y tenía la sensación de que aquel día iba a ser el mejor de mi vida.

{Narra Lauren}

- ¿Dónde está el baño? - pregunté, después de que nos invitaran a sentarnos en la salita y a tomar un aperitivo antes de comer.

- Entra por esa puerta de la izquierda y ya lo verás en frente - se apresuró a contestarme Harry, mientras servía coca-cola en algunos de los vasos.

Le sonreí a modo de agradecimiento y me levanté.
- Espera, Lau, que voy contigo - Claire se levantó y las dos nos fuimos al baño. Entramos y cerramos la puerta. Claire me miró, con las mejillas sonrojadas por la emoción.

- Lauren, sigo sin poder creérmelo - dijo, con aire soñador, apoyando su espalda contra la puerta - Esto es increíble.
Yo sonreí, mientras abría el grifo para mojarme un poco el cuello. Estaba muy nerviosa y debía relajarme.

- Si, es como un sueño - dije, mientras me daba la vuelta, apoyándome en el lavamanos y secándome con una toalla. Entonces Claire me miró, con gesto pícaro.

- Pero cuéntame primero de qué hablabais Harry y tú, pillina - dijo, guiñándome un ojo.
Yo me reí con nerviosismo.

- Pues... en resumen, me pidió disculpas por lo que había ocurrido en la estación. Al parecer había escuchado mis gritos y se sentía completamente arrepentido. Tampoco quería que continuara pensando que era un idiota. Y..., - tragué saliva. Recordar las palabras textuales con las que se había dirigido a mí me hacía temblar - Y también me dijo que no pudo dejar de pensar en mi después de lo que pasó. Que no sabía si era arrepentimiento o qué, pero que se sentía muy extraño y que hacía tiempo que no le pasaba esto - esa última frase la dije con la voz temblorosa y con una sonrisa de oreja a oreja. Era un sentimiento extraño. Parecido a cuando el chico que te gusta declara sus sentimientos hacia ti. Un momento... ¿es que esto lo era?

La reacción de Claire me lo demostró todo. Comenzó a dar grititos de la emoción, en voz no muy alta, y me abrazó con fuerza. Yo no pude hacer otra cosa que reírme, pero en el fondo, estaba casi tanto o más emocionada que ella. Me separé y le hice un gesto para que se callara.

- Bueno, volvamos con los demás antes de que nos echen demasiado en falta - dije, y abrí la puerta. Las dos salimos del baño, muy contentas. Y por mi cabeza sólo rondaba una misma pregunta, que se repetía una y otra vez: ¿Sería posible que Harry Styles...?

{Narra Louis}

- ¿Que os parece si nos damos un bañito en la piscina antes de comer? - propuso Harry, ya más relajado, más como era él.

- Harreh, pillín, que sé que lo haces para poder verme con poca ropa - contesté yo, mientras me echaba sobre él y le daba besitos en el cuello. Todos se rieron.
Justo en ese momento, Lauren y Claire volvieron a entrar en la sala. Nos miraron con gesto interrogante, pero pronto se echaron a reír con los demás.

- ¿Qué pasa aquí? - preguntó la primera, con tono divertido.

- Nada, sólo que tu Harry se muere por verme en bañador - dije, posando para alguien invisible, como si fuera un supermodelo - Ahora en serio, chicas, ¿os apetece un bañito en la piscina? Yo no me lo pensaría dos veces, no tendréis otra oportunidad para ver a cinco tíos buenorros juntos en bañador... - pregunté, intentando aparentar seriedad.

- Venga, Louis, reconoce que eres tú el que te mueres por vernos a nosotras en bikini - respondió Amy, después de reírse escandalosamente. Todos nos reímos con ella.

- Por mi no hay problema, pero no hemos traído bikini... - comentó Katie, esbozando una sonrisa triste. La miré, y no pude evitar sonreír. Estaba tan guapa cuando sonreía...

- Por eso tampoco hay problema, no os preocupéis. Si no tenéis bikini, nosotros tampoco nos pondremos bañador. Igualdad de condiciones - dijo Zayn, después de guiñarle un ojo a Amy, quién volvió a reír casi tan escandalosamente como antes. 
Las otras chicas se miraron entre ellas, con gesto divertido, pero en seguida negaron con la cabeza.

- Bueno, subamos. Algo se nos ocurrirá - sonrió Liam tranquilizador, que después se puso en pie e hizo un gesto con la cabeza a Claire para que le siguiera. Ésta, y detrás de ella todos, lo seguimos, hasta llegar al piso de arriba. Toda la planta estaba iluminada por el sol procedente de las cristaleras, por lo que hacía bastante calor. Nos acercamos hasta el borde de la piscina. 

- Bueno... ¿y ahora qué? - preguntó Caitlin - Por mucho que queramos, no podemos meternos en el agu... - sus palabras fueron interrumpidas por el chapoteo del agua. Caitlin se había caído a la piscina. "Caído"...

- Oh, que pena que te cayeras - dijo Niall, sobreactuando - Pero, ahora que ya estás mojada, ¿qué mas da? - le guiñó un ojo y con una sonrisa, se tiró al agua y nadó hasta donde ella estaba.
Las otras chicas estaban boquiabiertas, y antes de que les diera tiempo a reaccionar, las tiramos también al agua. Harry a Lauren, Zayn a Amy, Liam a Claire y yo a Katie. Todas salieron a la superficie, unas boqueando, otras tosiendo y otras riéndose a carcajadas.

Liam se metió en el agua por las escaleras y nadó rápidamente hasta Claire para preguntarle si estaba bien. La chica sonrió con nerviosismo, y ambos se miraron a los ojos durante un largo rato, como si no hubiera nadie más. Zayn saltó al agua de cabeza y buceó hasta donde estaba Amy, para después tirarle de los pies y conseguir hundirla. Harry saltó al agua disimuladamente. Se colocó detrás de Lauren y la abrazó por detrás, intentando aplastarla pero sin demasiada fuerza. Esta no paraba de reírse por las cosquillas que el chico le hacía. Entonces yo salté hacia donde estaban ellos.

- Eh tú, que Harold es mío, ¡SÓLO MÍO! - grité, con voz de niña, mientras ayudaba a Harry a hacerle cosquillas. Entonces me di cuenta de que a nuestro lado se hallaba Katie, riéndose de la escenita. La miré a los ojos y comencé a acercarme a ella.

- ¿Qué pasa? ¿Tú también quieres cosquillas? - y sin esperar una respuesta comencé a hacerle cosquillas en la barriga. La chica se revolvió entre mis brazos, sin parar de reír, mientras yo sonreía como un tonto. Me pidió, como pudo, que parara. Y paré, sin borrar la sonrisa de mi rostro.
Katie se dio la vuelta para mirarme a los ojos, mientras me agarraba de las manos. Me sonrió. 

Y justo en ese momento, la voz de Liam me sobresaltó. Claire y él ya habían salido del agua, y estaban compartiendo una toalla, puesto que sólo había cinco. Se habían acercado a la cristalera y miraban hacia abajo.

- Harry, creo que tienes un problema... - dijo, con tono molesto. De pronto sonó el timbre de la casa. Alguien estaba abajo, esperando en la puerta de entrada - Un problema rubio - añadió.