domingo, 23 de septiembre de 2012

Capítulo 38.

Aquí tenéis el nuevo capítulo, siento haber tardado tanto en subir, pero a partir de ahora será así. También aviso de que está llegando al final. No sé cuantos capítulos más habrá, pero no creo que demasiados.
Espero que os guste y, cualquier cosa, comentario en la entrada, mención en twitter o pregunta en ask. Una vez más, gracias a todos los que me leéis <3.
Twitter: @myhoranwish
Ask: http://ask.fm/bradfordbadguy

[1 semana después...]

{Narra Caitlin}

Pagué la cantidad indicada al taxista, bajé del coche y me encaminé hacia el hospital, cruzando la puerta de entrada. Saludé con una sonrisa a la amable recepcionista, a la que llevaba viendo día sí y día también durante aquella última semana.
Me monté en el ascensor y subí hasta la tercera planta. Torcí a la derecha. Habitación número 374.

- ¿Se puede? - pregunté, después de dar dos toques en la puerta con mis nudillos y entreabrirla. Holly me esperaba sentada en la cama, con una sonrisa más que saludable.
- Claro, te estaba esperando - entré en la habitación y cerré la puerta detrás de mí. Después de una semana de cuidados intensivos en el hospital, mi prima ya estaba casi recuperada por completo. Todavía tenía algunos pequeños cortes en las mejillas y en la frente, pero apenas se notaban.

Dejé el bolso apoyado en la silla y me senté al final de la cama, mirando hacia ella, con una enorme sonrisa de oreja a oreja. Hoy me sentía feliz. Y sí, Holly lo notó.

- ¿Qué te ocurre hoy que estás tan contenta? - soltó una pequeña carcajada.
- No lo sé, la verdad. Supongo que será que estoy feliz porque ya estás recuperada. Y, además, últimamente las cosas me van muchísimo mejor - suspiré. Para mi extrañeza, el rostro de Niall vino a mis pensamientos. ¿El por qué? No lo sé. Lo eliminé rápidamente, con una sacudida de cabeza.
- ¿Has arreglado las cosas con Álex? - preguntó.
- No. No he vuelto a hablar con él y tampoco tengo interés ninguno en hacerlo. Álex me ha fallado, ya es historia - bajé la mirada.
- Ah, entonces te refieres a Niall, vale - levanté la cabeza como un resorte al escuchar el nombre de Niall. Miré a mi prima.
- ¿Qué? ¡No! No, Holly no es por Niall - me reí con nerviosismo - Qué va...
- Y qué viene. Venga, mírate, si hasta te has puesto roja - Holly comenzó a reírse a carcajadas.
- ¡Cállate, Holly, que no es por él! - exclamé, pero no pude evitar reírme yo también. ¿Qué me pasaba? No hacía ni una semana que tenía olvidado a Niall. Por completo. Lo había superado.
- Lo es y lo sabes. Caitlin, date cuenta de una vez, estás enamorada hasta las trancas y no puedes evitarlo - me quedé en silencio durante unos cuantos segundos, reflexionando sobre lo que me acababa de decir. ¿Tendría razón? ¿Estaría enamorada de él?
- ¿Tú... tú crees? - pregunté, cautelosa.
- Estoy segura al cien por cien - afirmó ella.
- Hoy he quedado con él... - comencé a decir.
- ¿QUÉ? ¿EN SERIO? ¡APROVÉCHALO, CAITLIN, NO SEAS TONTA! - me interrumpió, elevando la voz y haciéndome reír a mí.
- ¡Shh, Holly, no grites! - continué riéndome - No sé que voy a hacer aún...

Miré la hora que marcaba mi reloj. Las doce menos cuarto de la mañana. Tenía tres cuartos de hora antes de que llegara la hora en la que había quedado con Niall.

- Holly, mejor me voy yendo ya. No quiero que se me haga tarde - me acerqué y le di un beso en la mejilla.
- Vale, estupendo. A mi me dan hoy en alta, esta tarde vienen mis padres a recogerme para volver a Manchester. Suerte y llámame para contármelo todo, ¿vale? - asentí con una sonrisa y salí de la habitación, cerrando la puerta.

Bajé a la planta principal y volví a atravesar las puertas, saliendo a la calle. Me puse a pensar en todo lo que había hablado con Holly. Sí, Niall me había fallado. Me había dado falsas esperanzas, besándome, para después irse con otra chica, que casualmente resultó ser una de mis peores enemigas. Pero, por otro lado, no podía olvidar aquél maravilloso día en el lago con él y, sobretodo, lo bien que se portó conmigo cuando Álex no quiso saber nada de mí. Me encontraba sola, preocupada por mi prima, y él fue quién me acompañó todos y cada uno de los días de la semana a visitarla, hablaba con los médicos, trataba de hacerme sonreír, me cuidaba... y eso era algo que nunca iba a poder olvidar.

Justo en ese momento, mi móvil sonó en el interior de mi bolso. Lo saqué, era Niall.

[Conversación telefónica]

- ¡Hola Cait! - sonreí inconscientemente al escuchar su voz.
- Hola Nialler - escuché una pequeña carcajada procedente del otro lado de la línea.
- Vale, escúchame atentamente. Hay un cambio de planes.
- ¿Un cambio de planes? - pregunté confundida.
- Así es. Recuerdas que habíamos quedado en media hora en el bar-café que hay al final de la calle donde se encuentra vuestro hotel, ¿no? - como para olvidarlo, pensaba yo - Bien, quedamos en ese mismo sitio esta noche, ¿sí? A las diez.
- ¿A las diez?
- Sí. Me han surgido varias entrevistas con los chicos y me va a ser imposible poder quedar antes. ¡Lo siento muchísimo, de verdad!
- No te preocupes, tonto - reí - Quedamos a las diez, entonces.
- Perfecto. ¡Eres la mejor, Cait! - y dicho esto, colgó.

[Fin de la conversación]

Me quedé como una tonta con el teléfono en la mano. Segundos después, reaccioné y corrí de vuelta al hotel, pensando en lo que me pondría esa noche.

[Horas más tarde, a las 21:30 pm...]

{Narra Louis}

Ya estábamos todos en el bar, esperando a que llegaran las diez. Habíamos decidido hacerle una fiesta sorpresa a Caitlin, ya que al día siguiente era su cumpleaños, y sólo dos días más tarde, las chicas volverían a Manchester, por lo que también era algo así como "una fiesta de despedida". Bueno, en realidad todo había sido idea de Niall, el cual andaba de un lado para el otro comprobando que todo estuviera en orden, estresado como ninguno.

- Eh, Lou, ¿falta alguien? Por dios, dime que estamos todos ya... - comenzó a decir, pero coloqué una mano en su hombro, haciéndolo callar y tratando de tranquilizarlo.
- Niall, tío, relájate. Estamos todos ya. Tienes media hora para relajarte, porque aquí ya no hay más que hacer. Has hecho un buen trabajo - conseguí sacarle una sonrisa. Se rascó la nuca, poniéndose un poco nervioso.
- Gracias... - murmuró - Voy al baño, enseguida vengo - se excusó y desapareció de mi vista.

Miré a mi alrededor. La verdad, no éramos demasiados, pero sí los suficientes. Estaban los chicos, Amy, Lauren, Claire, la prima de Caitlin a la que le habían dado el alta hoy, un par de amigas que habían hecho las chicas durante su estancia en Londres y poco más. Sin embargo, me daba la sensación de que faltaba alguien.

Y, en efecto, en ese momento la puerta se abrió. Era Katie, que venía acompañada por Tom y por otro chico no mucho mayor que ellos, veinticinco, como mucho. Entraban riéndose a carcajadas. Katie saludó a los presentes, intercambiando alguna palabra con algunos de ellos. Y entonces me vio a mí. Se le iluminó la cara y se acercó corriendo a dónde yo me encontraba.

- ¡Louis! - me dio un beso en la mejilla. Se le veía muy feliz... algo no me daba buena espina.
- Hola Kat - sonreí, ligeramente nervioso. "Relájate, Louis", me decía a mí mismo.
- Tenía ganas de verte, tengo que presentarte a alguien - se giró y le hizo una seña a Tom y al otro chico que venía con él. Ambos se acercaron, sonriendo.
- Hola - saludé, amablemente.
- Hola Lou - Tom me sonrió.
- ¡Hola! ¿Eres Louis? Oh, Katie me ha hablado mucho de ti - me saludó el otro chico, muy efusivamente. Quizás demasiado... Un momento. "Katie me ha hablado mucho de ti". ¿Le había hablado de mí? ¿En serio?
- Espero que fueran todo cosas buenas... - solté una carcajada nerviosa - Pero... ¿tú quién eres?
- Me llamo Richard, pero puedes llamarme Ricky. Soy el novio de Tom - ¿¡El qué!? ¿El novio de Tom? ¿El NOVIO?
- ¿Qué? - pregunté confundido.
- Sí, es lo que estás pensando, somos gays - dijo Ricky, con un tono que daba a entender que estaba aburrido de dar explicaciones. Tom se rió levemente, compartiendo una mirada cómplice con Katie, para después pasar un brazo alrededor de los hombros de su novio.
- Katie, ¿podemos hablar un momento? - pregunté. Todavía seguía en estado de shock por lo que acababa de descubrir.
- Claro - esbozó una sonrisa de oreja a oreja y, tras guiñarle un ojo a Tom, me cogió de la mano.

Me arrastró hasta un lado del local, apoyando su espalda contra la pared y mirándome con expresión risueña.

- ¿Que está pasando aquí? - pregunté, después de tomarme mi tiempo meditando en lo que acababa de ocurrir.
- ¿Cómo que qué pasa? Te acabo de presentar a Ricky, el novio de Tom. No es nada malo - Katie giró la cabeza, mirándome, sin borrar la sonrisa de su cara.
- Pero... ¡yo no sabía que Tom era gay! - exclamé, tratando de no ser oído.
- ¿Y? - fue su única respuesta.
- ¡Que os besasteis! ¡Creí que estabais juntos!
- ¡No seas exagerado, Louis, no nos besamos! - rió levemente - Fue un piquito de nada.
- ¿Un piquito de nada?
- Sí, de esos que te das con tus amigos. Pero, de todas formas, ¿qué mas da? No estamos juntos, ¿no? - y después de dedicarme una enorme sonrisa se alejó de mí y se reunió con las demás chicas.

A punto estaba de ir tras ella para sincerarme de una vez por todas cuando la puerta de entrada se abrió, dejando aparecer a Liam.

- ¡QUE VIENE, QUE VIENE, QUE VIENE, ESCONDEROS TODOS, VENGA, RÁPIDO! - exclamó, asustándonos a todos, que corrimos en todas direcciones en busca de nuestro escondite. Pasaron unos diez segundos durante los que nadie dijo nada. Y, entonces, volvimos a escuchar la voz de Liam - Era broma, un simulacro. ¡Bien, chicos, lo habéis hecho bien! - y comenzó a reírse a carcajadas. Todos empezamos a protestar, yendo hacia Liam y dándole pequeños puñetazos en el brazo en plan broma.

Y en ese momento de confusión, la puerta de entrada volvió a abrirse sin que nadie se diera cuenta...

domingo, 2 de septiembre de 2012

Capítulo 37.

Aclaración: Antes de nada, quiero avisar que no tengo NADA en contra de Caroline. No la odio, ni mucho menos, simplemente es un papel que le estoy dando en mi novela.
Gracias por leer, y espero que os guste el capítulo.
Twitter: @myhoranwish
PD: Os agradecería que votarais en la encuesta que hay a la derecha de la página. Gracias :)

{Narra Niall}

Salí de la cafetería después de recibir la llamada de Caitlin. Se le notaba muy afectada a través del teléfono, puesto que rompió a llorar nada más escuchar mi voz. Traté de tranquilizarla, haciéndole saber que la ayudaría en todo lo necesario, para después cortar la comunicación y salir corriendo, literalmente, del café. No sabía lo que ocurría, pero como alguien le hubiera hecho daño no respondería de mis actos.

Corrí hasta la calle que me nombró durante la conversación telefónica y por fin, la vi. La vería en cualquier sitio, haya una o mil personas más. Ella destacaba entre la multitud. Aminoré el paso, pero me acerqué a ella con rapidez de todas formas. Se encontraba con la espalda pegada a la pared de un edificio, de pie, agarrando fuertemente su móvil con la mano derecha y con la mirada perdida en algún punto del suelo.

- Caitlin - la llamé lo suficientemente alto como para que me escuchara ella y lo suficientemente bajo para que nadie más pudiera oírlo. Ella se volvió hacia mí, como saliendo de un trance y me observó mientras terminaba de recorrer el último y pequeño tramo que nos separaba. Y después, sin decir nada, me abrazó y empezó a llorar. Yo la rodeé con mis brazos mientras con mi mano derecha acariciaba suavemente su espalda y, de vez en cuando, depositaba pequeños y cariñosos besos sobre su pelo - Eh, venga, no llores - susurré en su oído, pasado un rato. Ella enterró la cara en mi cuello. Ya no lloraba - Vamos a sentarnos allí - señalé un banco - y me vas a explicar con calma qué es lo que ha pasado, ¿vale?

Caitlin se separó lentamente de mí, dejándome ver su rostro colorado y bañado en lágrimas, para después asentir y caminar a mi lado hasta llegar al banco. Ambos nos dejamos caer casi a la vez en él.

- Tengo que pedirte un favor - comenzó a decir las mismas palabras con las que había empezado durante la conversación telefónica.
- Ya sabes que te ayudaré con lo que sea - aseguré. Ella asintió y se tomó un par de segundos antes de empezar.
- Cuando iba de camino a la cafetería donde habíamos quedado mi madre me llamó. Mi prima Holly ha tenido un accidente de tráfico y... - más lágrimas amenazaban con deslizarse por sus mejillas, pero Caitlin las reprimió - está gravemente herida en un hospital, en Londres. Holly es como mi hermana, es dos años mayor que yo, pero si le pasara algo, y-yo... yo no sé que haría, hemos vivido siempre muy unidas, y...
- Vale, vale, no sigas, ya está - la hice callar, de una forma muy suave, intentando que no rompiera a llorar de nuevo. Acaricié dulcemente su mejilla con un dedo - Ahora vamos a ir a ver a tu prima al hospital y ya verás como los médicos nos dicen que se recuperará. Yo estaré a tu lado, todo va a ir bien. Pero eso sí, prométeme que no vas a llorar - la miré a los ojos - Prométemelo.

Ella hizo una pausa de unos largos segundos, segundos durante los que subió su mirada para fijarla en mis ojos y segundos durante los cuales me perdí en ellos. No tardó mucho más en romper el silencio.

- Te lo prometo.

[Un poco antes...]

{Narra Harry}

El sonido insistente de alguien tocando el timbre de mi casa comenzaba a perforarme los oídos, así que opté por levantarme. Con un ojo todavía medio cerrado, observé el reloj-despertador que descansaba sobre la mesilla de noche. Todavía eran las nueve y cinco, pero con Paul no había quedado hasta las diez. ¿Quién sería y qué narices querría de mi a estas horas de la mañana?

Bajé las escaleras dando tumbos, tratando de no caerme y llegué hasta la puerta principal. La abrí de golpe, con los ojos medio cerrados, así que no pude ver quién era.

- ¿Qué ocurre? - pregunté al aire, en medio de un bostezo.
- Harry, soy yo - abrí los ojos de golpe al escuchar la voz de Lauren. Pero no era su tono habitual, no. Parecía enfadada.
- ¡Lauren! ¿Qué haces aquí a estas horas? - pregunté. Ella no respondió, si no que me miró de arriba a abajo, enarcando una ceja después. La imité y bajé la mirada para observar mi cuerpo. No llevaba nada encima, a excepción de los bóxers. Gracias a dios que anoche no me había dado por dormir desnudo...
- Venía a pedirte perdón por cómo me había marchado de aquí ayer y tenía pensado que desayunáramos los dos juntos - sonreí levemente. Aquella jovencita me tenía loco. No se podía ser más adorable. Iba a contestarle pero ni siquiera me dio tiempo a eso - Pero cuando fui a comprar el desayuno me he encontrado con esto - y me plantó una revista delante de la cara.

La cogí y me puse a ojear la portada, que decía, en letras bien grandes:

"STYLES Y FLACK, ¿NUEVO ROMANCE A LA VISTA?"

Y una foto de Caroline y mía. ¿Qué? No me podía creer lo que estaba leyendo. Como pillara al cabrón que había escrito eso sobre mí...

- Lauren, esto es mentira... - comencé a decir, apartando la mirada de la revista.
- ¡Para, Harry, no sigas! - me interrumpió - ¡No quiero que sigas mintiéndome! Ahora que lo pienso, todo encaja. La llamada de ayer, la supuesta "Carly", tu reunión con Paul... y ahora esto, que sólo sirve para confirmar lo evidente. Sigues enamorado de Caroline, ¿verdad? Yo sólo fui una distracción para ti. Si es que no se puede ser más tonta, tendría que habérmelo imaginado... ella es ya toda una mujer, pero yo... ¿yo que soy? Una chica más, una del montón, de sólo diecisiete años. Tendría que haber imaginado que tarde o temprano pasaría algo así...
- Lauren, para. No sigas diciendo cosas que no tienen ningún sentido. ¡Esto, - señalé la portada de la revista - no son más que mentiras! Tú bien sabes lo que a la prensa les gusta inventar. ¡Tú lo sabes! Yo te quiero a ti, Lauren, te quiero desde el primer momento en el que te vi. Créeme, por favor.
- ¡Cállate! No quiero escucharte. No quiero volver a tener nada que ver contigo, ¿me oyes? ¡Nada! - Lauren se dio la vuelta y se marchó corriendo por la calle. No hizo caso a mis gritos ni a mis súplicas, no me hizo caso. 

Me di la vuelta y volví a entrar en casa. Le di una patada a la puerta, que sirvió para cerrarla con un sonoro portazo y para romperme, al menos, tres dedos del pie. Grité. Rompí la revista, la tiré al suelo. Ya está, la había perdido. La había perdido por los putos rumores de siempre, esos que ya me tenían harto... y luego estaba ella, confundiéndome.

[Flashback]

Observé con impotencia como Lauren se alejaba al final de la calle. Eres estúpido, Harry, un completo imbécil. Deberías haberla acompañado. Eso es lo que habría hecho un buen novio. Pero está claro que no dejas de ser un niño...

Cerré la puerta de casa y cogí mi teléfono móvil, que había guardado minutos atrás en el bolsillo de mi pantalón, justo durante mi discusión con Lauren. Abrí la agenda de contactos. Buscar. Caroline. Llamar.

- Hola - respondió una voz seductora al otro lado de la línea.
- Te tengo dicho que no me vuelvas a llamar. Que me olvides. Búscate a otro, Caroline - dije secamente.
- Oh, parece que alguien está de mal humor. ¿Qué pasa, que tu querida novia a descubierto que en realidad sigues enamorado de mí? ¿Que en cuanto te sientas necesitado vendrás a acostarte conmigo? Tarde o temprano ocurriría, Harry, y yo te avisé - menuda zorra. ¿En serio había estado enamorado de ella?
- Ninguna de esas cosas que dices son ciertas y lo sabes. Estuve mucho tiempo enamorado de ti, lo reconozco y tú lo sabes. Pero también sabes que lo nuestro terminó y yo ahora quiero a Lauren. La quiero más que a nada en el mundo, más de lo que nunca había querido a nadie. Nunca se me pasaría por la cabeza engañarla y mucho menos contigo. Y eso también lo sabes. ¿Por qué te empeñas en intentar estropear nuestra relación? ¿Por qué no te buscas a alguien que te quiera por lo que eres, pese a que eso sea difícil, y terminas de satisfacerte con él? Déjame en paz. Deja de meterte en mi vida y, sobre todo, deja de intentar joder la de Lauren - y dicho esto, colgué.

Pensé que no se cansaría, que ya que había empezado, ahora estaría toda la noche llamándome pero, para mi sorpresa, no volvió a molestar. Me dejó solo, pensando en Lauren.

[Fin del flashback]

jueves, 30 de agosto de 2012

Capítulo 36.

Aquí os dejo el capítulo 36, algo más largo que los anteriores. Espero que os guste y que comentéis, tanto por aquí como por una mención en twitter.
Por cierto, he puesto una nueva encuesta en el lado derecho de la página. Os agradecería un montón que votarais :3
Os quiero <3.
Twitter: @myhoranwish

{Narra Caitlin}

Eran ya las tres y media de la madrugada y yo seguía sin poder dormir. Llevaba sin saber de Álex desde que el concierto de anoche había terminado. Después, se había esfumado. No contestaba a los WhatsApps, no respondía a las llamadas... le había dejado hasta dos mensajes en su buzón de voz.
¿Dónde podría estar? Verdaderamente, estaba preocupada por él. Dí la enésima vuelta en la cama, tratando de imaginarme adonde se podría haber ido.

Llevaba ya alrededor de veinte minutos con los ojos abiertos de par en par, contemplando la oscuridad de la habitación del hotel, abriéndome paso a la imaginación, cuando un pitido procedente de mi teléfono me sobresaltó. Me avisaba de la llegada de un nuevo SMS a mi buzón de entrada.
Me levanté como un resorte y corrí hacia el teléfono, que estaba, cómo no, enchufado al cargador, con un único nombre resonando en mi cabeza: Álex.

Pulsé las teclas de mi blackberry con soltura y rapidez, pese a que mantenía mi ojo izquierdo cerrado debido a la luminosidad de la pantalla. Abrí el mensaje. No era de Álex. Era de Niall.

¿Te apetece quedar un rato mañana por la mañana? Sólo para desayunar juntos. Lo pasaremos bien. Como en los viejos tiempos... x.

Esbocé una mueca de disgusto. Estaba enamorada de Álex, pero Niall siempre había sido importante para mí... y temía volver a caer en sus redes de la misma forma que anteriormente. Pero seguía sin saber nada del primero, por lo que llegué a la conclusión de que un simple desayuno no me haría mal.

[A la mañana siguiente...]

{Narra Lauren}

Me incorporé cuando el sol todavía no había salido totalmente aquella mañana. Llevaba horas despierta, malamente había dormido algo por la noche, sumándole a eso que había olvidado bajar las persianas antes de acostarme.
Principalmente, había dedicado mis supuestas horas de sueño a pensar. Pensé en Harry, en su supuesta prima Carly y en su bebé. Pesé en One Direction. Pensé en las chicas. Pensé en mí. Y, finalmente, llegué a la conclusión de que si estaba saliendo con Harry debía confiar en él. Al fin y al cabo, sólo se vive una vez, ¿no?

Me levanté de un salto de la cama y abrí el armario. Escogí un conjunto de ropa al azar, que consistía en unos pantalones cortos vaqueros, una camiseta básica blanca y mis vans rosas. Después cogí mi móvil y algo de dinero, lo guardé en el bolsillo trasero de mis pantalones y salí a la calle.
Tenía pensado darle una sorpresa a Harry, llevándole un improvisado desayuno a la cama. Todavía eran las ocho y media, y, por regla general, Harry no solía levantarse hasta las nueve, así que supuse que todavía seguiría en casa.

Caminé por las calles y paré en un puesto ambulante de crepes que había en la esquina de la calle, dónde compré una enorme tortita con nutella para él y una pequeña cajita de plástico con frutas en su interior, ya que yo era alérgica a la leche. Después, me puse en marcha hacia casa de Harry.
Por el camino pasé por delante de un quiosco que estaba abarrotado de gente. Pensé que quizás le gustaría leer el periódico de la mañana, así que entré. Tenía todavía algo de tiempo hasta que dieran las nueve.

Cogí el primer periódico que vi en la estantería, ya que no estaba demasiado puesta en esos temas, y resultó venir con una pequeña revista de regalo. Mientras hacía cola para pagar, ojeé la portada. Y lo que vi en ella hizo que se me cayera nuestro desayuno al suelo, dejándolo todo perdido.

[Más tarde...]

{Narra Caitlin}

Apunto estaba de dar las diez en punto, hora en la que había quedado con Niall en el Starbucks más cercano al hotel. Estaba nerviosa, no iba a negarlo. Seguía sin saber nada de Álex desde la noche anterior, pese a que le había dejado muchos más mensajes en su buzón de voz. Por otra parte, mis sentimientos por el irlandés nunca habían desaparecido del todo, es más, en mi interior le seguía queriendo, estaba segura. Así que sí, estaba nerviosa, doblemente nerviosa, si cabe.

Salí del hotel cuando faltaban dos minutos para las diez. Sabía que Niall era puntual, pero no estaría mal hacerle esperar. Iba con los cascos colocados en mis oídos, escuchando música de mi ipod, del cual jamás me separaba. De pronto, el móvil que llevaba en el bolsillo trasero de mis pantalones comenzó a vibrar, avisándome de una llamada entrante. Miré la pantalla. Era mi madre.

- ¡Hola mamá! ¡Cuánto tiempo sin hablar contigo!
- ...
- Todo por aquí genial, ya sabes. Y desde que Álex se vino con nosotras mucho mejor.
- ...
- Ya, me imagino... pero no te preocupes, en apenas una semana me tienes allí de vuelta.
- ...
- Y bueno, ¿a qué se debe esta llamada? Porque desde que descubriste el WhatsApp no haces llamadas por cualquier cosa... - me reí.
- ...
- ¿Qué? Mamá, ¿qué dices? - dejé de reírme mientras mi rostro se ensombrecía poco a poco.
- ...
- No...
- ...
- Mamá, es una broma, ¿verdad?
- ...
- Pero, ¿Holly? ¿A qué Holly te refieres? ¿Mi prima Holly?
- ...
- No, mamá, por dios, dime que no es cierto... - mi voz comenzó a temblar a la vez que unas lágrimas querían asomarse por mis ojos. Intenté reprimirlas.
- ...
- ¿Está en Londres? ¿En qué hospital?
- ...
- Voy ahora mismo a verla - una lágrima atrevida resbaló por mi mejilla, una lágrima que fui incapaz de frenar.
- ...
- ¿Se pondrá bien?
- ...
- No, mamá, por dios, no me digas eso... - y detrás de aquella primera lágrima atrevida, vinieron muchas más. Me pegué contra la pared del edificio que tenía a mi derecha y dejé que mi vista se nublara. Escuchaba la voz de mi madre lejana, apenas prestaba atención a lo que decía.
- ...
- Claro... llámame si te enteras de cualquier cosa. Te quiero.

Y colgué. ¿Por qué Holly? ¿Por qué ella precisamente? Me sacaba dos años pero habíamos estado unidas desde muy pequeñas. Más que primas parecíamos hermanas. Y la llamada de mi madre para contármelo no había hecho otra cosa que comenzar a estropear un día que sería muy raro para mí.

Me mantuve pegada a la pared de mi edificio durante al menos cinco minutos más, dejando que mi rostro se anegara en lágrimas. Finalmente, tras esos cinco minutos de desahogo, dejé de llorar. Me sequé las mejillas y me deshice en pensamientos positivos. Estaba en el hospital. Estaba grave. Pero no había muerto, y las posibilidades de que empeorara eran lo suficientemente bajas como para darme fuerzas.

Me agaché y me senté en el suelo, ignorando a la gente que pasaba por mi lado y me miraba con cara extraña. Desbloqueé mi blackberry y volví a marcar el número de Álex. Lo necesitaba más que nunca y tenía una pequeña corazonada de que ahora me contestaría. Y así fue, a los veinte segundos, respondió.

[Conversación telefónica]

- ¿Sí? - respondió Álex con la voz seca, pese a que tenía mi número guardado en su teléfono y sabía perfectamente quién llamaba.
- Álex, soy yo - dije en un susurro.
- Lo sé.
- ¿Dónde estabas? ¿Por qué no me respondiste a las llamadas? - elevé algo la voz.
- Estuve ocupado.
- ¿Ocupado? ¿Tan ocupado como para no ser capaz de mandarme un mísero mensaje diciendo que estabas bien? Estaba preocupada por ti, ¿sabes? - le reproché con enfado.
- ¿Preocupada? - se rió entonces de una forma muy sarcástica - Cada día me sorprendes más, Caitlin.
- ¿Por qué? No te entiendo, Álex, estás muy raro...
- No, cariño, yo soy el de siempre... - dijo con unas palabras cargadas de ironía. A saber por qué se había enfadado esta vez...
- No sé que te pasa, pero podremos solucionarlo más tarde... - hice una breve pausa durante la cual respiré profundamente - Álex, te necesito.
- ¿Me necesitas?
- Sí, te necesito a mi lado. Ha pasado algo horrible y necesito que me ayudes.
- Ah, ¿me necesitas? ¿Y por qué no le vas a pedir ayuda a tu amiguito el irlandés?
- ¿Qué? ¿A Niall? - pregunté confundida - ¿Y por qué a Niall?
- No disimules, Caitlin, se te nota a la legua que estás coladita por él. No sé como no me había dado cuenta antes... parezco idiota.
- Álex, ¿te estás escuchando? No estoy coladita por Niall. Él fue un episodio en mi vida, fue parte de mi pasado. Ahora es simplemente un amigo. Mi presente eres tú.
- No me mientas, Caitlin, porque ya sabes que no soporto que me mientan.
- ¡No te miento, Álex! ¡Yo te quiero! - elevé algo la voz, a la vez que me puse en pie. No hubo respuesta por parte de Álex - ¿No vas a contestarme? Te necesito, estoy pasando por un mal momento, te llamo a ti porque te quiero... ¿y no vas a ayudarme?
- Ya te he dicho antes que sea lo que sea, llames a tu irlandesito. Seguro que él se muere por ayudarte en cualquier tontería.
- VALE, ÁLEX, MUCHAS GRACIAS. YA ME HE DADO CUENTA DE LA CLASE DE PERSONA QUE ERES. ¡ERES UN COMPLETO IMBÉCIL! - sin darme cuenta, me puse a gritar al teléfono en medio de la calle - Y AHORA MISMO VOY A LLAMAR A MI "IRLANDESITO" PARA PEDIRLE QUE ME ACOMPAÑE AL HOSPITAL A VISITAR A MI PRIMA, QUE ESTÁ INGRESADA DE GRAVEDAD. Y ESO, "CARIÑO", QUE TE VAYAS UN RATITO A LA MIERDA, ¿SÍ? - y colgué.

[Fin de la conversación]

En un ataque de rabia, lancé mi teléfono contra el suelo con toda la fuerza que pude y empecé a llorar de nuevo, pero ya se sabe que las blackberries son casi indestructibles, por lo que continuaba intacta.

Con la vista nublada por las lágrimas que anegaban mis ojos me agaché y recogí el móvil del suelo, para después marcar otro número de teléfono. Dicha persona me saludó al otro lado de la línea y aproveché una pequeña pausa para tragarme las lágrimas antes de comenzar a hablar.

- Niall, necesito pedirte un favor.

miércoles, 29 de agosto de 2012

Capítulo 35.

Sé que el capítulo de hoy no es demasiado largo, pero prometo subir mañana también, y haré todo lo posible por subir los siguientes días. Gracias a todos los que me leéis y a los que me dejáis comentarios tanto por aquí como por twitter. Os quiero.
Twitter: @myhoranwish.

{Narra Lauren}

Observé el nombre que aparecía en la pantalla. Número desconocido. ¿Quién querría llamar a Harry a estas horas y desde un número oculto?
Levanté la vista una vez más para ver si Harry volvía del baño, pero como temía que la llamada se cortara, pulsé el botón verde de su teléfono móvil y me lo acerqué a la oreja.

[Conversación telefónica]

Mantuve el aparato pegado a mi oreja, pero no pronuncié palabra.

- ¿Hola? - una voz de mujer me saludó - Harry, puedo escuchar tu respiración - soltó una leve carcajada. No sabía de qué, pero esa voz me sonaba, me sonaba mucho. Me mantuve sin decir una sola palabra. Una misma pregunta rondaba por mi cabeza, la misma cada vez, ¿por qué esa mujer estaba llamando a Harry a estas horas? - ¿Harry? ¿No piensas hablar? Dijiste que me llamarías si me necesitabas, pero pensé que quizás no te atrevías a hacerlo…
- ¿Necesitar el qué? - hablé entonces, interrumpiendo esa conocida voz femenina - ¿Quién eres? - se escuchó un silencio al otro lado del aparato. Está claro que esa mujer, fuese quien fuese, no se esperaba que yo fuera a contestar la llamada.
- ¿Quién eres tú? ¿Y por qué tienes el teléfono de…?
- Yo he preguntado primero, ¿quién eres? - la interrumpí de nuevo.
- Soy Car… - antes de que la chica terminara de hablar escuché el “pi, pi, pi” que indicaba el final de la llamada.

[Fin de la conversación]

Una de las dos había colgado. O ninguna. Porque en este caso, fue Harry el que lo hizo, después de arrebatarme el teléfono de las manos.
Me miré las manos por inercia, para después levantar la cabeza y observar el rostro de Harry, que me miraba fijamente con el semblante serio. Di dos pasos hacia atrás de forma inconsciente.

- ¿Por qué has contestado? - su voz era grave y monótona, sin emoción alguna.
- Pu-pues… es que estabas en el baño y… bueno, y-yo te llamé y no… no venías, y… - había algo, un pequeñísimo matiz en su tono de voz que me imponía, que me daba… miedo.
- ¿Y POR QUÉ NO DEJASTE QUE SONARA? Estoy seguro de que se cansarían y llamarían más tarde - se había enfadado, eso estaba claro.
- Bueno, lo siento, pensé que podría ser algo importante… - me defendí. No me gustaba nada el tono con el que se estaba dirigiendo a mí.
- ¿Cómo iba a querer un número desconocido algo importante?
- ¿Y tú como sabes que llamaban desde número oculto? - Harry abrió mucho los ojos, con aspecto sorprendido. Ajá, le había pillado. ¿Qué me estaba ocultando Harry?
- Bueno, me imaginé que sería un número oculto, escuché desde arriba que preguntabas quién era la que llamaba…
- ¿”La”? Das por hecho que era una chica - me crucé de brazos, levanté una ceja y observé fijamente a Harry, esperando a que contestara.
- Llevo unos días esperando una llamada - contestó con rapidez. No sé por qué, pero tenía la sensación de que me estaba mintiendo, y eso no me gustaba nada.
- Esa mujer se llamaba Car… - cambié de tema, pero no continué, porque tampoco sabía su nombre, ya que la llamada se había cortado. Era Car, ¿verdad? Car… ¿de qué me sonaba a mí Car? ¿A quién conocía yo cuyo nombre empezaba así? Oh, no… ya lo recordaba. Ella no, por dios, cualquiera menos ella… ¡Caroline! - Harry, dime la verdad… ¿era Caroline? - mi rostro se ensombreció de golpe, temiéndome lo peor.
- No, no era Caroline - un sentimiento de alivio recorrió mi cuerpo de arriba abajo, olvidándome por un momento el pequeño enfado que tenía - ¡Carly! Sí, eso, era Carly. Mi prima, Carly. Llevo unos días esperando a que me llame para saber… como va su embarazo. Está embarazada, ¿sabes? Embarazada de ocho meses. Eso significa que dentro de poco seré tío, bueno, tío segundo. O lo que sea, pero estoy muy…
- Harry, para - le interrumpí antes de que aumentara más la velocidad de sus palabras, algo muy raro en él, que solía hablar de forma muy lenta - Si la que llamaba era tu prima, ¿a qué se debe tanto escándalo? - las cosas seguían sin cuadrar. Harry hizo una pausa de unos cuantos segundos, durante los que parecía estar escaneándome descaradamente con la mirada.
- No te enfades, Lauren, no ha sido por nada en especial. Simplemente me asusté un poco, Carly no sabe que tengo novia y…
- Bueno, déjalo. No me apetece discutir más, ¿vale? - respiré profundamente, rascándome un picor inexistente en mi cuello - ¿Me dejas algo de ropa para dormir?
- Eh, sí, respecto a eso… acabo de recordar que mañana he quedado con Paul para hablar de unas cosas y he de levantarme temprano. Lo de dormir juntos vamos a tener que dejarlo para otro día... - no dejé que continuara hablando, sino que me di la vuelta y cogí mi abrigo y mi bolso del colgador.
- Vale, ya lo pillo. Me voy y no te molesto, no te preocupes. Puedes llamar a Carly sin tener que preocuparte de que yo esté delante escuchándote - terminé de ponerme los tacones, me puse en pie y me dirigí a la puerta. La abrí de golpe y una ráfaga de aire helado me golpeó todo el rostro.
- ¿Qué? No digas tonterías, Lauren - Harry no sabía que decir, se le notaba.
- Buenas noches, Harry - comencé a caminar, alejándome de la casa, sin ni siquiera girarme para despedirme de él.
- Espera, deja que te lleve de vuelta al hotel, al menos…
- No te preocupes, son solo dos manzanas - y sin decir una palabra más, me alejé de la casa y de Harry, sumida en mis pensamientos y en la llamada de Carly que, en apariencia, lo había estropeado todo. Ahora era otra la pregunta que no salía de mi cabeza: ¿Qué me estaba ocultando Harry?

martes, 28 de agosto de 2012

Capítulo 34.

¡LO SIENTO, LO SIENTO, LO SIENTO! De verdad, siento muchísimo haber tardado tanto tiempo en subir... pero entre que estuve en Irlanda, en la playa y luego de vacaciones apenas he estado un par de días en casa. Y, por lo tanto, no tuve tiempo de escribir.
Tengo algún capítulo más escrito, así que probablemente vuelva a subir mañana y pasado... no sé. O al menos, eso intentaré. Lo siento de nuevo por haceros esperar tanto y espero que disfrutéis de este capítulo. Os quiero <3.
Twitter: @bradfordbadguy


{Narra Caitlin}


Caminé sin mirar atrás, acercándome con pasos rápidos a los demás, que se encontraban en el exterior del local, sumidos en la oscuridad de la noche, riendo y hablando en voz muy alta. A parte de ellos no había ni un alma, por lo que no se preocupaban por el hecho de poder ser vistos por alguna fan.
Harry, Zayn, Louis y Amy estaban en medio de una “discusión”, al parecer, muy divertida, ya que Liam, Claire y Lauren estaban riéndose a carcajada limpia frente a ellos. Miranda y Audrey ya no estaban. Pero me faltaba alguien… ¿dónde estaba Katie? ¿Y Tom? Espera… ¿y Álex?

Me di la vuelta mientras miraba hacia todos los lados posibles, tratando de encontrar a los demás. De pronto avisté a Katie y a Tom sentados en un banco de madera, no muy lejos del otro grupo. Estaban muy juntos el uno al otro, charlando, riendo, mirándose con complicidad. Enarqué una ceja con el semblante bastante confundido. Y de pronto, dejaron de prestarse atención el uno al otro y se giraron hacia mí, como si les hubiera interrumpido de alguna forma. Y algo gracioso debía de haber en mi rostro, porque Katie comenzó a reírse.

- Ahora sí, creo que me he perdido algo… - me acerqué a ellos, con una sonrisa un tanto confundida, bajo la atenta mirada divertida de Tom - ¿No se lo habías contado ya? - me dirigí al chico, esperando a que Katie se recuperara de ese extraño ataque de risa que le acababa de entrar.
- ¡Lo hizo, lo hizo! - exclamó Katie, recuperándose y sentándose en el banco de una manera más apropiada - Esto es sólo el primer paso de nuestro plan, ahora que la vía está libre.
- ¿Vía libre?
- Ahora que Audrey ya no molesta, me refiero.
- ¿Ahora que no molesta? Llámame tonta, pero es que no lo entiendo…
- ¡Caitlin, parece que no vives en este mundo! - exclamó Tom entonces, perdiendo la paciencia de una forma bastante divertida - ¿Ves a Audrey por alguna parte?
- No…
- ¿Y a Louis?
- Sí, allí está.
- ¿Y por qué no está con Audrey?
- Y yo que sé… - hice una pausa de apenas un par de segudos - ¡Un momento! Me estáis diciendo que…
- Exactamente eso - asintió Katie.
- Pero, entonces ellos…
- Ajá - sonrió levemente.
- ¿¡En serio!? - volví a preguntar.
- ¡Que sí, Caitlin, que sí! ¡Que ya no están juntos! Louis la ha dejado.
- Bueno, estaba claro que siempre te había querido a ti.
- Si me quisiera de verdad no me habría dejado por Audrey.
- Bueno, técnicamente podía hacerlo, no estabais juntos ni nada…
- ¡Me había besado, Caitlin!
- Si lo ves de esa forma…

Se produjo una leve pausa entre nosotras dos, ya que Tom llevaba un buen rato escuchándonos sin pronunciar palabra.

- De verdad, me sorprende como sois capaces de entenderos hablando tan rápido y sin terminar una sola frase - nos miraba intercaladamente, con los ojos como platos, y Caitlin y yo nos echamos a reír.
- Bueno, el caso - Katie me miró - Tom y yo tenemos un plan.
- ¿Un plan? ¿Y para qué quieres un plan si Audrey ya no está de por medio?
- En realidad es una forma de que Louis sufra un poco, se lo merece.
- Mira que te complicas las cosas… eres mala, ¿eh? - bromeé.
- No empecemos a hablar aquí de quién es mala y quién no lo es, porque, lo siento Caitlin, pero tú ganas… - contestó Katie, intentando reprimir una sonrisa - ¿¡Cómo pudiste habérmelo ocultado!?
- ¿Ocultar el qué? – una voz a mis espaldas nos sobresaltó a los tres. El rostro de Katie se volvió serio de golpe mientras Tom intentaba no reírse. Yo, por mi parte, no sabía si irme corriendo para reírme o quedarme para ayudar a Katie con su “plan”.
- Cosas nuestras, Louis, no seas tan cotilla – le guiñé un ojo a Tom y a mi amiga, hablando antes de darle tiempo a cualquier otro para hacerlo.
- Vale, perdone usted, señorita - me contestó Louis con tono divertido. Acto seguido, se volvió y miró a Katie - ¿Puedes venir un momento? Tengo que hablar contigo sobre algo… - intentaba aparentar seguridad, pero en el fondo estaba muerto de miedo. Se le notaba a kilómetros.
- ¿No podemos hablar aquí? - Katie inclinó la cabeza hacia un lado, haciéndose la tonta. Reprimí una carcajada.
- No creo que sea buena idea… - Louis miró de reojo a Tom, que hacía como que no se enteraba de nada.
- Oh, hablamos en otro momento entonces, ¿vale? - Katie cogió a Tom de la mano y se puso en pie, tirando de él - Es que ahora tenemos que irnos - le dedicó una encantadora sonrisa a Louis y, después, sin que nadie se lo esperara, se giró hacia Tom, cogió su rostro con las dos manos y le dio un corto beso en los labios - ¡Nos vemos mañana! - gritó para todos los demás y ambos se fueron de la mano.

Louis y yo nos quedamos en silencio observando cómo se alejaban. Le miré de reojo y pude comprobar que se había quedado de piedra, con la boca entreabierta, sorprendido. Volví a aguantar mis ganas de reír.

- Louis, ¿por un casual sabes dónde está Álex? - le pregunté, cambiando de tema descaradamente.
- No, ni idea - contestó él muy secamente.

Me encogí de hombros, reprimiendo una sonrisa, y saqué mi móvil. Abrí el WhatsApp. Contactos. Álex.

Eh, ¿dónde estás? Has desaparecido de repente, jaja :)

Bloqueé el móvil y lo guardé en mi bolso.

- Ya le he mandado un WhatsApp, a ver si contesta - volví a dirigirme a Louis, pero este parecía no hacerme demasiado caso.
- Eh… sí, claro. Me voy ya, ¿vale? - y sin decir nada más, se dio la vuelta y comenzó a alejarse.
- ¿Tan pronto? - pregunté.
- Sí, es que… estoy cansado - y por un momento me dio pena. Pensé en algo que poder decirle para que no se fuera de aquí tan abatido.
- ¡Eh, Louis! - lo llamé, elevando la voz. Él se dio la vuelta y me miró, sin modificar la seriedad de su semblante - En el fondo te quiere. La conozco.

Y sabía que con eso podría darle, al menos, una pizca de esperanza. Eso sí, Katie no podía saber que yo se lo había dicho.

{Narra Lauren}

Entre unas cosas y otras, al final se nos había hecho tarde, muy tarde. Ya era la una y media de la mañana, y nosotros continuábamos hablando y riendo en mitad de la calle. Bueno, no todos. Audrey y Miranda se habían ido nada más terminar el concierto, al igual que Álex. Katie y Tom, que estaban algo alejados del resto, se fueron poco después, seguidos muy de cerca por Louis. Apenas diez minutos después se fue Caitlin con la excusa de que estaba agotada, pero que, casualmente, coincidió con la llegada de Niall después de recoger todas sus pertenencias en el backstage. Claire y Liam fueron los siguientes, desaparecieron de repente, sin decir nada. Por lo tanto, en aquellos momentos estábamos Niall, Amy, Zayn, Harry y yo sentados en el bordillo de la acera, diciendo tonterías y riéndonos por las cosas más absurdas. Y fue entonces cuando, de casualidad, miré la hora en mi reloj. La una y media.

- Chicos, es tardísimo ya. Yo me voy yendo…
- Va, Lau, quédate un poco más y así luego nos vamos juntas - rogó Amy, juntando las manos en posición de rezar.
- Es que ya es la una y media… - me reí al ver sus gestos.
- Va, Lau, que puedes venir a dormir a mi casa - Harry imitó la voz y la postura de Amy, por lo que se ganó un puñetazo cariñoso por su parte. Todos nos reímos.
- Venga, dejaros de bromas ya. Es muy tarde.
- Eh, no, que te lo digo en serio. Ven a dormir conmigo - Harry me miró a los ojos. Todos los demás comenzaron a reírse y a silbar.
- Uh, Lauren, prepárate para no dormir esta noche - dijo Zayn, haciendo reír a Niall, que ya tenía toda la cara roja. Harry se dio la vuelta y le pegó un puñetazo en el hombro a Zayn. Yo sonreí nerviosa.
- Lauren, no les hagas caso - dijo Harry de nuevo, mirándome fijamente con sus penetrantes ojos verdes. Yo me derretía, ¿cómo iba a decirle que no a esa mirada?
- Está bien… pero nos vamos ya, ¿eh?
- Claro, tú sí que sabes, cuánto antes os vayáis, más PARTY HARD - Niall volvió a reírse a carcajadas, esta vez por las palabras de Amy. Harry se levantó, me pasó un brazo por los hombros y comenzó a caminar.
- No les hagas ni caso - susurró en mi oído, lo que me provocó soltar una carcajada.

Nos alejamos poco a poco de ellos, aunque alcanzamos a oír como Zayn le decía a Amy que podría ella misma aplicarse el cuento de la party hard. No pude evitar reírme de nuevo al escuchar como Amy, nerviosísima, comenzaba a regañar a su novio.
Harry llamó por teléfono a un taxi que nos pasó a recoger apenas cinco minutos más tarde. Su casa no estaba demasiado lejos de allí, así que en quince minutos ya nos encontrábamos cruzando la puerta de entrada y dejando las chaquetas en el recibidor.

- Amor, voy un segundo al baño y ya vuelvo, no tardo nada - Harry depositó un suave beso sobre mis labios y desapareció escaleras arriba. Yo aproveché para quitarme los tacones, que me estaban matando, y justo acababa de sentarme en el sofá cuando un teléfono móvil comenzó a sonar.
Caminé hasta el recibidor de nuevo para comprobar en mi bolso si era a mí a quién estaban llamando. No, mi móvil no era. Con lo que sólo podía ser el de Harry, que se encontraba en uno de los bolsillos interiores de su americana, colgada justo al lado de mi bolso.

- ¡Harry, te están llamando al móvil! - elevé la voz, intentando que me escuchara desde el baño - ¿Harry? - volví a llamar. Esperé unos segundos, pero nadie contestaba. Harry no daba señales de haberme escuchado.
El teléfono seguía sonando, fuese quién fuese, no dejaba de llamar. ¿Quién sería y qué era aquello tan importante que tenía que decirle a Harry a aquellas horas de la madrugada? La intriga me podía, y como Harry no daba salido del baño, busqué en los bolsillos de su chaqueta y cogí su teléfono móvil.

Siempre dicen que la curiosidad mató al gato y, en aquella ocasión, el gato era yo.


sábado, 14 de julio de 2012

Capítulo 33.

Hola, aquí os dejo el capítulo 33, es un poco aburrido pero en mi opinión, bastante intrigante también. El problema es que no volveré a subir capítulo hasta dentro de bastante, ya que este martes me voy a Irlanda por tres semanas y no volveré hasta el día 7 de agosto. Una vez haya vuelto intentaré subir lo antes posible, pero no prometo nada, ya que el 16 de agosto me vuelvo a ir. Espero que os guste este capítulo y siento que vayáis a tener que esperar tanto.
Os quiero, gracias por leerme :')
Twitter: @bradfordbadguy.


{Narra Katie}

Me dí la vuelta de golpe, sobresaltada, apoyándome en el frío mármol del lavamanos y miré a Louis con los ojos muy abiertos. Sí, me había dado un buen susto, no esperaba que fuera a entrar nadie allí y mucho menos él. Por otro lado... ¿qué habría querido decir?

- ¿Qué... qué haces? - fueron las únicas palabras que fui capaz de pronunciar. La primera pregunta que se me pasó por la cabeza.
- ¿No has escuchado la canción? ¿Ni lo que he dicho antes de cantarla? - preguntó, con un atisbo de sonrisa, pero con contención.
- Sí, lo he escuchado, Louis, ya lo sabes.
- Something's gotta give now 'cause I'm dying just to know your name and I need you here with me now... - sin darme tiempo a pensar con claridad, Louis comenzó a cantarme su solo de "One Thing". Hizo una pausa antes de terminar - 'cause you've got that one thing - cantó el último verso de una forma muy suave y melodiosa. Después se quedó quieto, muy quieto, sin decir ni una sola palabra y sin apartar sus brillantes ojos azules de los míos. Su expresión era seria. Me sentía intimidada así que no tardé en bajar la mirada.
- No, Louis... para - me costaba decir aquellas palabras, tratando a la vez de cortar el paso a las lágrimas que luchaban por salir. Me costaba, porque le quería. Le seguía queriendo. De hecho, nunca había dejado de hacerlo. Pero las cosas habían cambiado, ya que él ahora salía con Audrey y yo... bueno, ahí estaba Tom. De cualquier forma, la culpa había sido suya - Audrey no se merece que le hagas esto - y sin darle tiempo ni siquiera a responder, bajé la mirada hacia el suelo y salí de los baños.

Caminé con paso decidido y sin mirar atrás hasta que llegué de nuevo a la puerta de la sala. Me tragué de nuevo las lágrimas antes de abrir la puerta y entrar con decisión.
Todos los presentes, incluídos los otros cuatro chicos, que se encontraban allí descansando, giraron la cabeza hacia mí. En sus rostros se podía apreciar un atisbo de incredulidad, decepción... o confusión. No supe precisar bien lo que era. Pese a todo, ninguno pronunció una palabra, así que caminé hasta el fondo de la sala y me dejé caer en un lado del sofá, en el que ya se encontraban sentados Caitlin, Álex y Tom.

Ni siquiera un minuto más tarde el break de los chicos había terminado y debían volver al escenario para así poder cantar la última canción, I Want, pero Louis no aparecía. Los demás estuvieron haciendo algo de tiempo mientras lo esperaban y, finalmente, poco más de un minuto más tarde, apareció. Entró por la puerta con un gesto radiante en su rostro y una sonrisa de oreja a oreja. Los chicos comenzaron a salir hacia el escenario uno a uno por una puerta situada junto al sofá donde nos encontrábamos sentados y Louis, que iba el último, me guiñó un ojo al salir. Cerró la puerta tras él y la sala se quedó en un completo silencio, sólo interrumpido por la televisión que retransmitía el concierto en directo, que continuaba encendida.

Sin romper el incómodo silencio que reinaba en la habitación todos clavaron su mirada de nuevo en la televisión, a excepción de mí, que la bajé hacia el suelo, con expresión pensativa, y de Tom, que me observaba a mí.

- ¿Qué te pasa? - me preguntó en un susurro. Levanté la cabeza de golpe, mirándolo a los ojos. Traté, de la mejor forma posible, de sonreír.
- Nada, no me pasa nada - respondí finalmente, también susurrando.
- No me preguntes por qué, pero no te creo - soltó una leve carcajada - Es por Louis, ¿verdad? - la medio sonrisa que ocupaba mi rostro entonces se borró de repente, pero no contesté nada.
- No.
- Sí, y lo sabes. Lo noto. Todos lo notamos.
- Lo siento, Tom... - volví a agachar la cabeza, tras casi un minuto entero en silencio - Siento no habértelo dicho antes de que... bueno...
- No tienes que disculparte por nada, Katie. Es más, yo tampoco he sido sincero contigo - volví a levantar la cabeza y lo miré, con expresión confundida - Tengo algo que contarte.
- Esto... sí, claro, cuéntame - no tenía ni la más mínima idea de lo que me iba a decir.
- Vayamos fuera, mejor. Estaremos más tranquilos - y dicho esto, se levantó y salió por la puerta, dejándola entreabierta tras de sí. Yo le seguí, apenas unos segundos después.

{Narra Caitlin}

Tan sólo cinco minutos más tarde, aproximadamente, el concierto llegó a su fin y los chicos fueron al backstage a cambiarse. Los que nos encontrábamos dentro de la sala nos dirigimos al exterior del local, pero faltaban Katie y Tom. Nadie los había visto marcharse y tampoco sabíamos a dónde habían ido.
Abrí el WhatsApp en mi blackberry y le mandé un mensaje a Katie.

- ¿Dónde estáis?


- Salimos antes de que empezara "I Want". Estamos fuera, esperándoos.

- A saber que estuvisteis haciendo, pillines, jajaja ;)


- Sí sí, tú ríete, que cuando llegues aquí te vas a enterar...

- Eh, ¿qué pasa?

- Pues que Tom me lo ha contado, ya lo sé todo.


- Contar... ¿el qué?


- ¿Tú que crees?

- ¿Qué? ¿En serio te lo ha contado?


- Sí, tía... ¿no podrías habérmelo dicho antes? He quedado como una idiota.

- Bueno, Álex y yo sólo queríamos verte feliz...


- Ah, ¿que Álex también lo sabe? Si resulta que al final yo seré la última en enterarme, y todo...

- No, te prometo que no lo sabe nadie más.


- ¿Louis tampoco?

- Que no, en serio, créeme. Y no te enfades conmigo, porfa... :(


- No me enfado, tonta :) Pero me debes una grande, eh.

- Las que quieras, jajaja. Ya salimos, nos vemos fuera.


- Ok.


Guardé la blackberry en mi bolso y me apresuré a cruzar la puerta para salir al exterior, ya que me estaba quedando detrás de todo. Comencé a correr lentamente, proceso algo complicado para mis pies, ya que llevaba tacones, pero no había llegado a cruzar la puerta cuando alguien me agarró levemente del brazo. Me giré de golpe y me topé con sus ojos azules, esos que podía pasarme horas observando sin cansarme. Estuvimos parados durante bastante tiempo, mirándonos fijamente a los ojos. Pasado un rato, él sonrió levemente.

- Todavía no te he dicho que esta noche estás guapísima - murmuró, como pensando en voz alta.
- Niall, ¿qué haces aquí? - pregunté entonces, obviando su comentario anterior - ¿Por qué no estás con los demás?
- Quería hablar contigo primero y delante de los demás me da vergüenza...
- ¿Hablar sobre qué? - lo sabía perfectamente, sólo trataba de escabullirme. Aquello no tenía muy buena pinta y estaba viendo que todo iba a acabar mal, muy mal...
- Rubia, ¿tú qué crees? - volvió a clavar su mirada en mis ojos, con expresión seria. Mientras tanto, mi yo interno se derrumbaba poco a poco. ¿Por qué, si solo había sido una simple frase? Una simple expresión, una simple pregunta... El sentimiento de confusión predominaba en mi interior.
- Niall, no me hagas esto, por favor. Sólo complica más las cosas.
- Ya, pero yo te quiero. He dejado a Miranda por ti. Porque te quiero. Ella sólo me atraía físicamente. Tú no... - hizo una breve pausa - ¿No lo entiendes, Caitlin? Estoy enamorado de ti - tragué saliva sonoramente, tratando de contenerme de hacer algo que no quería, como llorar o lanzarme a sus brazos y besarlo como si no hubiera un mañana. Lo conseguí, me contuve.
- Eso tendrías que haberlo pensado antes, Niall, porque yo ahora estoy con Álex - hice una breve pausa durante la cual clavé mi mirada en el suelo, pensando. Finalmente, segundos más tarde, la levanté y la volví a fijar en sus profundos ojos azules - Ya es demasiado tarde - y sin esperar una respuesta por su parte, me di la vuelta y salí a la calle.

jueves, 5 de julio de 2012

Capítulo 32.

Gracias a los que me habéis nominado en vuestros blogs. Gracias, de verdad. Y gracias también por las casi 12.000 visitas al blog.
Twitter: @bradfordbadguy.


{Narra Caitlin}

No. No podía ser cierto aquello que acababa de escuchar. Aquello no podía ir por mí, simplemente no podía. Las únicas que teníamos el pelo rubio en aquella sala éramos Audrey y yo, y dudo que Niall estuviera declarando su amor a la novia de su mejor amigo. Tal vez fuera por otra persona que no se encontraba allí. O por Miranda, quién sabe.

- Caitlin - susurró Katie, segundos después de que empezaran a cantar More Than This. Giré la cabeza hacia ella y observé como me hacía un gesto para que me acercara a ella. Nos alejamos un par de pasos del grupo - ¿Qué ha sido eso? - preguntó, mirándome fijamente.
- ¿Qué ha sido el qué? - opté por la opción de hacerme la loca.
- Sabes perfectamente de qué te estoy hablando, me refiero a lo de Niall.
- No lo sé, Katie. No sé quién es esa rubia ni por qué le dedica la canción.
- Pues mira tú por dónde, yo sí que lo sé. Esa rubia eres tú y la canción te la dedica porque todavía te quiere.
- No creo que sea eso, Katie, él tiene novia...
- Sí, Miranda, pero, ¿acaso es rubia?
- Hombre, si le miras el pelo a la luz, se le aclara un poco y...
- ¡Caitlin, por dios! - Katie no pudo elevar un poco la voz - Miranda tiene el pelo más negro que el carbón, no podía estar refiriéndose a ella.
- Sea como sea, salen juntos. Será alguna broma entre ambos, supongo - y sin esperar a que replicara, volví a unirme al grupo, colocándome junto a Álex y apretándole levemente el brazo.

Los chicos ya habían terminado de cantar More Than This y ahora tocaba responder a las preguntas que las fans dejaban en twitter. Las dos primeras simplemente agradecían todo lo que los chicos estaban haciendo por sus fans. La tercera, sin embargo, hizo que se me formara un nudo en la garganta ya que, además, fue leída por, cómo no, Horan.

- "Por favor, aclarad las cosas de una vez... ¿quiénes de vosotros estáis solteros y quiénes no?" Hannah White, Row T, Section 7, Seats 53-54 - una vez terminó de leer la pregunta, se giró hacia el público que había asistido aquella noche al concierto - La verdad, esta es una pregunta que nos hacen muy a menudo, pero hoy vamos a ser totalmente sinceros... - pausa dramática - ¿Verdad, chicos? - los demás asintieron con la cabeza, tratando de aparentar seriedad - Pues bien, yo... - pese a que sabía perfectamente cuál iba a ser su respuesta, no pude evitar ponerme nerviosa - estoy soltero - el público comenzó a gritar de emoción. Mis ojos se abrieron como platos, al igual que los del resto de las chicas. ¿Qué? ¿Soltero? ¿Qué estaba ocurriendo aquí? ¿Qué pasaba con Miranda?
- Eh... ¿qué? Pero, Niall y tú... Miranda, ehm... - no pude evitar que esas palabras salieran de mi garganta y no me di cuenta de ello hasta que ya era demasiado tarde. Todas las chicas me miraban de forma fulminante mientras que Miranda rompió a llorar escandalosamente y se marchó corriendo de la sala.
- ¿Eres idiota? ¿Por qué has dicho eso? - Audrey se levantó y me dedicó esas "amables" palabras antes de irse detrás de ella.

Miré el rostro de las demás chicas, que estaban, si cabe, tanto o más confundidas que yo. No sabía el por qué, pero me daba la sensación de que aquí estaba ocurriendo algo y yo era la única que no estaba enterada.

- Vale, ahora en serio, ¿que está pasando aquí? - hablé para todos, elevando la voz para que me escucharan bien.
- Nosotras sabemos lo mismo que tú, Caitlin - contestó Claire.
Resoplé, rodando los ojos y mirando hacia otro lado, así que pude apreciar que Álex estaba apretando los labios y tenía el ceño fruncido. Me acerqué a él, me puse de puntillas delante suya y deposité un suave y corto beso sobre sus labios. Después me separé y lo miré a los ojos.

- Te quiero.

{Narra Katie}

Entre unas cosas y otras, cuando Miranda y Audrey regresaron a aquella sala, la primera con los ojos rojos e hinchados por la llorera, y todo volvió a la normalidad, ya nos habíamos perdido unas cuantas actuaciones.
Ahora todos nos encontrábamos en silencio mientras el cover de Use Somebody llegaba a su fin.
Todo el público empezó a gritar como loco, puesto que sabían cuál era la canción que venía después. La favorita de muchos. Incluída yo.

- Y ahora, uno de nuestros hits. Gracias a todos por llevarlo al número uno. Esto es 'One Thing' - Harry fue el encargado de presentar la canción.
- Por ese alguien especial, porque sé que estás hoy aquí. Escucha atentamente, por favor - para mi sorpresa, Louis dedicó la canción a ese 'alguien especial'. Alguien que yo sabía perfectamente quién era.
- Oh, Miranda, míralo, si es que es adorable, me ha dedicado la canción - una Audrey muy emocionada movía las manos de un lado al otro. Parecía a punto de llorar de alegría.
Yo no pude evitar sentir una punzada de celos en mi estómago que pronto se tornó en un sentimiento de culpabilidad cuando observé el rostro de Tom, que me miraba sonriente. Traté de devolverle una sonrisa, pero la jugada no me salió demasiado bien, así que giré la cabeza de nuevo y fijé mi mirada en la pantalla de la televisión.

Y tan rápido como empezó, la canción terminó, y tras ella fueron 'Save You Tonight' y 'What Makes You Beautiful'. La canción con la que los había conocido. Yo no podía dejar de pensar en las palabras de Louis, sin embargo. Y me maldecía a mí misma por ello.
Aproveché el break que hicieron antes de 'I Want' y salí de la sala con la excusa de ir al baño. Me sentía oprimida allí dentro, me hacía falta algo de aire fresco.
Salí al pasillo. Se escuchaban algunas voces y pasos lejanos, pero allí no había ni un alma. Caminé hasta llegar a los servicios, que no se encontraban demasiado lejos de dónde estábamos viendo el concierto.
Abrí la puerta con suavidad y me coloqué frente al espejo. Esbocé una mueca de asco al ver mi reflejo, así que aparté la mirada del mismo y abrí el grifo. El agua estaba helada. Me mojé las manos y me las pasé por la nuca. Ahora sí, eso estaba mucho mejor. Y entonces, ocurrió. Antes de que pudiera volver a levantar la mirada para posarla sobre el espejo. Me pilló desprevenida.

- ¿Has estado atenta a la letra de la canción como te pedí?