Aquí el capítulo 40, cada vez falta menos para que llegue el final. Cualquier cosa que queráis decirme, podéis hacerlo por comentario aquí, mención en twitter o pregunta en ask. Una vez más, gracias a todos los que me leéis y gracias por todas las cosas que me decís. Son las que me dan ganas de seguir escribiendo capítulo tras capítulo. Sin más, espero que disfrutéis del capítulo :)
Twitter: @myhoranwish
Ask: http://ask.fm/bradfordbadguy
{Narra Katie}
Era ella. Tenía que serlo. Su pelo rubio anaranjado era inconfundible, al igual que sus marcadas curvas. Esas curvas que volvían locos al 99% de los chicos y que me habían hundido más de una vez.
[Flashback. Hace, aproximadamente, seis meses...]
El teléfono estaba sonando.
- ¡Katie, cielo, es para ti! - mi madre, con tono preocupado, me llamó desde el piso de abajo, después de descolgar el teléfono.
- ¡Que llamen más tarde! ¡No pienso bajar ahora! - enfadada, me tiré en la cama y tapé mi cabeza con la almohada.
Escuché un murmullo de voces que apenas duró unos segundos y, después, unos cuantos pasos que subían hacia el piso de arriba. Acto seguido, dos débiles golpes sonaron en la puerta de mi habitación, para después abrirse, dejando ver el rostro de mi madre.
- Katie, cariño, es Audrey. Quiere hablar contigo, está muy preocupada por ti.
- ¿¡Esa puta!? ¿¡Preocupada por mi!? ¡No te creas nada de lo que te diga!
- ¡Katie! ¿Qué estás diciendo?
- ¡Lo que oyes, mamá!
- Es tu mejor amiga, no puedes hablar así de ella.
- ¿Mi mejor amiga? ¡PUES ACABA DE JODERME LA VIDA Y ESO NO ES LO QUE HACEN LAS MEJORES AMIGAS!
- Katie, que sepas que no te permito que hables así de Audrey ni que me grites a mí de esa forma. Ahora mismo vas a bajar y a disculparte con tu amiga. Y, después, vamos a tener una seria charla las dos para decidir qué castigo ponerte.
- Pero mam...
- ¡Nada de peros! Empezaré por prohibirte que quedes con tu novio, el Josh ese. Nunca ha sido una buena influencia para ti... - tuvo que nombrarlo. Tuvo que tocar ese tema. El de Josh. Ella no tenía ni idea...
- Para tu información, mamá, ya no salimos juntos - dije con un hilo de voz y al borde de las lágrimas.
Dicho esto, salí de mi cuarto y bajé las escaleras. Cogí el teléfono que reposaba sobre la mesa.
- ¿Katie? - preguntó una voz al otro lado de la línea.
- ¿Me puedes explicar por qué me llamas? ¿Por qué no me dejas en paz? ¿No te llega con haberme humillado delante de todo el colegio? - pregunté, lo más calmada posible.
- Cielo, no te he humillado para nada, sacas las cosas de contexto...
- ¿QUE NO QUÉ? - estallé - DESPUÉS DE HABERTE ACOSTADO CON MI NOVIO, TENIÉNDOME ENGAÑADA DURANTE DOS PUTOS MESES Y HABERTE DESCUBIERTO, FINALMENTE, A TI MISMA DELANTE DE TODO EL INSTITUTO... ¿ME DICES QUE NO ME HAS HUMILLADO?
- Katie, yo...
- ¡NO! - la interrumpí - Cállate, Audrey. No es la primera vez que lo haces. Siempre me tratas como a tu inferior, mirándome por encima del hombro. Estoy harta de llegar a casa y echarme a llorar, pensando que mi vida es una mierda, que yo soy una mierda. Estoy harta de que me infravalores. HARTA. Te crees el centro del mundo, que puedes hacer lo que te de la gana, cuando te de la gana y con quién te de la gana. ¿Pues sabes qué? Conmigo no. Creí que éramos amigas. Creí que eras mi mejor amiga, que me comprendías, que me apoyabas, que me querías. Pero sólo era uno de tus trucos, como todo lo que haces. Tratas igual a todo el mundo y yo debería haberme dado cuenta de que conmigo sería igual. Me das asco.
- No me puedo creer que me estés diciendo esto... ¡yo te di una vida! ¡Yo te saqué del grupo de los frikis y empollones y te introduje en la élite! ¡Nunca serías lo que eres ahora si no llega a ser por mi. Nunca habrías salido con Josh si no fuera por mi. Ahora estarías babeando por él, como una auténtica estúpida... ¿y así me lo pagas
- ¿Para qué haber empezado a salir con Josh si al final los dos me habéis hecho la putada? Preferiría ser como antes... preferiría eso mil veces a haberme convertido en alguien como tú.
- Que te den, Katie. Ya volverás rogando que...
No quise escucharla más, así que colgué el teléfono.
[Fin del flashback]
Llevaba casi ocho meses saliendo con Josh cuando todo ocurrió. También llevaba dos meses enteros siendo engañada. Tanto por él como por ella. No podía sentirme peor en aquellos momentos. Todos los amigos que tenía hasta el momento, amigos que había hecho gracias a Audrey, que era, por así decirlo, la popular del instituto, se esfumaron. Me quedé completamente sola, salvo por el hecho de que Caitlin y Claire se preocuparon por mi. Conocía a Caitlin desde pequeña y se podría decir que éramos buenas amigas. No podía decir lo mismo de Claire. Era tímida y, por lo tanto, víctima de muchas de las putadas que Audrey llevaba a cabo, así que no me relacionaba mucho con ella.
Aunque me costó, terminé por superar lo de Josh. No quise volver a enamorarme durante mucho tiempo. Evitaba a cualquier chico que se me acercaba, todo por miedo a que me engañaran de nuevo.
Cuando, a principios de verano, las chicas y yo decidimos venir a pasar los dos meses a Londres, tuve una seria charla conmigo misma. Olvida el pasado. Vive el presente. Y eso hice. Así conocí a Louis, mi amor platónico desde hacía bastante tiempo. Amor platónico que poco a poco se convirtió en realidad. Algo impensable por mi parte. ¿Y qué ocurrió? Que volvió Audrey. Yo sabía que algo así iba a ocurrir, lo presentía. Y hizo exactamente lo mismo que había hecho seis meses atrás, dejándome destrozada, otra vez.
¿Qué hacía aquí, ahora, otra vez? ¿No me había dicho Louis que todo se había acabado?
Audrey se acercó a él después de lanzarme una mirada de auténtica suficiencia que me hizo quedarme clavada en un punto fijo, a poco más de un par de metros de ellos. Pude escuchar perfectamente lo que hablaban, me encontraba lo suficientemente cerca como para ello.
- Hola, Louis. Ya te echaba de menos... - sonrió, parpadeando lentamente con sus ojos de gata.
- Audrey, ¿qué haces aquí? - Louis se volvió hacia ella con el rostro serio.
- Me enteré de que había fiesta y de que tú ibas a ir. Eso fue lo que me convenció - Audrey alargó su mano derecha hacia él, acariciándole suavemente la mejilla.
- Tú no estás invitada - inquirió él, apartando la mano de la chica de su rostro. Ella abrió mucho los ojos, confundida.
- ¿No estoy invitada? Creí que por ser tu novia lo estaría... - fingió hacer pucheros. Louis rodó los ojos.
- Pero si no eres mi novia. Deja de inventar ya, ¿no? - levantó una ceja, incrédulo, después de hablar. Zayn y Liam observaban atentos la situación.
- No estoy inventando nada, Lou... - murmuró ella, en un susurro roto, apenas inaudible.
- Creo que te lo dejé claro hace ya tiempo. No quiero nada contigo. Nada. Na-da. ¿vale? - Louis le dedicó una sonrisa fingida - Venga, hasta luego - la dejó allí, de pie, incrédula. Estaba segura de que nunca le había ocurrido nada así, de ahí su reacción. Probablemente, igual a la mía.
Nunca había visto a Audrey derrotada. Esa chica segura de si misma, valiente y que con sólo chiscar los dedos tenía a todos los hombres posibles a sus pies. Ahora sabía cómo era en realidad y que hasta la persona, en apariencia, más fuerte, tiene sus puntos débiles.
- ¿Querías algo? - Louis se encontraba ahora frente a mí, dedicándome una de sus encantadoras sonrisas. Una sonrisa sincera, que me hizo sonreír a mí nada más verla.
- Eh... sí, esto... - no me salían las palabras. Timidez, nervios, confusión... era una mezcla de todo.
- Yo también quiero decirte algo. Empezaré yo primero, ya que veo que tú no lo llevas tan bien preparado como yo - se echó a reír, para después añadir - Sí, llevo preparando este discursito durante al menos dos semanas - cerró los ojos, tratando de aparentar seriedad, y se sacó un papel del bolsillo del pantalón. Lo desdobló y se aclaró la garganta, fingiendo que iba a empezar a leer.
Yo comencé a reír y todos mis nervios se disiparon de golpe. Él se rió a su vez y volvió a guardar el papel en el bolsillo del pantalón.
- Eres tonto, Louis - sonreí, mirándolo a los ojos.
- Lo sé. Es más, no soy tonto. Soy un idiota. Soy un completo imbécil. Me merezco lo peor... - hizo una pequeña pausa - Pégame, anda - alargó su brazo hacia mí y giró la cara, con un gesto dramático. Yo comencé a reír de nuevo.
- No seas exagerado. No te mereces lo peor. Sólo he dicho que eres tonto.
- Lo soy, por haberme arriesgado a perderte - un nudo se me formó en la garganta.
- No... no me has perdido.
- Te besé y después me fui con Audrey. Te hice lo mismo que ella te hizo a ti no hace demasiado tiempo - ¿qué? ¿Acaso Louis conocía la historia de Josh?
- ¿Cómo... - hice una pausa, durante la cual le miré fijamente, con expresión incrédula - cómo lo sabes? ¿Quién te lo ha contado?
- Eso no importa. Me siento la peor persona que puede existir sobre la faz de la Tierra.
- Tú no lo sabías, Louis, no es tu culpa...
- ¿Y qué? Eso no se hace. No se le hace a nadie, le hayan engañado anteriormente o no. Y sé que no merezco que me perdones, pero soy demasiado egoísta como para no pedírtelo...
- Cállate ya, Louis, todo este rollo sentimental no te pega nada - le interrumpí, soltando una carcajada, para después pasar los brazos alrededor de su cuello y hacer lo que estaba deseando hacer desde hacía bastante tiempo.
{Narra Liam}
Sonreí después de haber estado presenciando toda la reconciliación entre Louis y Katie. Zayn, que estaba junto a mi, se reía en bajito o hacía pequeños comentarios sobre ambos.
- Ya era hora de que todo se arreglara, ¿verdad? - comentó, después de darle un pequeño trago a su copa.
- Sí, ya era hora - yo no estaba bebiendo nada, ya que recientemente había recuperado mi otro riñón y no quería arriesgarme - Pues a mi todo esto me ha puesto sentimental, yo me voy con Claire.
- Tío, eres un moñas, no me dejes aquí sólo - protestó Zayn.
- No te quejes y vete a darle duro con Amy, ¿no presumías tanto de ello? - le reproché, con tono divertido.
- No tío, lo decía de broma, yo no veo a mi novia como un objeto sexual... - se defendió. No pude evitar echarme a reír - Además, ahora está en la pista bailando, y ya sabes que yo odio bailar.
- Lo siento en el alma, pero yo me voy - volví a reírme y lo dejé allí, debatiendo entre irse a la pista con Amy o quedarse allí sólo.
A Claire tampoco le hacía mucha gracia bailar, me lo repetía siempre, poniendo la excusa de que lo hacía mal. Yo la había visto bailar más de una vez y tampoco me parecía que lo hacía tan mal, pero prefería no discutir con ella. La dejaba ganar, sólo por ver su tímida sonrisa.
Estaba sentada en un taburete junto a la barra, concentrada en observar la pantalla de su móvil.
Me acerqué por detrás y le tapé los ojos con ambas manos.
- Hola preciosa, ¿vienes a bailar? - traté de poner una voz distinta a la mía, para ver cual era su reacción.
- No, Liam, ya sabes que odio bailar - y se echó a reír.
- No hay manera de pillarte, eh - dije divertido mientras me sentaba frente a ella.
- Te conozco demasiado bien, ese es el problema - guardó su móvil en el bolso y me cogió la mano, acariciándola suavemente. Sonreí de forma inconsciente.
- Te quiero, ¿sabes?
- ¿Cómo es que estás tan sentimental? - Claire se echó a reír.
- Jo, no me quieres nada. Niall me llamó de todo por haberos gastado esa broma y ahora tú no me consuelas...
- No será para tanto, ¿no? - sonrió divertida.
- Sí que lo es - hice pucheritos, aguantando la risa.
- Oh, pobrecito él, ven aquí - Claire se puso en pie y me rodeo con sus brazos. Yo la correspondí, atrayéndola lo máximo posible hacia mi - Te quiero, eh - susurró en mi oído. Yo sonreí levemente.
- Claire - murmuré, todavía pegado a ella, unos pocos segundos después - ¿Recuerdas aquello que me habías contado hace tiempo sobre Audrey, Katie y su ex novio Josh?
- ¿Eso que te dije que no podrías contar a nadie?
- Sí, eso que no podía contar a nadie... - murmuré, ligeramente asustado. Claire se separó de mí, alarmada.
- ¿A quién se lo has contado, Liam? Cómo se entere Katie me mata, dios... - se llevó una mano a la frente, preocupada.
Yo, simplemente, señalé un punto a mi derecha. Ella giró la cabeza y observó a Louis y Katie, que se encontraban sentados en unas pequeñas butacas de una esquina del local, hablando, con las manos entrelazadas. Sonreían. Claire sonrió a su vez.
- Bueno, te perdono, pero sólo porque se han reconciliado, eh - sonrió levemente, volviendo a sentarse en el taburete.
- ¿Que habrías hecho si no se hubieran reconciliado? - me aventuré a preguntar.
- No quieras saberlo - trató de ponerse seria, pero no lo consiguió. Se acercó a mi y volvió a abrazarme. Yo le correspondí y acorté la distancia que había entre nosotros todavía más, posando mis labios sobre los suyos.
domingo, 14 de octubre de 2012
domingo, 7 de octubre de 2012
Capítulo 39.
Hola, lo siento mucho por tardar tanto en subir, pero ahora que ha empezado el curso y tengo que estudiar, apenas tengo tiempo de escribir.
Sin más, espero que os guste el capítulo y que comentéis mucho tanto por aquí como por mención en twitter (aunque a veces no conteste a los comentarios, los leo todos y me hacen muy muy feliz, os lo aseguro :3).
Twitter: @myhoranwish
Ask: ask.fm/bradfordbadguy
GRACIAS, OS QUIERO.
{Narra Niall}
Todavía temblaba de los nervios cuando me acerqué a Liam. No me podía creer que nos había gastado una broma a todos, sabiendo lo nervioso que yo me encontraba.
- Liam, tío, eres un cabrón - dije. Él comenzó a reírse, achinando los ojos.
- Lo siento, Nialler, me lo dejasteis a huevo. Ha sido tan gracioso... - continuó riéndose a carcajadas. No pude evitar que me contagiara la risa.
- Joder, pues menudo susto me has dad... - no me dio tiempo a terminar la frase, ya que una voz a mis espaldas me interrumpió hablando con un tono bastante elevado.
- ¿¡Hola!? ¿Qué hacéis todos aquí? - era la voz de Caitlin, acompañada de un ápice de diversión. Me volteé y la vi en la puerta de entrada del bar, sonriendo aunque con una expresión de confusión en su rostro.
Me quedé paralizado. Todo se había ido a la mierda... joder. Para una cosa que quiero que salga bien...
- ¡SORPRESA! - gritó entonces Louis, haciendo reír a todos los presentes.
- ¿Esto es una fiesta sorpresa? ¿Para mí? - la expresión de Caitlin se tornó en un gesto de sorpresa. Todos asintieron, sonrientes y se acercaron a darle un abrazo. Ella empezó a reír, con los ojos anegados en lágrimas de la emoción. Yo, por mi parte, me di la vuelta.
- Liam, yo te mato... - susurré al pasar por su lado, dirigiéndome hacia la barra del local. Me senté en una de las banquetas y le pedí un cubata al camarero. Cuando me lo trajo, me lo bebí casi todo de un trago. Me quedaba apenas un cuarto del vaso cuando una voz, su voz, resonó a mis espaldas.
- Has sido tú, ¿verdad? - preguntó, temblorosa. Me giré lentamente y la vi frente a mí. Sus preciosos ojos castaños estaban brillantes debido a las lágrimas y su sedoso pelo rubio caía ondulado sobre sus hombros. Llevaba puesta un vestido informal, de color coral, que resaltaba su claro tono de piel. Estaba simple, pero preciosa. Por poco no me salen las palabras al verla.
- Caitlin, lo siento muchísimo, en serio, yo quería que todo saliera bien, darte una sorpresa y al final todo se estrop... - comencé a decir, pero fui interrumpido por ella casi al instante.
- Niall, nunca podré agradecer todo lo que has hecho por mí.
- ¿Agradecer el qué? Si todo ha salido mal, Cait... - bajé la mirada.
- No, Nialler. Ha sido perfecto. Es perfecto. - levanté la mirada y la observé. Una lágrima surcaba su mejilla y terminaba su recorrido en esa preciosa sonrisa que tan loco me volvía - Gracias - y, de pronto, ocurrió lo que llevaba deseando desde hacía varias semanas. Algo que, en un momento dado, llegué a pensar que no se volvería a repetir.
Caitlin se acercó a mí, posó sus pequeñas manos sobre mis hombros y acortó la distancia restante, dándome un largo pero tímido beso sobre los labios. Después se separó y me miró a los ojos durante un largo rato, probablemente apenas un par de segundos, pero que a mi me parecieron horas.
Yo fui el siguiente en acortar las distancias. Me puse en pie y agarré su rostro suavemente con ambas manos, para después juntar mis labios con los suyos y descargar todo lo que sentía por ella en un beso.
Me separé poco después para tomar aire, juntando mi frente con la suya y sin apartar ni un momento la mirada de sus ojos.
- Las gracias te las tengo que dar yo a ti, Cait. Gracias por haber aparecido en mi vida - y volví a besarla.
{Narra Harry}
No había otra para mis ojos. Varias chicas bailaban al ritmo de la música en el centro de la pista, pero Lauren tenía algo especial, algo que me impedía apartar la mirada de ella. Se reía por cualquier tontería, achinando los ojos y provocándome una sonrisa de tonto enamorado.
Sacudí la cabeza y volví a la cruda realidad. Estaba solo, sentado en una esquina del local, mientras todos los demás bailaban en el centro de la pista o hablaban en pequeños grupos de, como mínimo tres personas. Yo, siendo sinceros, daba pena. Me lo repetía a mi mismo repetidas veces, junto a eso de "esto no lo puedo permitir".
Soy Harry Styles y no pienso permitir perder a la mujer de mi vida por una tontería como la de Caroline. Puedo recuperarla. Y pienso hacerlo.
Sin pensármelo dos veces, me puse en pie, me abrí paso entre la multitud y llegué al centro de la pista, donde se encontraban Amy, Claire y Lauren junto a algunas chicas más dándolo todo mientras sonaba una canción de la cual no recuerdo el nombre.
Toqué dos veces el hombro de Lauren para llamar su atención y ésta se dio la vuelta. La sonrisa que ocupaba su rostro segundos atrás desapareció en el instante en el que me reconoció.
- Lauren, ¿puedes venir un segundo? Tengo que decirte algo - me apresuré a hablar antes de que se negara rotundamente a intercambiar palabras conmigo. Por desgracia, eso no me valió de nada.
- Lo siento, Harry, creo que ya te lo he dejado todo muy claro. No quiero saber nada más de ti. Déjame en paz, ¿vale? - y dicho esto, se dio la vuelta y desapareció entre el gentío.
Me quedé parado durante unos largos segundos, pensando en una alternativa. Pues bien, parecía que debía recurrir al plan B.
Continué abriéndome paso entre la gente y llegué hasta el escenario, donde una banda llamada "Gentleman", de la que jamás había oído antes, cantaba covers de diferentes artistas. Me acerqué al batería y le susurré unas palabras en el oído. Este, después de comprender lo que le pedí, le hizo una seña al cantante principal para que terminara la canción. Diez segundos después, el local estaba en silencio, y todos los presentes miraban hacia el escenario. Se supone que debería estar acostumbrado a tener muchos ojos clavados en mí, pero, en realidad, estaba temblando. Me acerqué al extremo del escenario y cogí el micrófono que me ofrecía el cantante, con una sonrisa.
- Gracias - murmuré, con una leve sonrisa. Acto seguido me giré hacia los demás. Todos me miraban, algunos con curiosidad, mis amigos más cercanos se reían a carcajadas y después estaba ella, que me miraba con cara de mal humor y una ceja levantada - Hola - solté una leve carcajada nerviosa, que hizo que Niall y Louis por poco se cayeran al suelo de la risa - Bueno, siento haber interrumpido vuestra fiesta y todo eso, pero lo que quiero decir no me llevará mucho tiempo. Es más, puedo decirlo en apenas un par de palabras - me giré entonces hacia ella, que me observaba fijamente. Si las palabras matasen, yo ya me encontraría muerto desde hace tiempo - Lauren, dame una oportunidad. Déjame explicártelo todo. Cinco minutos, dame sólo cinco minutos y volverás a ser mía. Lo prometo - la miré. Ella negó de forma repetida con la cabeza.
- ¡Ni lo sueñes, Harry, yo no soy un objeto que puedas ganar, perder o recuperar cuando te de la gana! - sus gritos resonaron por todo el local. Aquello parecía, realmente, un culebrón.
- No cariño, no quería decir eso...
- ¡QUE NO ME LLAMES CARIÑO! ¡DÉJAME EN PAZ DE UNA VEZ, HARRY! - Lauren se dio la vuelta y salió corriendo del bar.
Yo, todavía en el escenario, me quedé a cuadros. Había quedado como un completo imbécil delante de todos. ¿La había perdido para siempre? Sí, eso era lo más seguro. Había puesto demasiada confianza en que Lauren me daría una oportunidad si se lo pedía delante de todo el mundo, demostrándole que nada más me importaba a parte de ella, y que quería que el resto del mundo se enterara de ello.
Una voz femenina me sacó entonces de mis pensamientos.
- Harry - Claire me miró desde la pista, haciéndome una seña para que fuera hasta ella. Bajé de un salto del escenario y la miré. Después me agaché un poco para quedar a su altura y poder escucharla bien - Ve detrás de ella. Todavía te quiere, si no, no habría reaccionado de esa forma. Ve con ella, entiéndela, quiérela. Y, sobre todo, no le mientas. Sé sincero, ¿vale? - Claire me miró con sus enormes ojos castaños. Yo asimilé poco a poco lo que me dijo, a la vez que una sonrisa se iba formando en mi rostro.
- Gracias Claire, eres la mejor - la abracé, le di un sonoro beso en la mejilla y volví, una vez más, a abrirme paso entre la gente. Salí corriendo del local, dispuesto a arreglarlo todo de una vez por todas.
{Narra Katie}
- Tía, qué fuerte lo de Harry - me dijo Amy mientras las dos nos acercábamos, junto a Claire, a por algo de beber a la barra.
- Ya, pobre Lauren, debió de morirse de vergüenza cuando empezó a decir todo eso - me reí a carcajadas. Porque sí, yo había sido una de las que se había reído junto a Niall y Louis cuando Harry se subió al escenario.
- Sí, pero, ¿os fijásteis en su reacción? Se puso como a la defensiva - murmuró Claire. Ambas la miramos - Todavía le quiere, de eso estoy segura.
- Tampoco hay que tener un máster para darse cuenta de eso, Claire - dijo Amy, y yo volví a reír.
- Ja-ja, qué graciosa... - se picó Claire. Yo me reí aún más - Por cierto, ¿habéis visto a Caitlin y Niall?
- Siiiiiiiiiiiiiii, no se han despegado en ningún momento de la noche - contestó Amy - Estaba claro que volverían juntos.
- Son adorables, qué envidia me dan - suspiré mientras los observaba. Niall rodeaba a Caitlin por la cintura y le decía algo al oído, lo que provocaba que ella se riera. Sonreí inconscientemente ante ello.
- Envidia te dan porque tú quieres - respondió Amy, aguantando la risa.
- Exacto - agregó Claire.
Ambas me miraron, sonriendo. Yo me sentía intimidada. Me quedé pensando durante unos cuantos segundos, pero finalmente me decidí.
- Vale, vale, ya voy... - dije divertida - ¡Qué pesadas sois! - y sin esperar una respuesta por su parte, me encaminé hacia dónde estaban Niall y Caitlin ya que, junto a ellos, hablaban animadamente Liam, Zayn y Louis. No lo voy a negar, estaba temblando. Las cosas podrían ir bien o podrían ir mal. Louis podría haberse tomado bien o mal lo del tema de Tom. Yo le quería, eso era obvio. Nunca había dejado de quererle... y quién no arriesga, no gana, así que, decidida, continué mi camino.
Todo ocurrió después a cámara lenta. Zayn me vio y le susurró algo a Louis. Este se volvió hacia mí, mirándome fijamente con sus profundos ojos azules, esos en los cuales podría perderme en cualquier momento. No sé si vi un atisbo de una sonrisa en su rostro, no puedo precisarlo, porque en ese momento, algo hizo que me parara en seco y, sin apartar la mirada de ellos, que observara la escena temiéndome lo peor.
Sin más, espero que os guste el capítulo y que comentéis mucho tanto por aquí como por mención en twitter (aunque a veces no conteste a los comentarios, los leo todos y me hacen muy muy feliz, os lo aseguro :3).
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GRACIAS, OS QUIERO.
{Narra Niall}
Todavía temblaba de los nervios cuando me acerqué a Liam. No me podía creer que nos había gastado una broma a todos, sabiendo lo nervioso que yo me encontraba.
- Liam, tío, eres un cabrón - dije. Él comenzó a reírse, achinando los ojos.
- Lo siento, Nialler, me lo dejasteis a huevo. Ha sido tan gracioso... - continuó riéndose a carcajadas. No pude evitar que me contagiara la risa.
- Joder, pues menudo susto me has dad... - no me dio tiempo a terminar la frase, ya que una voz a mis espaldas me interrumpió hablando con un tono bastante elevado.
- ¿¡Hola!? ¿Qué hacéis todos aquí? - era la voz de Caitlin, acompañada de un ápice de diversión. Me volteé y la vi en la puerta de entrada del bar, sonriendo aunque con una expresión de confusión en su rostro.
Me quedé paralizado. Todo se había ido a la mierda... joder. Para una cosa que quiero que salga bien...
- ¡SORPRESA! - gritó entonces Louis, haciendo reír a todos los presentes.
- ¿Esto es una fiesta sorpresa? ¿Para mí? - la expresión de Caitlin se tornó en un gesto de sorpresa. Todos asintieron, sonrientes y se acercaron a darle un abrazo. Ella empezó a reír, con los ojos anegados en lágrimas de la emoción. Yo, por mi parte, me di la vuelta.
- Liam, yo te mato... - susurré al pasar por su lado, dirigiéndome hacia la barra del local. Me senté en una de las banquetas y le pedí un cubata al camarero. Cuando me lo trajo, me lo bebí casi todo de un trago. Me quedaba apenas un cuarto del vaso cuando una voz, su voz, resonó a mis espaldas.
- Has sido tú, ¿verdad? - preguntó, temblorosa. Me giré lentamente y la vi frente a mí. Sus preciosos ojos castaños estaban brillantes debido a las lágrimas y su sedoso pelo rubio caía ondulado sobre sus hombros. Llevaba puesta un vestido informal, de color coral, que resaltaba su claro tono de piel. Estaba simple, pero preciosa. Por poco no me salen las palabras al verla.
- Caitlin, lo siento muchísimo, en serio, yo quería que todo saliera bien, darte una sorpresa y al final todo se estrop... - comencé a decir, pero fui interrumpido por ella casi al instante.
- Niall, nunca podré agradecer todo lo que has hecho por mí.
- ¿Agradecer el qué? Si todo ha salido mal, Cait... - bajé la mirada.
- No, Nialler. Ha sido perfecto. Es perfecto. - levanté la mirada y la observé. Una lágrima surcaba su mejilla y terminaba su recorrido en esa preciosa sonrisa que tan loco me volvía - Gracias - y, de pronto, ocurrió lo que llevaba deseando desde hacía varias semanas. Algo que, en un momento dado, llegué a pensar que no se volvería a repetir.
Caitlin se acercó a mí, posó sus pequeñas manos sobre mis hombros y acortó la distancia restante, dándome un largo pero tímido beso sobre los labios. Después se separó y me miró a los ojos durante un largo rato, probablemente apenas un par de segundos, pero que a mi me parecieron horas.
Yo fui el siguiente en acortar las distancias. Me puse en pie y agarré su rostro suavemente con ambas manos, para después juntar mis labios con los suyos y descargar todo lo que sentía por ella en un beso.
Me separé poco después para tomar aire, juntando mi frente con la suya y sin apartar ni un momento la mirada de sus ojos.
- Las gracias te las tengo que dar yo a ti, Cait. Gracias por haber aparecido en mi vida - y volví a besarla.
{Narra Harry}
No había otra para mis ojos. Varias chicas bailaban al ritmo de la música en el centro de la pista, pero Lauren tenía algo especial, algo que me impedía apartar la mirada de ella. Se reía por cualquier tontería, achinando los ojos y provocándome una sonrisa de tonto enamorado.
Sacudí la cabeza y volví a la cruda realidad. Estaba solo, sentado en una esquina del local, mientras todos los demás bailaban en el centro de la pista o hablaban en pequeños grupos de, como mínimo tres personas. Yo, siendo sinceros, daba pena. Me lo repetía a mi mismo repetidas veces, junto a eso de "esto no lo puedo permitir".
Soy Harry Styles y no pienso permitir perder a la mujer de mi vida por una tontería como la de Caroline. Puedo recuperarla. Y pienso hacerlo.
Sin pensármelo dos veces, me puse en pie, me abrí paso entre la multitud y llegué al centro de la pista, donde se encontraban Amy, Claire y Lauren junto a algunas chicas más dándolo todo mientras sonaba una canción de la cual no recuerdo el nombre.
Toqué dos veces el hombro de Lauren para llamar su atención y ésta se dio la vuelta. La sonrisa que ocupaba su rostro segundos atrás desapareció en el instante en el que me reconoció.
- Lauren, ¿puedes venir un segundo? Tengo que decirte algo - me apresuré a hablar antes de que se negara rotundamente a intercambiar palabras conmigo. Por desgracia, eso no me valió de nada.
- Lo siento, Harry, creo que ya te lo he dejado todo muy claro. No quiero saber nada más de ti. Déjame en paz, ¿vale? - y dicho esto, se dio la vuelta y desapareció entre el gentío.
Me quedé parado durante unos largos segundos, pensando en una alternativa. Pues bien, parecía que debía recurrir al plan B.
Continué abriéndome paso entre la gente y llegué hasta el escenario, donde una banda llamada "Gentleman", de la que jamás había oído antes, cantaba covers de diferentes artistas. Me acerqué al batería y le susurré unas palabras en el oído. Este, después de comprender lo que le pedí, le hizo una seña al cantante principal para que terminara la canción. Diez segundos después, el local estaba en silencio, y todos los presentes miraban hacia el escenario. Se supone que debería estar acostumbrado a tener muchos ojos clavados en mí, pero, en realidad, estaba temblando. Me acerqué al extremo del escenario y cogí el micrófono que me ofrecía el cantante, con una sonrisa.
- Gracias - murmuré, con una leve sonrisa. Acto seguido me giré hacia los demás. Todos me miraban, algunos con curiosidad, mis amigos más cercanos se reían a carcajadas y después estaba ella, que me miraba con cara de mal humor y una ceja levantada - Hola - solté una leve carcajada nerviosa, que hizo que Niall y Louis por poco se cayeran al suelo de la risa - Bueno, siento haber interrumpido vuestra fiesta y todo eso, pero lo que quiero decir no me llevará mucho tiempo. Es más, puedo decirlo en apenas un par de palabras - me giré entonces hacia ella, que me observaba fijamente. Si las palabras matasen, yo ya me encontraría muerto desde hace tiempo - Lauren, dame una oportunidad. Déjame explicártelo todo. Cinco minutos, dame sólo cinco minutos y volverás a ser mía. Lo prometo - la miré. Ella negó de forma repetida con la cabeza.
- ¡Ni lo sueñes, Harry, yo no soy un objeto que puedas ganar, perder o recuperar cuando te de la gana! - sus gritos resonaron por todo el local. Aquello parecía, realmente, un culebrón.
- No cariño, no quería decir eso...
- ¡QUE NO ME LLAMES CARIÑO! ¡DÉJAME EN PAZ DE UNA VEZ, HARRY! - Lauren se dio la vuelta y salió corriendo del bar.
Yo, todavía en el escenario, me quedé a cuadros. Había quedado como un completo imbécil delante de todos. ¿La había perdido para siempre? Sí, eso era lo más seguro. Había puesto demasiada confianza en que Lauren me daría una oportunidad si se lo pedía delante de todo el mundo, demostrándole que nada más me importaba a parte de ella, y que quería que el resto del mundo se enterara de ello.
Una voz femenina me sacó entonces de mis pensamientos.
- Harry - Claire me miró desde la pista, haciéndome una seña para que fuera hasta ella. Bajé de un salto del escenario y la miré. Después me agaché un poco para quedar a su altura y poder escucharla bien - Ve detrás de ella. Todavía te quiere, si no, no habría reaccionado de esa forma. Ve con ella, entiéndela, quiérela. Y, sobre todo, no le mientas. Sé sincero, ¿vale? - Claire me miró con sus enormes ojos castaños. Yo asimilé poco a poco lo que me dijo, a la vez que una sonrisa se iba formando en mi rostro.
- Gracias Claire, eres la mejor - la abracé, le di un sonoro beso en la mejilla y volví, una vez más, a abrirme paso entre la gente. Salí corriendo del local, dispuesto a arreglarlo todo de una vez por todas.
{Narra Katie}
- Tía, qué fuerte lo de Harry - me dijo Amy mientras las dos nos acercábamos, junto a Claire, a por algo de beber a la barra.
- Ya, pobre Lauren, debió de morirse de vergüenza cuando empezó a decir todo eso - me reí a carcajadas. Porque sí, yo había sido una de las que se había reído junto a Niall y Louis cuando Harry se subió al escenario.
- Sí, pero, ¿os fijásteis en su reacción? Se puso como a la defensiva - murmuró Claire. Ambas la miramos - Todavía le quiere, de eso estoy segura.
- Tampoco hay que tener un máster para darse cuenta de eso, Claire - dijo Amy, y yo volví a reír.
- Ja-ja, qué graciosa... - se picó Claire. Yo me reí aún más - Por cierto, ¿habéis visto a Caitlin y Niall?
- Siiiiiiiiiiiiiii, no se han despegado en ningún momento de la noche - contestó Amy - Estaba claro que volverían juntos.
- Son adorables, qué envidia me dan - suspiré mientras los observaba. Niall rodeaba a Caitlin por la cintura y le decía algo al oído, lo que provocaba que ella se riera. Sonreí inconscientemente ante ello.
- Envidia te dan porque tú quieres - respondió Amy, aguantando la risa.
- Exacto - agregó Claire.
Ambas me miraron, sonriendo. Yo me sentía intimidada. Me quedé pensando durante unos cuantos segundos, pero finalmente me decidí.
- Vale, vale, ya voy... - dije divertida - ¡Qué pesadas sois! - y sin esperar una respuesta por su parte, me encaminé hacia dónde estaban Niall y Caitlin ya que, junto a ellos, hablaban animadamente Liam, Zayn y Louis. No lo voy a negar, estaba temblando. Las cosas podrían ir bien o podrían ir mal. Louis podría haberse tomado bien o mal lo del tema de Tom. Yo le quería, eso era obvio. Nunca había dejado de quererle... y quién no arriesga, no gana, así que, decidida, continué mi camino.
Todo ocurrió después a cámara lenta. Zayn me vio y le susurró algo a Louis. Este se volvió hacia mí, mirándome fijamente con sus profundos ojos azules, esos en los cuales podría perderme en cualquier momento. No sé si vi un atisbo de una sonrisa en su rostro, no puedo precisarlo, porque en ese momento, algo hizo que me parara en seco y, sin apartar la mirada de ellos, que observara la escena temiéndome lo peor.
domingo, 23 de septiembre de 2012
Capítulo 38.
Aquí tenéis el nuevo capítulo, siento haber tardado tanto en subir, pero a partir de ahora será así. También aviso de que está llegando al final. No sé cuantos capítulos más habrá, pero no creo que demasiados.
Espero que os guste y, cualquier cosa, comentario en la entrada, mención en twitter o pregunta en ask. Una vez más, gracias a todos los que me leéis <3.
Twitter: @myhoranwish
Ask: http://ask.fm/bradfordbadguy
[1 semana después...]
{Narra Caitlin}
Pagué la cantidad indicada al taxista, bajé del coche y me encaminé hacia el hospital, cruzando la puerta de entrada. Saludé con una sonrisa a la amable recepcionista, a la que llevaba viendo día sí y día también durante aquella última semana.
Me monté en el ascensor y subí hasta la tercera planta. Torcí a la derecha. Habitación número 374.
- ¿Se puede? - pregunté, después de dar dos toques en la puerta con mis nudillos y entreabrirla. Holly me esperaba sentada en la cama, con una sonrisa más que saludable.
- Claro, te estaba esperando - entré en la habitación y cerré la puerta detrás de mí. Después de una semana de cuidados intensivos en el hospital, mi prima ya estaba casi recuperada por completo. Todavía tenía algunos pequeños cortes en las mejillas y en la frente, pero apenas se notaban.
Dejé el bolso apoyado en la silla y me senté al final de la cama, mirando hacia ella, con una enorme sonrisa de oreja a oreja. Hoy me sentía feliz. Y sí, Holly lo notó.
- ¿Qué te ocurre hoy que estás tan contenta? - soltó una pequeña carcajada.
- No lo sé, la verdad. Supongo que será que estoy feliz porque ya estás recuperada. Y, además, últimamente las cosas me van muchísimo mejor - suspiré. Para mi extrañeza, el rostro de Niall vino a mis pensamientos. ¿El por qué? No lo sé. Lo eliminé rápidamente, con una sacudida de cabeza.
- ¿Has arreglado las cosas con Álex? - preguntó.
- No. No he vuelto a hablar con él y tampoco tengo interés ninguno en hacerlo. Álex me ha fallado, ya es historia - bajé la mirada.
- Ah, entonces te refieres a Niall, vale - levanté la cabeza como un resorte al escuchar el nombre de Niall. Miré a mi prima.
- ¿Qué? ¡No! No, Holly no es por Niall - me reí con nerviosismo - Qué va...
- Y qué viene. Venga, mírate, si hasta te has puesto roja - Holly comenzó a reírse a carcajadas.
- ¡Cállate, Holly, que no es por él! - exclamé, pero no pude evitar reírme yo también. ¿Qué me pasaba? No hacía ni una semana que tenía olvidado a Niall. Por completo. Lo había superado.
- Lo es y lo sabes. Caitlin, date cuenta de una vez, estás enamorada hasta las trancas y no puedes evitarlo - me quedé en silencio durante unos cuantos segundos, reflexionando sobre lo que me acababa de decir. ¿Tendría razón? ¿Estaría enamorada de él?
- ¿Tú... tú crees? - pregunté, cautelosa.
- Estoy segura al cien por cien - afirmó ella.
- Hoy he quedado con él... - comencé a decir.
- ¿QUÉ? ¿EN SERIO? ¡APROVÉCHALO, CAITLIN, NO SEAS TONTA! - me interrumpió, elevando la voz y haciéndome reír a mí.
- ¡Shh, Holly, no grites! - continué riéndome - No sé que voy a hacer aún...
Miré la hora que marcaba mi reloj. Las doce menos cuarto de la mañana. Tenía tres cuartos de hora antes de que llegara la hora en la que había quedado con Niall.
- Holly, mejor me voy yendo ya. No quiero que se me haga tarde - me acerqué y le di un beso en la mejilla.
- Vale, estupendo. A mi me dan hoy en alta, esta tarde vienen mis padres a recogerme para volver a Manchester. Suerte y llámame para contármelo todo, ¿vale? - asentí con una sonrisa y salí de la habitación, cerrando la puerta.
Bajé a la planta principal y volví a atravesar las puertas, saliendo a la calle. Me puse a pensar en todo lo que había hablado con Holly. Sí, Niall me había fallado. Me había dado falsas esperanzas, besándome, para después irse con otra chica, que casualmente resultó ser una de mis peores enemigas. Pero, por otro lado, no podía olvidar aquél maravilloso día en el lago con él y, sobretodo, lo bien que se portó conmigo cuando Álex no quiso saber nada de mí. Me encontraba sola, preocupada por mi prima, y él fue quién me acompañó todos y cada uno de los días de la semana a visitarla, hablaba con los médicos, trataba de hacerme sonreír, me cuidaba... y eso era algo que nunca iba a poder olvidar.
Justo en ese momento, mi móvil sonó en el interior de mi bolso. Lo saqué, era Niall.
[Conversación telefónica]
- ¡Hola Cait! - sonreí inconscientemente al escuchar su voz.
- Hola Nialler - escuché una pequeña carcajada procedente del otro lado de la línea.
- Vale, escúchame atentamente. Hay un cambio de planes.
- ¿Un cambio de planes? - pregunté confundida.
- Así es. Recuerdas que habíamos quedado en media hora en el bar-café que hay al final de la calle donde se encuentra vuestro hotel, ¿no? - como para olvidarlo, pensaba yo - Bien, quedamos en ese mismo sitio esta noche, ¿sí? A las diez.
- ¿A las diez?
- Sí. Me han surgido varias entrevistas con los chicos y me va a ser imposible poder quedar antes. ¡Lo siento muchísimo, de verdad!
- No te preocupes, tonto - reí - Quedamos a las diez, entonces.
- Perfecto. ¡Eres la mejor, Cait! - y dicho esto, colgó.
[Fin de la conversación]
Me quedé como una tonta con el teléfono en la mano. Segundos después, reaccioné y corrí de vuelta al hotel, pensando en lo que me pondría esa noche.
[Horas más tarde, a las 21:30 pm...]
{Narra Louis}
Ya estábamos todos en el bar, esperando a que llegaran las diez. Habíamos decidido hacerle una fiesta sorpresa a Caitlin, ya que al día siguiente era su cumpleaños, y sólo dos días más tarde, las chicas volverían a Manchester, por lo que también era algo así como "una fiesta de despedida". Bueno, en realidad todo había sido idea de Niall, el cual andaba de un lado para el otro comprobando que todo estuviera en orden, estresado como ninguno.
- Eh, Lou, ¿falta alguien? Por dios, dime que estamos todos ya... - comenzó a decir, pero coloqué una mano en su hombro, haciéndolo callar y tratando de tranquilizarlo.
- Niall, tío, relájate. Estamos todos ya. Tienes media hora para relajarte, porque aquí ya no hay más que hacer. Has hecho un buen trabajo - conseguí sacarle una sonrisa. Se rascó la nuca, poniéndose un poco nervioso.
- Gracias... - murmuró - Voy al baño, enseguida vengo - se excusó y desapareció de mi vista.
Miré a mi alrededor. La verdad, no éramos demasiados, pero sí los suficientes. Estaban los chicos, Amy, Lauren, Claire, la prima de Caitlin a la que le habían dado el alta hoy, un par de amigas que habían hecho las chicas durante su estancia en Londres y poco más. Sin embargo, me daba la sensación de que faltaba alguien.
Y, en efecto, en ese momento la puerta se abrió. Era Katie, que venía acompañada por Tom y por otro chico no mucho mayor que ellos, veinticinco, como mucho. Entraban riéndose a carcajadas. Katie saludó a los presentes, intercambiando alguna palabra con algunos de ellos. Y entonces me vio a mí. Se le iluminó la cara y se acercó corriendo a dónde yo me encontraba.
- ¡Louis! - me dio un beso en la mejilla. Se le veía muy feliz... algo no me daba buena espina.
- Hola Kat - sonreí, ligeramente nervioso. "Relájate, Louis", me decía a mí mismo.
- Tenía ganas de verte, tengo que presentarte a alguien - se giró y le hizo una seña a Tom y al otro chico que venía con él. Ambos se acercaron, sonriendo.
- Hola - saludé, amablemente.
- Hola Lou - Tom me sonrió.
- ¡Hola! ¿Eres Louis? Oh, Katie me ha hablado mucho de ti - me saludó el otro chico, muy efusivamente. Quizás demasiado... Un momento. "Katie me ha hablado mucho de ti". ¿Le había hablado de mí? ¿En serio?
- Espero que fueran todo cosas buenas... - solté una carcajada nerviosa - Pero... ¿tú quién eres?
- Me llamo Richard, pero puedes llamarme Ricky. Soy el novio de Tom - ¿¡El qué!? ¿El novio de Tom? ¿El NOVIO?
- ¿Qué? - pregunté confundido.
- Sí, es lo que estás pensando, somos gays - dijo Ricky, con un tono que daba a entender que estaba aburrido de dar explicaciones. Tom se rió levemente, compartiendo una mirada cómplice con Katie, para después pasar un brazo alrededor de los hombros de su novio.
- Katie, ¿podemos hablar un momento? - pregunté. Todavía seguía en estado de shock por lo que acababa de descubrir.
- Claro - esbozó una sonrisa de oreja a oreja y, tras guiñarle un ojo a Tom, me cogió de la mano.
Me arrastró hasta un lado del local, apoyando su espalda contra la pared y mirándome con expresión risueña.
- ¿Que está pasando aquí? - pregunté, después de tomarme mi tiempo meditando en lo que acababa de ocurrir.
- ¿Cómo que qué pasa? Te acabo de presentar a Ricky, el novio de Tom. No es nada malo - Katie giró la cabeza, mirándome, sin borrar la sonrisa de su cara.
- Pero... ¡yo no sabía que Tom era gay! - exclamé, tratando de no ser oído.
- ¿Y? - fue su única respuesta.
- ¡Que os besasteis! ¡Creí que estabais juntos!
- ¡No seas exagerado, Louis, no nos besamos! - rió levemente - Fue un piquito de nada.
- ¿Un piquito de nada?
- Sí, de esos que te das con tus amigos. Pero, de todas formas, ¿qué mas da? No estamos juntos, ¿no? - y después de dedicarme una enorme sonrisa se alejó de mí y se reunió con las demás chicas.
A punto estaba de ir tras ella para sincerarme de una vez por todas cuando la puerta de entrada se abrió, dejando aparecer a Liam.
- ¡QUE VIENE, QUE VIENE, QUE VIENE, ESCONDEROS TODOS, VENGA, RÁPIDO! - exclamó, asustándonos a todos, que corrimos en todas direcciones en busca de nuestro escondite. Pasaron unos diez segundos durante los que nadie dijo nada. Y, entonces, volvimos a escuchar la voz de Liam - Era broma, un simulacro. ¡Bien, chicos, lo habéis hecho bien! - y comenzó a reírse a carcajadas. Todos empezamos a protestar, yendo hacia Liam y dándole pequeños puñetazos en el brazo en plan broma.
Y en ese momento de confusión, la puerta de entrada volvió a abrirse sin que nadie se diera cuenta...
Espero que os guste y, cualquier cosa, comentario en la entrada, mención en twitter o pregunta en ask. Una vez más, gracias a todos los que me leéis <3.
Twitter: @myhoranwish
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[1 semana después...]
{Narra Caitlin}
Pagué la cantidad indicada al taxista, bajé del coche y me encaminé hacia el hospital, cruzando la puerta de entrada. Saludé con una sonrisa a la amable recepcionista, a la que llevaba viendo día sí y día también durante aquella última semana.
Me monté en el ascensor y subí hasta la tercera planta. Torcí a la derecha. Habitación número 374.
- ¿Se puede? - pregunté, después de dar dos toques en la puerta con mis nudillos y entreabrirla. Holly me esperaba sentada en la cama, con una sonrisa más que saludable.
- Claro, te estaba esperando - entré en la habitación y cerré la puerta detrás de mí. Después de una semana de cuidados intensivos en el hospital, mi prima ya estaba casi recuperada por completo. Todavía tenía algunos pequeños cortes en las mejillas y en la frente, pero apenas se notaban.
Dejé el bolso apoyado en la silla y me senté al final de la cama, mirando hacia ella, con una enorme sonrisa de oreja a oreja. Hoy me sentía feliz. Y sí, Holly lo notó.
- ¿Qué te ocurre hoy que estás tan contenta? - soltó una pequeña carcajada.
- No lo sé, la verdad. Supongo que será que estoy feliz porque ya estás recuperada. Y, además, últimamente las cosas me van muchísimo mejor - suspiré. Para mi extrañeza, el rostro de Niall vino a mis pensamientos. ¿El por qué? No lo sé. Lo eliminé rápidamente, con una sacudida de cabeza.
- ¿Has arreglado las cosas con Álex? - preguntó.
- No. No he vuelto a hablar con él y tampoco tengo interés ninguno en hacerlo. Álex me ha fallado, ya es historia - bajé la mirada.
- Ah, entonces te refieres a Niall, vale - levanté la cabeza como un resorte al escuchar el nombre de Niall. Miré a mi prima.
- ¿Qué? ¡No! No, Holly no es por Niall - me reí con nerviosismo - Qué va...
- Y qué viene. Venga, mírate, si hasta te has puesto roja - Holly comenzó a reírse a carcajadas.
- ¡Cállate, Holly, que no es por él! - exclamé, pero no pude evitar reírme yo también. ¿Qué me pasaba? No hacía ni una semana que tenía olvidado a Niall. Por completo. Lo había superado.
- Lo es y lo sabes. Caitlin, date cuenta de una vez, estás enamorada hasta las trancas y no puedes evitarlo - me quedé en silencio durante unos cuantos segundos, reflexionando sobre lo que me acababa de decir. ¿Tendría razón? ¿Estaría enamorada de él?
- ¿Tú... tú crees? - pregunté, cautelosa.
- Estoy segura al cien por cien - afirmó ella.
- Hoy he quedado con él... - comencé a decir.
- ¿QUÉ? ¿EN SERIO? ¡APROVÉCHALO, CAITLIN, NO SEAS TONTA! - me interrumpió, elevando la voz y haciéndome reír a mí.
- ¡Shh, Holly, no grites! - continué riéndome - No sé que voy a hacer aún...
Miré la hora que marcaba mi reloj. Las doce menos cuarto de la mañana. Tenía tres cuartos de hora antes de que llegara la hora en la que había quedado con Niall.
- Holly, mejor me voy yendo ya. No quiero que se me haga tarde - me acerqué y le di un beso en la mejilla.
- Vale, estupendo. A mi me dan hoy en alta, esta tarde vienen mis padres a recogerme para volver a Manchester. Suerte y llámame para contármelo todo, ¿vale? - asentí con una sonrisa y salí de la habitación, cerrando la puerta.
Bajé a la planta principal y volví a atravesar las puertas, saliendo a la calle. Me puse a pensar en todo lo que había hablado con Holly. Sí, Niall me había fallado. Me había dado falsas esperanzas, besándome, para después irse con otra chica, que casualmente resultó ser una de mis peores enemigas. Pero, por otro lado, no podía olvidar aquél maravilloso día en el lago con él y, sobretodo, lo bien que se portó conmigo cuando Álex no quiso saber nada de mí. Me encontraba sola, preocupada por mi prima, y él fue quién me acompañó todos y cada uno de los días de la semana a visitarla, hablaba con los médicos, trataba de hacerme sonreír, me cuidaba... y eso era algo que nunca iba a poder olvidar.
Justo en ese momento, mi móvil sonó en el interior de mi bolso. Lo saqué, era Niall.
[Conversación telefónica]
- ¡Hola Cait! - sonreí inconscientemente al escuchar su voz.
- Hola Nialler - escuché una pequeña carcajada procedente del otro lado de la línea.
- Vale, escúchame atentamente. Hay un cambio de planes.
- ¿Un cambio de planes? - pregunté confundida.
- Así es. Recuerdas que habíamos quedado en media hora en el bar-café que hay al final de la calle donde se encuentra vuestro hotel, ¿no? - como para olvidarlo, pensaba yo - Bien, quedamos en ese mismo sitio esta noche, ¿sí? A las diez.
- ¿A las diez?
- Sí. Me han surgido varias entrevistas con los chicos y me va a ser imposible poder quedar antes. ¡Lo siento muchísimo, de verdad!
- No te preocupes, tonto - reí - Quedamos a las diez, entonces.
- Perfecto. ¡Eres la mejor, Cait! - y dicho esto, colgó.
[Fin de la conversación]
Me quedé como una tonta con el teléfono en la mano. Segundos después, reaccioné y corrí de vuelta al hotel, pensando en lo que me pondría esa noche.
[Horas más tarde, a las 21:30 pm...]
{Narra Louis}
Ya estábamos todos en el bar, esperando a que llegaran las diez. Habíamos decidido hacerle una fiesta sorpresa a Caitlin, ya que al día siguiente era su cumpleaños, y sólo dos días más tarde, las chicas volverían a Manchester, por lo que también era algo así como "una fiesta de despedida". Bueno, en realidad todo había sido idea de Niall, el cual andaba de un lado para el otro comprobando que todo estuviera en orden, estresado como ninguno.
- Eh, Lou, ¿falta alguien? Por dios, dime que estamos todos ya... - comenzó a decir, pero coloqué una mano en su hombro, haciéndolo callar y tratando de tranquilizarlo.
- Niall, tío, relájate. Estamos todos ya. Tienes media hora para relajarte, porque aquí ya no hay más que hacer. Has hecho un buen trabajo - conseguí sacarle una sonrisa. Se rascó la nuca, poniéndose un poco nervioso.
- Gracias... - murmuró - Voy al baño, enseguida vengo - se excusó y desapareció de mi vista.
Miré a mi alrededor. La verdad, no éramos demasiados, pero sí los suficientes. Estaban los chicos, Amy, Lauren, Claire, la prima de Caitlin a la que le habían dado el alta hoy, un par de amigas que habían hecho las chicas durante su estancia en Londres y poco más. Sin embargo, me daba la sensación de que faltaba alguien.
Y, en efecto, en ese momento la puerta se abrió. Era Katie, que venía acompañada por Tom y por otro chico no mucho mayor que ellos, veinticinco, como mucho. Entraban riéndose a carcajadas. Katie saludó a los presentes, intercambiando alguna palabra con algunos de ellos. Y entonces me vio a mí. Se le iluminó la cara y se acercó corriendo a dónde yo me encontraba.
- ¡Louis! - me dio un beso en la mejilla. Se le veía muy feliz... algo no me daba buena espina.
- Hola Kat - sonreí, ligeramente nervioso. "Relájate, Louis", me decía a mí mismo.
- Tenía ganas de verte, tengo que presentarte a alguien - se giró y le hizo una seña a Tom y al otro chico que venía con él. Ambos se acercaron, sonriendo.
- Hola - saludé, amablemente.
- Hola Lou - Tom me sonrió.
- ¡Hola! ¿Eres Louis? Oh, Katie me ha hablado mucho de ti - me saludó el otro chico, muy efusivamente. Quizás demasiado... Un momento. "Katie me ha hablado mucho de ti". ¿Le había hablado de mí? ¿En serio?
- Espero que fueran todo cosas buenas... - solté una carcajada nerviosa - Pero... ¿tú quién eres?
- Me llamo Richard, pero puedes llamarme Ricky. Soy el novio de Tom - ¿¡El qué!? ¿El novio de Tom? ¿El NOVIO?
- ¿Qué? - pregunté confundido.
- Sí, es lo que estás pensando, somos gays - dijo Ricky, con un tono que daba a entender que estaba aburrido de dar explicaciones. Tom se rió levemente, compartiendo una mirada cómplice con Katie, para después pasar un brazo alrededor de los hombros de su novio.
- Katie, ¿podemos hablar un momento? - pregunté. Todavía seguía en estado de shock por lo que acababa de descubrir.
- Claro - esbozó una sonrisa de oreja a oreja y, tras guiñarle un ojo a Tom, me cogió de la mano.
Me arrastró hasta un lado del local, apoyando su espalda contra la pared y mirándome con expresión risueña.
- ¿Que está pasando aquí? - pregunté, después de tomarme mi tiempo meditando en lo que acababa de ocurrir.
- ¿Cómo que qué pasa? Te acabo de presentar a Ricky, el novio de Tom. No es nada malo - Katie giró la cabeza, mirándome, sin borrar la sonrisa de su cara.
- Pero... ¡yo no sabía que Tom era gay! - exclamé, tratando de no ser oído.
- ¿Y? - fue su única respuesta.
- ¡Que os besasteis! ¡Creí que estabais juntos!
- ¡No seas exagerado, Louis, no nos besamos! - rió levemente - Fue un piquito de nada.
- ¿Un piquito de nada?
- Sí, de esos que te das con tus amigos. Pero, de todas formas, ¿qué mas da? No estamos juntos, ¿no? - y después de dedicarme una enorme sonrisa se alejó de mí y se reunió con las demás chicas.
A punto estaba de ir tras ella para sincerarme de una vez por todas cuando la puerta de entrada se abrió, dejando aparecer a Liam.
- ¡QUE VIENE, QUE VIENE, QUE VIENE, ESCONDEROS TODOS, VENGA, RÁPIDO! - exclamó, asustándonos a todos, que corrimos en todas direcciones en busca de nuestro escondite. Pasaron unos diez segundos durante los que nadie dijo nada. Y, entonces, volvimos a escuchar la voz de Liam - Era broma, un simulacro. ¡Bien, chicos, lo habéis hecho bien! - y comenzó a reírse a carcajadas. Todos empezamos a protestar, yendo hacia Liam y dándole pequeños puñetazos en el brazo en plan broma.
Y en ese momento de confusión, la puerta de entrada volvió a abrirse sin que nadie se diera cuenta...
domingo, 2 de septiembre de 2012
Capítulo 37.
Aclaración: Antes de nada, quiero avisar que no tengo NADA en contra de Caroline. No la odio, ni mucho menos, simplemente es un papel que le estoy dando en mi novela.
Gracias por leer, y espero que os guste el capítulo.
Twitter: @myhoranwish
PD: Os agradecería que votarais en la encuesta que hay a la derecha de la página. Gracias :)
Salí de la cafetería después de recibir la llamada de Caitlin. Se le notaba muy afectada a través del teléfono, puesto que rompió a llorar nada más escuchar mi voz. Traté de tranquilizarla, haciéndole saber que la ayudaría en todo lo necesario, para después cortar la comunicación y salir corriendo, literalmente, del café. No sabía lo que ocurría, pero como alguien le hubiera hecho daño no respondería de mis actos.
Corrí hasta la calle que me nombró durante la conversación telefónica y por fin, la vi. La vería en cualquier sitio, haya una o mil personas más. Ella destacaba entre la multitud. Aminoré el paso, pero me acerqué a ella con rapidez de todas formas. Se encontraba con la espalda pegada a la pared de un edificio, de pie, agarrando fuertemente su móvil con la mano derecha y con la mirada perdida en algún punto del suelo.
- Caitlin - la llamé lo suficientemente alto como para que me escuchara ella y lo suficientemente bajo para que nadie más pudiera oírlo. Ella se volvió hacia mí, como saliendo de un trance y me observó mientras terminaba de recorrer el último y pequeño tramo que nos separaba. Y después, sin decir nada, me abrazó y empezó a llorar. Yo la rodeé con mis brazos mientras con mi mano derecha acariciaba suavemente su espalda y, de vez en cuando, depositaba pequeños y cariñosos besos sobre su pelo - Eh, venga, no llores - susurré en su oído, pasado un rato. Ella enterró la cara en mi cuello. Ya no lloraba - Vamos a sentarnos allí - señalé un banco - y me vas a explicar con calma qué es lo que ha pasado, ¿vale?
Caitlin se separó lentamente de mí, dejándome ver su rostro colorado y bañado en lágrimas, para después asentir y caminar a mi lado hasta llegar al banco. Ambos nos dejamos caer casi a la vez en él.
- Tengo que pedirte un favor - comenzó a decir las mismas palabras con las que había empezado durante la conversación telefónica.
- Ya sabes que te ayudaré con lo que sea - aseguré. Ella asintió y se tomó un par de segundos antes de empezar.
- Cuando iba de camino a la cafetería donde habíamos quedado mi madre me llamó. Mi prima Holly ha tenido un accidente de tráfico y... - más lágrimas amenazaban con deslizarse por sus mejillas, pero Caitlin las reprimió - está gravemente herida en un hospital, en Londres. Holly es como mi hermana, es dos años mayor que yo, pero si le pasara algo, y-yo... yo no sé que haría, hemos vivido siempre muy unidas, y...
- Vale, vale, no sigas, ya está - la hice callar, de una forma muy suave, intentando que no rompiera a llorar de nuevo. Acaricié dulcemente su mejilla con un dedo - Ahora vamos a ir a ver a tu prima al hospital y ya verás como los médicos nos dicen que se recuperará. Yo estaré a tu lado, todo va a ir bien. Pero eso sí, prométeme que no vas a llorar - la miré a los ojos - Prométemelo.
Ella hizo una pausa de unos largos segundos, segundos durante los que subió su mirada para fijarla en mis ojos y segundos durante los cuales me perdí en ellos. No tardó mucho más en romper el silencio.
- Te lo prometo.
[Un poco antes...]
{Narra Harry}
El sonido insistente de alguien tocando el timbre de mi casa comenzaba a perforarme los oídos, así que opté por levantarme. Con un ojo todavía medio cerrado, observé el reloj-despertador que descansaba sobre la mesilla de noche. Todavía eran las nueve y cinco, pero con Paul no había quedado hasta las diez. ¿Quién sería y qué narices querría de mi a estas horas de la mañana?
Bajé las escaleras dando tumbos, tratando de no caerme y llegué hasta la puerta principal. La abrí de golpe, con los ojos medio cerrados, así que no pude ver quién era.
- ¿Qué ocurre? - pregunté al aire, en medio de un bostezo.
- Harry, soy yo - abrí los ojos de golpe al escuchar la voz de Lauren. Pero no era su tono habitual, no. Parecía enfadada.
- ¡Lauren! ¿Qué haces aquí a estas horas? - pregunté. Ella no respondió, si no que me miró de arriba a abajo, enarcando una ceja después. La imité y bajé la mirada para observar mi cuerpo. No llevaba nada encima, a excepción de los bóxers. Gracias a dios que anoche no me había dado por dormir desnudo...
- Venía a pedirte perdón por cómo me había marchado de aquí ayer y tenía pensado que desayunáramos los dos juntos - sonreí levemente. Aquella jovencita me tenía loco. No se podía ser más adorable. Iba a contestarle pero ni siquiera me dio tiempo a eso - Pero cuando fui a comprar el desayuno me he encontrado con esto - y me plantó una revista delante de la cara.
La cogí y me puse a ojear la portada, que decía, en letras bien grandes:
"STYLES Y FLACK, ¿NUEVO ROMANCE A LA VISTA?"
Y una foto de Caroline y mía. ¿Qué? No me podía creer lo que estaba leyendo. Como pillara al cabrón que había escrito eso sobre mí...
- Lauren, esto es mentira... - comencé a decir, apartando la mirada de la revista.
- ¡Para, Harry, no sigas! - me interrumpió - ¡No quiero que sigas mintiéndome! Ahora que lo pienso, todo encaja. La llamada de ayer, la supuesta "Carly", tu reunión con Paul... y ahora esto, que sólo sirve para confirmar lo evidente. Sigues enamorado de Caroline, ¿verdad? Yo sólo fui una distracción para ti. Si es que no se puede ser más tonta, tendría que habérmelo imaginado... ella es ya toda una mujer, pero yo... ¿yo que soy? Una chica más, una del montón, de sólo diecisiete años. Tendría que haber imaginado que tarde o temprano pasaría algo así...
- Lauren, para. No sigas diciendo cosas que no tienen ningún sentido. ¡Esto, - señalé la portada de la revista - no son más que mentiras! Tú bien sabes lo que a la prensa les gusta inventar. ¡Tú lo sabes! Yo te quiero a ti, Lauren, te quiero desde el primer momento en el que te vi. Créeme, por favor.
- ¡Cállate! No quiero escucharte. No quiero volver a tener nada que ver contigo, ¿me oyes? ¡Nada! - Lauren se dio la vuelta y se marchó corriendo por la calle. No hizo caso a mis gritos ni a mis súplicas, no me hizo caso.
Me di la vuelta y volví a entrar en casa. Le di una patada a la puerta, que sirvió para cerrarla con un sonoro portazo y para romperme, al menos, tres dedos del pie. Grité. Rompí la revista, la tiré al suelo. Ya está, la había perdido. La había perdido por los putos rumores de siempre, esos que ya me tenían harto... y luego estaba ella, confundiéndome.
[Flashback]
Observé con impotencia como Lauren se alejaba al final de la calle. Eres estúpido, Harry, un completo imbécil. Deberías haberla acompañado. Eso es lo que habría hecho un buen novio. Pero está claro que no dejas de ser un niño...
Cerré la puerta de casa y cogí mi teléfono móvil, que había guardado minutos atrás en el bolsillo de mi pantalón, justo durante mi discusión con Lauren. Abrí la agenda de contactos. Buscar. Caroline. Llamar.
- Hola - respondió una voz seductora al otro lado de la línea.
- Te tengo dicho que no me vuelvas a llamar. Que me olvides. Búscate a otro, Caroline - dije secamente.
- Oh, parece que alguien está de mal humor. ¿Qué pasa, que tu querida novia a descubierto que en realidad sigues enamorado de mí? ¿Que en cuanto te sientas necesitado vendrás a acostarte conmigo? Tarde o temprano ocurriría, Harry, y yo te avisé - menuda zorra. ¿En serio había estado enamorado de ella?
- Ninguna de esas cosas que dices son ciertas y lo sabes. Estuve mucho tiempo enamorado de ti, lo reconozco y tú lo sabes. Pero también sabes que lo nuestro terminó y yo ahora quiero a Lauren. La quiero más que a nada en el mundo, más de lo que nunca había querido a nadie. Nunca se me pasaría por la cabeza engañarla y mucho menos contigo. Y eso también lo sabes. ¿Por qué te empeñas en intentar estropear nuestra relación? ¿Por qué no te buscas a alguien que te quiera por lo que eres, pese a que eso sea difícil, y terminas de satisfacerte con él? Déjame en paz. Deja de meterte en mi vida y, sobre todo, deja de intentar joder la de Lauren - y dicho esto, colgué.
Pensé que no se cansaría, que ya que había empezado, ahora estaría toda la noche llamándome pero, para mi sorpresa, no volvió a molestar. Me dejó solo, pensando en Lauren.
[Fin del flashback]
jueves, 30 de agosto de 2012
Capítulo 36.
Aquí os dejo el capítulo 36, algo más largo que los anteriores. Espero que os guste y que comentéis, tanto por aquí como por una mención en twitter.
Por cierto, he puesto una nueva encuesta en el lado derecho de la página. Os agradecería un montón que votarais :3
Os quiero <3.
Twitter: @myhoranwish
{Narra Caitlin}
Eran ya las tres y media de la madrugada y yo seguía sin poder dormir. Llevaba sin saber de Álex desde que el concierto de anoche había terminado. Después, se había esfumado. No contestaba a los WhatsApps, no respondía a las llamadas... le había dejado hasta dos mensajes en su buzón de voz.
¿Dónde podría estar? Verdaderamente, estaba preocupada por él. Dí la enésima vuelta en la cama, tratando de imaginarme adonde se podría haber ido.
Llevaba ya alrededor de veinte minutos con los ojos abiertos de par en par, contemplando la oscuridad de la habitación del hotel, abriéndome paso a la imaginación, cuando un pitido procedente de mi teléfono me sobresaltó. Me avisaba de la llegada de un nuevo SMS a mi buzón de entrada.
Me levanté como un resorte y corrí hacia el teléfono, que estaba, cómo no, enchufado al cargador, con un único nombre resonando en mi cabeza: Álex.
Pulsé las teclas de mi blackberry con soltura y rapidez, pese a que mantenía mi ojo izquierdo cerrado debido a la luminosidad de la pantalla. Abrí el mensaje. No era de Álex. Era de Niall.
Por cierto, he puesto una nueva encuesta en el lado derecho de la página. Os agradecería un montón que votarais :3
Os quiero <3.
Twitter: @myhoranwish
{Narra Caitlin}
Eran ya las tres y media de la madrugada y yo seguía sin poder dormir. Llevaba sin saber de Álex desde que el concierto de anoche había terminado. Después, se había esfumado. No contestaba a los WhatsApps, no respondía a las llamadas... le había dejado hasta dos mensajes en su buzón de voz.
¿Dónde podría estar? Verdaderamente, estaba preocupada por él. Dí la enésima vuelta en la cama, tratando de imaginarme adonde se podría haber ido.
Llevaba ya alrededor de veinte minutos con los ojos abiertos de par en par, contemplando la oscuridad de la habitación del hotel, abriéndome paso a la imaginación, cuando un pitido procedente de mi teléfono me sobresaltó. Me avisaba de la llegada de un nuevo SMS a mi buzón de entrada.
Me levanté como un resorte y corrí hacia el teléfono, que estaba, cómo no, enchufado al cargador, con un único nombre resonando en mi cabeza: Álex.
Pulsé las teclas de mi blackberry con soltura y rapidez, pese a que mantenía mi ojo izquierdo cerrado debido a la luminosidad de la pantalla. Abrí el mensaje. No era de Álex. Era de Niall.
¿Te apetece quedar un rato mañana por la mañana? Sólo para desayunar juntos. Lo pasaremos bien. Como en los viejos tiempos... x.
Esbocé una mueca de disgusto. Estaba enamorada de Álex, pero Niall siempre había sido importante para mí... y temía volver a caer en sus redes de la misma forma que anteriormente. Pero seguía sin saber nada del primero, por lo que llegué a la conclusión de que un simple desayuno no me haría mal.
[A la mañana siguiente...]
{Narra Lauren}
Me incorporé cuando el sol todavía no había salido totalmente aquella mañana. Llevaba horas despierta, malamente había dormido algo por la noche, sumándole a eso que había olvidado bajar las persianas antes de acostarme.
Principalmente, había dedicado mis supuestas horas de sueño a pensar. Pensé en Harry, en su supuesta prima Carly y en su bebé. Pesé en One Direction. Pensé en las chicas. Pensé en mí. Y, finalmente, llegué a la conclusión de que si estaba saliendo con Harry debía confiar en él. Al fin y al cabo, sólo se vive una vez, ¿no?
Me levanté de un salto de la cama y abrí el armario. Escogí un conjunto de ropa al azar, que consistía en unos pantalones cortos vaqueros, una camiseta básica blanca y mis vans rosas. Después cogí mi móvil y algo de dinero, lo guardé en el bolsillo trasero de mis pantalones y salí a la calle.
Tenía pensado darle una sorpresa a Harry, llevándole un improvisado desayuno a la cama. Todavía eran las ocho y media, y, por regla general, Harry no solía levantarse hasta las nueve, así que supuse que todavía seguiría en casa.
Caminé por las calles y paré en un puesto ambulante de crepes que había en la esquina de la calle, dónde compré una enorme tortita con nutella para él y una pequeña cajita de plástico con frutas en su interior, ya que yo era alérgica a la leche. Después, me puse en marcha hacia casa de Harry.
Por el camino pasé por delante de un quiosco que estaba abarrotado de gente. Pensé que quizás le gustaría leer el periódico de la mañana, así que entré. Tenía todavía algo de tiempo hasta que dieran las nueve.
Cogí el primer periódico que vi en la estantería, ya que no estaba demasiado puesta en esos temas, y resultó venir con una pequeña revista de regalo. Mientras hacía cola para pagar, ojeé la portada. Y lo que vi en ella hizo que se me cayera nuestro desayuno al suelo, dejándolo todo perdido.
[Más tarde...]
{Narra Caitlin}
Apunto estaba de dar las diez en punto, hora en la que había quedado con Niall en el Starbucks más cercano al hotel. Estaba nerviosa, no iba a negarlo. Seguía sin saber nada de Álex desde la noche anterior, pese a que le había dejado muchos más mensajes en su buzón de voz. Por otra parte, mis sentimientos por el irlandés nunca habían desaparecido del todo, es más, en mi interior le seguía queriendo, estaba segura. Así que sí, estaba nerviosa, doblemente nerviosa, si cabe.
Salí del hotel cuando faltaban dos minutos para las diez. Sabía que Niall era puntual, pero no estaría mal hacerle esperar. Iba con los cascos colocados en mis oídos, escuchando música de mi ipod, del cual jamás me separaba. De pronto, el móvil que llevaba en el bolsillo trasero de mis pantalones comenzó a vibrar, avisándome de una llamada entrante. Miré la pantalla. Era mi madre.
- ¡Hola mamá! ¡Cuánto tiempo sin hablar contigo!
- ...
- Todo por aquí genial, ya sabes. Y desde que Álex se vino con nosotras mucho mejor.
- ...
- Ya, me imagino... pero no te preocupes, en apenas una semana me tienes allí de vuelta.
- ...
- Y bueno, ¿a qué se debe esta llamada? Porque desde que descubriste el WhatsApp no haces llamadas por cualquier cosa... - me reí.
- ...
- ¿Qué? Mamá, ¿qué dices? - dejé de reírme mientras mi rostro se ensombrecía poco a poco.
- ...
- No...
- ...
- Mamá, es una broma, ¿verdad?
- ...
- Pero, ¿Holly? ¿A qué Holly te refieres? ¿Mi prima Holly?
- ...
- No, mamá, por dios, dime que no es cierto... - mi voz comenzó a temblar a la vez que unas lágrimas querían asomarse por mis ojos. Intenté reprimirlas.
- ...
- ¿Está en Londres? ¿En qué hospital?
- ...
- Voy ahora mismo a verla - una lágrima atrevida resbaló por mi mejilla, una lágrima que fui incapaz de frenar.
- ...
- ¿Se pondrá bien?
- ...
- No, mamá, por dios, no me digas eso... - y detrás de aquella primera lágrima atrevida, vinieron muchas más. Me pegué contra la pared del edificio que tenía a mi derecha y dejé que mi vista se nublara. Escuchaba la voz de mi madre lejana, apenas prestaba atención a lo que decía.
- ...
- Claro... llámame si te enteras de cualquier cosa. Te quiero.
Y colgué. ¿Por qué Holly? ¿Por qué ella precisamente? Me sacaba dos años pero habíamos estado unidas desde muy pequeñas. Más que primas parecíamos hermanas. Y la llamada de mi madre para contármelo no había hecho otra cosa que comenzar a estropear un día que sería muy raro para mí.
Me mantuve pegada a la pared de mi edificio durante al menos cinco minutos más, dejando que mi rostro se anegara en lágrimas. Finalmente, tras esos cinco minutos de desahogo, dejé de llorar. Me sequé las mejillas y me deshice en pensamientos positivos. Estaba en el hospital. Estaba grave. Pero no había muerto, y las posibilidades de que empeorara eran lo suficientemente bajas como para darme fuerzas.
Me agaché y me senté en el suelo, ignorando a la gente que pasaba por mi lado y me miraba con cara extraña. Desbloqueé mi blackberry y volví a marcar el número de Álex. Lo necesitaba más que nunca y tenía una pequeña corazonada de que ahora me contestaría. Y así fue, a los veinte segundos, respondió.
[Conversación telefónica]
- ¿Sí? - respondió Álex con la voz seca, pese a que tenía mi número guardado en su teléfono y sabía perfectamente quién llamaba.
- Álex, soy yo - dije en un susurro.
- Lo sé.
- ¿Dónde estabas? ¿Por qué no me respondiste a las llamadas? - elevé algo la voz.
- Estuve ocupado.
- ¿Ocupado? ¿Tan ocupado como para no ser capaz de mandarme un mísero mensaje diciendo que estabas bien? Estaba preocupada por ti, ¿sabes? - le reproché con enfado.
- ¿Preocupada? - se rió entonces de una forma muy sarcástica - Cada día me sorprendes más, Caitlin.
- ¿Por qué? No te entiendo, Álex, estás muy raro...
- No, cariño, yo soy el de siempre... - dijo con unas palabras cargadas de ironía. A saber por qué se había enfadado esta vez...
- No sé que te pasa, pero podremos solucionarlo más tarde... - hice una breve pausa durante la cual respiré profundamente - Álex, te necesito.
- ¿Me necesitas?
- Sí, te necesito a mi lado. Ha pasado algo horrible y necesito que me ayudes.
- Ah, ¿me necesitas? ¿Y por qué no le vas a pedir ayuda a tu amiguito el irlandés?
- ¿Qué? ¿A Niall? - pregunté confundida - ¿Y por qué a Niall?
- No disimules, Caitlin, se te nota a la legua que estás coladita por él. No sé como no me había dado cuenta antes... parezco idiota.
- Álex, ¿te estás escuchando? No estoy coladita por Niall. Él fue un episodio en mi vida, fue parte de mi pasado. Ahora es simplemente un amigo. Mi presente eres tú.
- No me mientas, Caitlin, porque ya sabes que no soporto que me mientan.
- ¡No te miento, Álex! ¡Yo te quiero! - elevé algo la voz, a la vez que me puse en pie. No hubo respuesta por parte de Álex - ¿No vas a contestarme? Te necesito, estoy pasando por un mal momento, te llamo a ti porque te quiero... ¿y no vas a ayudarme?
- Ya te he dicho antes que sea lo que sea, llames a tu irlandesito. Seguro que él se muere por ayudarte en cualquier tontería.
- VALE, ÁLEX, MUCHAS GRACIAS. YA ME HE DADO CUENTA DE LA CLASE DE PERSONA QUE ERES. ¡ERES UN COMPLETO IMBÉCIL! - sin darme cuenta, me puse a gritar al teléfono en medio de la calle - Y AHORA MISMO VOY A LLAMAR A MI "IRLANDESITO" PARA PEDIRLE QUE ME ACOMPAÑE AL HOSPITAL A VISITAR A MI PRIMA, QUE ESTÁ INGRESADA DE GRAVEDAD. Y ESO, "CARIÑO", QUE TE VAYAS UN RATITO A LA MIERDA, ¿SÍ? - y colgué.
[Fin de la conversación]
En un ataque de rabia, lancé mi teléfono contra el suelo con toda la fuerza que pude y empecé a llorar de nuevo, pero ya se sabe que las blackberries son casi indestructibles, por lo que continuaba intacta.
Con la vista nublada por las lágrimas que anegaban mis ojos me agaché y recogí el móvil del suelo, para después marcar otro número de teléfono. Dicha persona me saludó al otro lado de la línea y aproveché una pequeña pausa para tragarme las lágrimas antes de comenzar a hablar.
- Niall, necesito pedirte un favor.
Tenía pensado darle una sorpresa a Harry, llevándole un improvisado desayuno a la cama. Todavía eran las ocho y media, y, por regla general, Harry no solía levantarse hasta las nueve, así que supuse que todavía seguiría en casa.
Caminé por las calles y paré en un puesto ambulante de crepes que había en la esquina de la calle, dónde compré una enorme tortita con nutella para él y una pequeña cajita de plástico con frutas en su interior, ya que yo era alérgica a la leche. Después, me puse en marcha hacia casa de Harry.
Por el camino pasé por delante de un quiosco que estaba abarrotado de gente. Pensé que quizás le gustaría leer el periódico de la mañana, así que entré. Tenía todavía algo de tiempo hasta que dieran las nueve.
Cogí el primer periódico que vi en la estantería, ya que no estaba demasiado puesta en esos temas, y resultó venir con una pequeña revista de regalo. Mientras hacía cola para pagar, ojeé la portada. Y lo que vi en ella hizo que se me cayera nuestro desayuno al suelo, dejándolo todo perdido.
[Más tarde...]
{Narra Caitlin}
Apunto estaba de dar las diez en punto, hora en la que había quedado con Niall en el Starbucks más cercano al hotel. Estaba nerviosa, no iba a negarlo. Seguía sin saber nada de Álex desde la noche anterior, pese a que le había dejado muchos más mensajes en su buzón de voz. Por otra parte, mis sentimientos por el irlandés nunca habían desaparecido del todo, es más, en mi interior le seguía queriendo, estaba segura. Así que sí, estaba nerviosa, doblemente nerviosa, si cabe.
Salí del hotel cuando faltaban dos minutos para las diez. Sabía que Niall era puntual, pero no estaría mal hacerle esperar. Iba con los cascos colocados en mis oídos, escuchando música de mi ipod, del cual jamás me separaba. De pronto, el móvil que llevaba en el bolsillo trasero de mis pantalones comenzó a vibrar, avisándome de una llamada entrante. Miré la pantalla. Era mi madre.
- ¡Hola mamá! ¡Cuánto tiempo sin hablar contigo!
- ...
- Todo por aquí genial, ya sabes. Y desde que Álex se vino con nosotras mucho mejor.
- ...
- Ya, me imagino... pero no te preocupes, en apenas una semana me tienes allí de vuelta.
- ...
- Y bueno, ¿a qué se debe esta llamada? Porque desde que descubriste el WhatsApp no haces llamadas por cualquier cosa... - me reí.
- ...
- ¿Qué? Mamá, ¿qué dices? - dejé de reírme mientras mi rostro se ensombrecía poco a poco.
- ...
- No...
- ...
- Mamá, es una broma, ¿verdad?
- ...
- Pero, ¿Holly? ¿A qué Holly te refieres? ¿Mi prima Holly?
- ...
- No, mamá, por dios, dime que no es cierto... - mi voz comenzó a temblar a la vez que unas lágrimas querían asomarse por mis ojos. Intenté reprimirlas.
- ...
- ¿Está en Londres? ¿En qué hospital?
- ...
- Voy ahora mismo a verla - una lágrima atrevida resbaló por mi mejilla, una lágrima que fui incapaz de frenar.
- ...
- ¿Se pondrá bien?
- ...
- No, mamá, por dios, no me digas eso... - y detrás de aquella primera lágrima atrevida, vinieron muchas más. Me pegué contra la pared del edificio que tenía a mi derecha y dejé que mi vista se nublara. Escuchaba la voz de mi madre lejana, apenas prestaba atención a lo que decía.
- ...
- Claro... llámame si te enteras de cualquier cosa. Te quiero.
Y colgué. ¿Por qué Holly? ¿Por qué ella precisamente? Me sacaba dos años pero habíamos estado unidas desde muy pequeñas. Más que primas parecíamos hermanas. Y la llamada de mi madre para contármelo no había hecho otra cosa que comenzar a estropear un día que sería muy raro para mí.
Me mantuve pegada a la pared de mi edificio durante al menos cinco minutos más, dejando que mi rostro se anegara en lágrimas. Finalmente, tras esos cinco minutos de desahogo, dejé de llorar. Me sequé las mejillas y me deshice en pensamientos positivos. Estaba en el hospital. Estaba grave. Pero no había muerto, y las posibilidades de que empeorara eran lo suficientemente bajas como para darme fuerzas.
Me agaché y me senté en el suelo, ignorando a la gente que pasaba por mi lado y me miraba con cara extraña. Desbloqueé mi blackberry y volví a marcar el número de Álex. Lo necesitaba más que nunca y tenía una pequeña corazonada de que ahora me contestaría. Y así fue, a los veinte segundos, respondió.
[Conversación telefónica]
- ¿Sí? - respondió Álex con la voz seca, pese a que tenía mi número guardado en su teléfono y sabía perfectamente quién llamaba.
- Álex, soy yo - dije en un susurro.
- Lo sé.
- ¿Dónde estabas? ¿Por qué no me respondiste a las llamadas? - elevé algo la voz.
- Estuve ocupado.
- ¿Ocupado? ¿Tan ocupado como para no ser capaz de mandarme un mísero mensaje diciendo que estabas bien? Estaba preocupada por ti, ¿sabes? - le reproché con enfado.
- ¿Preocupada? - se rió entonces de una forma muy sarcástica - Cada día me sorprendes más, Caitlin.
- ¿Por qué? No te entiendo, Álex, estás muy raro...
- No, cariño, yo soy el de siempre... - dijo con unas palabras cargadas de ironía. A saber por qué se había enfadado esta vez...
- No sé que te pasa, pero podremos solucionarlo más tarde... - hice una breve pausa durante la cual respiré profundamente - Álex, te necesito.
- ¿Me necesitas?
- Sí, te necesito a mi lado. Ha pasado algo horrible y necesito que me ayudes.
- Ah, ¿me necesitas? ¿Y por qué no le vas a pedir ayuda a tu amiguito el irlandés?
- ¿Qué? ¿A Niall? - pregunté confundida - ¿Y por qué a Niall?
- No disimules, Caitlin, se te nota a la legua que estás coladita por él. No sé como no me había dado cuenta antes... parezco idiota.
- Álex, ¿te estás escuchando? No estoy coladita por Niall. Él fue un episodio en mi vida, fue parte de mi pasado. Ahora es simplemente un amigo. Mi presente eres tú.
- No me mientas, Caitlin, porque ya sabes que no soporto que me mientan.
- ¡No te miento, Álex! ¡Yo te quiero! - elevé algo la voz, a la vez que me puse en pie. No hubo respuesta por parte de Álex - ¿No vas a contestarme? Te necesito, estoy pasando por un mal momento, te llamo a ti porque te quiero... ¿y no vas a ayudarme?
- Ya te he dicho antes que sea lo que sea, llames a tu irlandesito. Seguro que él se muere por ayudarte en cualquier tontería.
- VALE, ÁLEX, MUCHAS GRACIAS. YA ME HE DADO CUENTA DE LA CLASE DE PERSONA QUE ERES. ¡ERES UN COMPLETO IMBÉCIL! - sin darme cuenta, me puse a gritar al teléfono en medio de la calle - Y AHORA MISMO VOY A LLAMAR A MI "IRLANDESITO" PARA PEDIRLE QUE ME ACOMPAÑE AL HOSPITAL A VISITAR A MI PRIMA, QUE ESTÁ INGRESADA DE GRAVEDAD. Y ESO, "CARIÑO", QUE TE VAYAS UN RATITO A LA MIERDA, ¿SÍ? - y colgué.
[Fin de la conversación]
En un ataque de rabia, lancé mi teléfono contra el suelo con toda la fuerza que pude y empecé a llorar de nuevo, pero ya se sabe que las blackberries son casi indestructibles, por lo que continuaba intacta.
Con la vista nublada por las lágrimas que anegaban mis ojos me agaché y recogí el móvil del suelo, para después marcar otro número de teléfono. Dicha persona me saludó al otro lado de la línea y aproveché una pequeña pausa para tragarme las lágrimas antes de comenzar a hablar.
- Niall, necesito pedirte un favor.
miércoles, 29 de agosto de 2012
Capítulo 35.
Sé que el capítulo de hoy no es demasiado largo, pero prometo subir mañana también, y haré todo lo posible por subir los siguientes días. Gracias a todos los que me leéis y a los que me dejáis comentarios tanto por aquí como por twitter. Os quiero.
Twitter: @myhoranwish.
{Narra Lauren}
Observé el nombre que aparecía en la pantalla. Número desconocido. ¿Quién querría llamar a Harry a estas horas y desde un número oculto?
Levanté la vista una vez más para ver si Harry volvía del baño, pero como temía que la llamada se cortara, pulsé el botón verde de su teléfono móvil y me lo acerqué a la oreja.
[Conversación telefónica]
Mantuve el aparato pegado a mi oreja, pero no pronuncié palabra.
- ¿Hola? - una voz de mujer me saludó - Harry, puedo escuchar tu respiración - soltó una leve carcajada. No sabía de qué, pero esa voz me sonaba, me sonaba mucho. Me mantuve sin decir una sola palabra. Una misma pregunta rondaba por mi cabeza, la misma cada vez, ¿por qué esa mujer estaba llamando a Harry a estas horas? - ¿Harry? ¿No piensas hablar? Dijiste que me llamarías si me necesitabas, pero pensé que quizás no te atrevías a hacerlo…
- ¿Necesitar el qué? - hablé entonces, interrumpiendo esa conocida voz femenina - ¿Quién eres? - se escuchó un silencio al otro lado del aparato. Está claro que esa mujer, fuese quien fuese, no se esperaba que yo fuera a contestar la llamada.
- ¿Quién eres tú? ¿Y por qué tienes el teléfono de…?
- Yo he preguntado primero, ¿quién eres? - la interrumpí de nuevo.
- Soy Car… - antes de que la chica terminara de hablar escuché el “pi, pi, pi” que indicaba el final de la llamada.
[Fin de la conversación]
Una de las dos había colgado. O ninguna. Porque en este caso, fue Harry el que lo hizo, después de arrebatarme el teléfono de las manos.
Me miré las manos por inercia, para después levantar la cabeza y observar el rostro de Harry, que me miraba fijamente con el semblante serio. Di dos pasos hacia atrás de forma inconsciente.
- ¿Por qué has contestado? - su voz era grave y monótona, sin emoción alguna.
- Pu-pues… es que estabas en el baño y… bueno, y-yo te llamé y no… no venías, y… - había algo, un pequeñísimo matiz en su tono de voz que me imponía, que me daba… miedo.
- ¿Y POR QUÉ NO DEJASTE QUE SONARA? Estoy seguro de que se cansarían y llamarían más tarde - se había enfadado, eso estaba claro.
- Bueno, lo siento, pensé que podría ser algo importante… - me defendí. No me gustaba nada el tono con el que se estaba dirigiendo a mí.
- ¿Cómo iba a querer un número desconocido algo importante?
- ¿Y tú como sabes que llamaban desde número oculto? - Harry abrió mucho los ojos, con aspecto sorprendido. Ajá, le había pillado. ¿Qué me estaba ocultando Harry?
- Bueno, me imaginé que sería un número oculto, escuché desde arriba que preguntabas quién era la que llamaba…
- ¿”La”? Das por hecho que era una chica - me crucé de brazos, levanté una ceja y observé fijamente a Harry, esperando a que contestara.
- Llevo unos días esperando una llamada - contestó con rapidez. No sé por qué, pero tenía la sensación de que me estaba mintiendo, y eso no me gustaba nada.
- Esa mujer se llamaba Car… - cambié de tema, pero no continué, porque tampoco sabía su nombre, ya que la llamada se había cortado. Era Car, ¿verdad? Car… ¿de qué me sonaba a mí Car? ¿A quién conocía yo cuyo nombre empezaba así? Oh, no… ya lo recordaba. Ella no, por dios, cualquiera menos ella… ¡Caroline! - Harry, dime la verdad… ¿era Caroline? - mi rostro se ensombreció de golpe, temiéndome lo peor.
- No, no era Caroline - un sentimiento de alivio recorrió mi cuerpo de arriba abajo, olvidándome por un momento el pequeño enfado que tenía - ¡Carly! Sí, eso, era Carly. Mi prima, Carly. Llevo unos días esperando a que me llame para saber… como va su embarazo. Está embarazada, ¿sabes? Embarazada de ocho meses. Eso significa que dentro de poco seré tío, bueno, tío segundo. O lo que sea, pero estoy muy…
- Harry, para - le interrumpí antes de que aumentara más la velocidad de sus palabras, algo muy raro en él, que solía hablar de forma muy lenta - Si la que llamaba era tu prima, ¿a qué se debe tanto escándalo? - las cosas seguían sin cuadrar. Harry hizo una pausa de unos cuantos segundos, durante los que parecía estar escaneándome descaradamente con la mirada.
- No te enfades, Lauren, no ha sido por nada en especial. Simplemente me asusté un poco, Carly no sabe que tengo novia y…
- Bueno, déjalo. No me apetece discutir más, ¿vale? - respiré profundamente, rascándome un picor inexistente en mi cuello - ¿Me dejas algo de ropa para dormir?
- Eh, sí, respecto a eso… acabo de recordar que mañana he quedado con Paul para hablar de unas cosas y he de levantarme temprano. Lo de dormir juntos vamos a tener que dejarlo para otro día... - no dejé que continuara hablando, sino que me di la vuelta y cogí mi abrigo y mi bolso del colgador.
- Vale, ya lo pillo. Me voy y no te molesto, no te preocupes. Puedes llamar a Carly sin tener que preocuparte de que yo esté delante escuchándote - terminé de ponerme los tacones, me puse en pie y me dirigí a la puerta. La abrí de golpe y una ráfaga de aire helado me golpeó todo el rostro.
- ¿Qué? No digas tonterías, Lauren - Harry no sabía que decir, se le notaba.
- Buenas noches, Harry - comencé a caminar, alejándome de la casa, sin ni siquiera girarme para despedirme de él.
- Espera, deja que te lleve de vuelta al hotel, al menos…
- No te preocupes, son solo dos manzanas - y sin decir una palabra más, me alejé de la casa y de Harry, sumida en mis pensamientos y en la llamada de Carly que, en apariencia, lo había estropeado todo. Ahora era otra la pregunta que no salía de mi cabeza: ¿Qué me estaba ocultando Harry?
Twitter: @myhoranwish.
{Narra Lauren}
Observé el nombre que aparecía en la pantalla. Número desconocido. ¿Quién querría llamar a Harry a estas horas y desde un número oculto?
Levanté la vista una vez más para ver si Harry volvía del baño, pero como temía que la llamada se cortara, pulsé el botón verde de su teléfono móvil y me lo acerqué a la oreja.
[Conversación telefónica]
Mantuve el aparato pegado a mi oreja, pero no pronuncié palabra.
- ¿Hola? - una voz de mujer me saludó - Harry, puedo escuchar tu respiración - soltó una leve carcajada. No sabía de qué, pero esa voz me sonaba, me sonaba mucho. Me mantuve sin decir una sola palabra. Una misma pregunta rondaba por mi cabeza, la misma cada vez, ¿por qué esa mujer estaba llamando a Harry a estas horas? - ¿Harry? ¿No piensas hablar? Dijiste que me llamarías si me necesitabas, pero pensé que quizás no te atrevías a hacerlo…
- ¿Necesitar el qué? - hablé entonces, interrumpiendo esa conocida voz femenina - ¿Quién eres? - se escuchó un silencio al otro lado del aparato. Está claro que esa mujer, fuese quien fuese, no se esperaba que yo fuera a contestar la llamada.
- ¿Quién eres tú? ¿Y por qué tienes el teléfono de…?
- Yo he preguntado primero, ¿quién eres? - la interrumpí de nuevo.
- Soy Car… - antes de que la chica terminara de hablar escuché el “pi, pi, pi” que indicaba el final de la llamada.
[Fin de la conversación]
Una de las dos había colgado. O ninguna. Porque en este caso, fue Harry el que lo hizo, después de arrebatarme el teléfono de las manos.
Me miré las manos por inercia, para después levantar la cabeza y observar el rostro de Harry, que me miraba fijamente con el semblante serio. Di dos pasos hacia atrás de forma inconsciente.
- ¿Por qué has contestado? - su voz era grave y monótona, sin emoción alguna.
- Pu-pues… es que estabas en el baño y… bueno, y-yo te llamé y no… no venías, y… - había algo, un pequeñísimo matiz en su tono de voz que me imponía, que me daba… miedo.
- ¿Y POR QUÉ NO DEJASTE QUE SONARA? Estoy seguro de que se cansarían y llamarían más tarde - se había enfadado, eso estaba claro.
- Bueno, lo siento, pensé que podría ser algo importante… - me defendí. No me gustaba nada el tono con el que se estaba dirigiendo a mí.
- ¿Cómo iba a querer un número desconocido algo importante?
- ¿Y tú como sabes que llamaban desde número oculto? - Harry abrió mucho los ojos, con aspecto sorprendido. Ajá, le había pillado. ¿Qué me estaba ocultando Harry?
- Bueno, me imaginé que sería un número oculto, escuché desde arriba que preguntabas quién era la que llamaba…
- ¿”La”? Das por hecho que era una chica - me crucé de brazos, levanté una ceja y observé fijamente a Harry, esperando a que contestara.
- Llevo unos días esperando una llamada - contestó con rapidez. No sé por qué, pero tenía la sensación de que me estaba mintiendo, y eso no me gustaba nada.
- Esa mujer se llamaba Car… - cambié de tema, pero no continué, porque tampoco sabía su nombre, ya que la llamada se había cortado. Era Car, ¿verdad? Car… ¿de qué me sonaba a mí Car? ¿A quién conocía yo cuyo nombre empezaba así? Oh, no… ya lo recordaba. Ella no, por dios, cualquiera menos ella… ¡Caroline! - Harry, dime la verdad… ¿era Caroline? - mi rostro se ensombreció de golpe, temiéndome lo peor.
- No, no era Caroline - un sentimiento de alivio recorrió mi cuerpo de arriba abajo, olvidándome por un momento el pequeño enfado que tenía - ¡Carly! Sí, eso, era Carly. Mi prima, Carly. Llevo unos días esperando a que me llame para saber… como va su embarazo. Está embarazada, ¿sabes? Embarazada de ocho meses. Eso significa que dentro de poco seré tío, bueno, tío segundo. O lo que sea, pero estoy muy…
- Harry, para - le interrumpí antes de que aumentara más la velocidad de sus palabras, algo muy raro en él, que solía hablar de forma muy lenta - Si la que llamaba era tu prima, ¿a qué se debe tanto escándalo? - las cosas seguían sin cuadrar. Harry hizo una pausa de unos cuantos segundos, durante los que parecía estar escaneándome descaradamente con la mirada.
- No te enfades, Lauren, no ha sido por nada en especial. Simplemente me asusté un poco, Carly no sabe que tengo novia y…
- Bueno, déjalo. No me apetece discutir más, ¿vale? - respiré profundamente, rascándome un picor inexistente en mi cuello - ¿Me dejas algo de ropa para dormir?
- Eh, sí, respecto a eso… acabo de recordar que mañana he quedado con Paul para hablar de unas cosas y he de levantarme temprano. Lo de dormir juntos vamos a tener que dejarlo para otro día... - no dejé que continuara hablando, sino que me di la vuelta y cogí mi abrigo y mi bolso del colgador.
- Vale, ya lo pillo. Me voy y no te molesto, no te preocupes. Puedes llamar a Carly sin tener que preocuparte de que yo esté delante escuchándote - terminé de ponerme los tacones, me puse en pie y me dirigí a la puerta. La abrí de golpe y una ráfaga de aire helado me golpeó todo el rostro.
- ¿Qué? No digas tonterías, Lauren - Harry no sabía que decir, se le notaba.
- Buenas noches, Harry - comencé a caminar, alejándome de la casa, sin ni siquiera girarme para despedirme de él.
- Espera, deja que te lleve de vuelta al hotel, al menos…
- No te preocupes, son solo dos manzanas - y sin decir una palabra más, me alejé de la casa y de Harry, sumida en mis pensamientos y en la llamada de Carly que, en apariencia, lo había estropeado todo. Ahora era otra la pregunta que no salía de mi cabeza: ¿Qué me estaba ocultando Harry?
martes, 28 de agosto de 2012
Capítulo 34.
¡LO SIENTO, LO SIENTO, LO SIENTO! De verdad, siento muchísimo haber tardado tanto tiempo en subir... pero entre que estuve en Irlanda, en la playa y luego de vacaciones apenas he estado un par de días en casa. Y, por lo tanto, no tuve tiempo de escribir.
Tengo algún capítulo más escrito, así que probablemente vuelva a subir mañana y pasado... no sé. O al menos, eso intentaré. Lo siento de nuevo por haceros esperar tanto y espero que disfrutéis de este capítulo. Os quiero <3.
Twitter: @bradfordbadguy
{Narra Caitlin}
Caminé sin mirar atrás, acercándome con pasos rápidos a los demás, que se encontraban en el exterior del local, sumidos en la oscuridad de la noche, riendo y hablando en voz muy alta. A parte de ellos no había ni un alma, por lo que no se preocupaban por el hecho de poder ser vistos por alguna fan.
Harry, Zayn, Louis y Amy estaban en medio de una “discusión”, al parecer, muy divertida, ya que Liam, Claire y Lauren estaban riéndose a carcajada limpia frente a ellos. Miranda y Audrey ya no estaban. Pero me faltaba alguien… ¿dónde estaba Katie? ¿Y Tom? Espera… ¿y Álex?
Me di la vuelta mientras miraba hacia todos los lados posibles, tratando de encontrar a los demás. De pronto avisté a Katie y a Tom sentados en un banco de madera, no muy lejos del otro grupo. Estaban muy juntos el uno al otro, charlando, riendo, mirándose con complicidad. Enarqué una ceja con el semblante bastante confundido. Y de pronto, dejaron de prestarse atención el uno al otro y se giraron hacia mí, como si les hubiera interrumpido de alguna forma. Y algo gracioso debía de haber en mi rostro, porque Katie comenzó a reírse.
Tengo algún capítulo más escrito, así que probablemente vuelva a subir mañana y pasado... no sé. O al menos, eso intentaré. Lo siento de nuevo por haceros esperar tanto y espero que disfrutéis de este capítulo. Os quiero <3.
Twitter: @bradfordbadguy
{Narra Caitlin}
Caminé sin mirar atrás, acercándome con pasos rápidos a los demás, que se encontraban en el exterior del local, sumidos en la oscuridad de la noche, riendo y hablando en voz muy alta. A parte de ellos no había ni un alma, por lo que no se preocupaban por el hecho de poder ser vistos por alguna fan.
Harry, Zayn, Louis y Amy estaban en medio de una “discusión”, al parecer, muy divertida, ya que Liam, Claire y Lauren estaban riéndose a carcajada limpia frente a ellos. Miranda y Audrey ya no estaban. Pero me faltaba alguien… ¿dónde estaba Katie? ¿Y Tom? Espera… ¿y Álex?
Me di la vuelta mientras miraba hacia todos los lados posibles, tratando de encontrar a los demás. De pronto avisté a Katie y a Tom sentados en un banco de madera, no muy lejos del otro grupo. Estaban muy juntos el uno al otro, charlando, riendo, mirándose con complicidad. Enarqué una ceja con el semblante bastante confundido. Y de pronto, dejaron de prestarse atención el uno al otro y se giraron hacia mí, como si les hubiera interrumpido de alguna forma. Y algo gracioso debía de haber en mi rostro, porque Katie comenzó a reírse.
- Ahora sí, creo que me he perdido algo… - me acerqué a ellos, con una sonrisa un tanto confundida, bajo la atenta mirada divertida de Tom - ¿No se lo habías contado ya? - me dirigí al chico, esperando a que Katie se recuperara de ese extraño ataque de risa que le acababa de entrar.
- ¡Lo hizo, lo hizo! - exclamó Katie, recuperándose y sentándose en el banco de una manera más apropiada - Esto es sólo el primer paso de nuestro plan, ahora que la vía está libre.
- ¿Vía libre?
- Ahora que Audrey ya no molesta, me refiero.
- ¿Ahora que no molesta? Llámame tonta, pero es que no lo entiendo…
- ¡Caitlin, parece que no vives en este mundo! - exclamó Tom entonces, perdiendo la paciencia de una forma bastante divertida - ¿Ves a Audrey por alguna parte?
- No…
- ¿Y a Louis?
- Sí, allí está.
- ¿Y por qué no está con Audrey?
- Y yo que sé… - hice una pausa de apenas un par de segudos - ¡Un momento! Me estáis diciendo que…
- Exactamente eso - asintió Katie.
- Pero, entonces ellos…
- Ajá - sonrió levemente.
- ¿¡En serio!? - volví a preguntar.
- ¡Que sí, Caitlin, que sí! ¡Que ya no están juntos! Louis la ha dejado.
- Bueno, estaba claro que siempre te había querido a ti.
- Si me quisiera de verdad no me habría dejado por Audrey.
- Bueno, técnicamente podía hacerlo, no estabais juntos ni nada…
- ¡Me había besado, Caitlin!
- Si lo ves de esa forma…
- ¡Lo hizo, lo hizo! - exclamó Katie, recuperándose y sentándose en el banco de una manera más apropiada - Esto es sólo el primer paso de nuestro plan, ahora que la vía está libre.
- ¿Vía libre?
- Ahora que Audrey ya no molesta, me refiero.
- ¿Ahora que no molesta? Llámame tonta, pero es que no lo entiendo…
- ¡Caitlin, parece que no vives en este mundo! - exclamó Tom entonces, perdiendo la paciencia de una forma bastante divertida - ¿Ves a Audrey por alguna parte?
- No…
- ¿Y a Louis?
- Sí, allí está.
- ¿Y por qué no está con Audrey?
- Y yo que sé… - hice una pausa de apenas un par de segudos - ¡Un momento! Me estáis diciendo que…
- Exactamente eso - asintió Katie.
- Pero, entonces ellos…
- Ajá - sonrió levemente.
- ¿¡En serio!? - volví a preguntar.
- ¡Que sí, Caitlin, que sí! ¡Que ya no están juntos! Louis la ha dejado.
- Bueno, estaba claro que siempre te había querido a ti.
- Si me quisiera de verdad no me habría dejado por Audrey.
- Bueno, técnicamente podía hacerlo, no estabais juntos ni nada…
- ¡Me había besado, Caitlin!
- Si lo ves de esa forma…
Se produjo una leve pausa entre nosotras dos, ya que Tom llevaba un buen rato escuchándonos sin pronunciar palabra.
- De verdad, me sorprende como sois capaces de entenderos hablando tan rápido y sin terminar una sola frase - nos miraba intercaladamente, con los ojos como platos, y Caitlin y yo nos echamos a reír.
- Bueno, el caso - Katie me miró - Tom y yo tenemos un plan.
- ¿Un plan? ¿Y para qué quieres un plan si Audrey ya no está de por medio?
- En realidad es una forma de que Louis sufra un poco, se lo merece.
- Mira que te complicas las cosas… eres mala, ¿eh? - bromeé.
- No empecemos a hablar aquí de quién es mala y quién no lo es, porque, lo siento Caitlin, pero tú ganas… - contestó Katie, intentando reprimir una sonrisa - ¿¡Cómo pudiste habérmelo ocultado!?
- ¿Ocultar el qué? – una voz a mis espaldas nos sobresaltó a los tres. El rostro de Katie se volvió serio de golpe mientras Tom intentaba no reírse. Yo, por mi parte, no sabía si irme corriendo para reírme o quedarme para ayudar a Katie con su “plan”.
- Cosas nuestras, Louis, no seas tan cotilla – le guiñé un ojo a Tom y a mi amiga, hablando antes de darle tiempo a cualquier otro para hacerlo.
- Vale, perdone usted, señorita - me contestó Louis con tono divertido. Acto seguido, se volvió y miró a Katie - ¿Puedes venir un momento? Tengo que hablar contigo sobre algo… - intentaba aparentar seguridad, pero en el fondo estaba muerto de miedo. Se le notaba a kilómetros.
- ¿No podemos hablar aquí? - Katie inclinó la cabeza hacia un lado, haciéndose la tonta. Reprimí una carcajada.
- No creo que sea buena idea… - Louis miró de reojo a Tom, que hacía como que no se enteraba de nada.
- Oh, hablamos en otro momento entonces, ¿vale? - Katie cogió a Tom de la mano y se puso en pie, tirando de él - Es que ahora tenemos que irnos - le dedicó una encantadora sonrisa a Louis y, después, sin que nadie se lo esperara, se giró hacia Tom, cogió su rostro con las dos manos y le dio un corto beso en los labios - ¡Nos vemos mañana! - gritó para todos los demás y ambos se fueron de la mano.
Louis y yo nos quedamos en silencio observando cómo se alejaban. Le miré de reojo y pude comprobar que se había quedado de piedra, con la boca entreabierta, sorprendido. Volví a aguantar mis ganas de reír.
- Louis, ¿por un casual sabes dónde está Álex? - le pregunté, cambiando de tema descaradamente.
- No, ni idea - contestó él muy secamente.
Me encogí de hombros, reprimiendo una sonrisa, y saqué mi móvil. Abrí el WhatsApp. Contactos. Álex.
Eh, ¿dónde estás? Has desaparecido de repente, jaja :)
- Bueno, el caso - Katie me miró - Tom y yo tenemos un plan.
- ¿Un plan? ¿Y para qué quieres un plan si Audrey ya no está de por medio?
- En realidad es una forma de que Louis sufra un poco, se lo merece.
- Mira que te complicas las cosas… eres mala, ¿eh? - bromeé.
- No empecemos a hablar aquí de quién es mala y quién no lo es, porque, lo siento Caitlin, pero tú ganas… - contestó Katie, intentando reprimir una sonrisa - ¿¡Cómo pudiste habérmelo ocultado!?
- ¿Ocultar el qué? – una voz a mis espaldas nos sobresaltó a los tres. El rostro de Katie se volvió serio de golpe mientras Tom intentaba no reírse. Yo, por mi parte, no sabía si irme corriendo para reírme o quedarme para ayudar a Katie con su “plan”.
- Cosas nuestras, Louis, no seas tan cotilla – le guiñé un ojo a Tom y a mi amiga, hablando antes de darle tiempo a cualquier otro para hacerlo.
- Vale, perdone usted, señorita - me contestó Louis con tono divertido. Acto seguido, se volvió y miró a Katie - ¿Puedes venir un momento? Tengo que hablar contigo sobre algo… - intentaba aparentar seguridad, pero en el fondo estaba muerto de miedo. Se le notaba a kilómetros.
- ¿No podemos hablar aquí? - Katie inclinó la cabeza hacia un lado, haciéndose la tonta. Reprimí una carcajada.
- No creo que sea buena idea… - Louis miró de reojo a Tom, que hacía como que no se enteraba de nada.
- Oh, hablamos en otro momento entonces, ¿vale? - Katie cogió a Tom de la mano y se puso en pie, tirando de él - Es que ahora tenemos que irnos - le dedicó una encantadora sonrisa a Louis y, después, sin que nadie se lo esperara, se giró hacia Tom, cogió su rostro con las dos manos y le dio un corto beso en los labios - ¡Nos vemos mañana! - gritó para todos los demás y ambos se fueron de la mano.
Louis y yo nos quedamos en silencio observando cómo se alejaban. Le miré de reojo y pude comprobar que se había quedado de piedra, con la boca entreabierta, sorprendido. Volví a aguantar mis ganas de reír.
- Louis, ¿por un casual sabes dónde está Álex? - le pregunté, cambiando de tema descaradamente.
- No, ni idea - contestó él muy secamente.
Me encogí de hombros, reprimiendo una sonrisa, y saqué mi móvil. Abrí el WhatsApp. Contactos. Álex.
Eh, ¿dónde estás? Has desaparecido de repente, jaja :)
Bloqueé el móvil y lo guardé en mi bolso.
- Ya le he mandado un WhatsApp, a ver si contesta - volví a dirigirme a Louis, pero este parecía no hacerme demasiado caso.
- Eh… sí, claro. Me voy ya, ¿vale? - y sin decir nada más, se dio la vuelta y comenzó a alejarse.
- ¿Tan pronto? - pregunté.
- Sí, es que… estoy cansado - y por un momento me dio pena. Pensé en algo que poder decirle para que no se fuera de aquí tan abatido.
- ¡Eh, Louis! - lo llamé, elevando la voz. Él se dio la vuelta y me miró, sin modificar la seriedad de su semblante - En el fondo te quiere. La conozco.
Y sabía que con eso podría darle, al menos, una pizca de esperanza. Eso sí, Katie no podía saber que yo se lo había dicho.
{Narra Lauren}
Entre unas cosas y otras, al final se nos había hecho tarde, muy tarde. Ya era la una y media de la mañana, y nosotros continuábamos hablando y riendo en mitad de la calle. Bueno, no todos. Audrey y Miranda se habían ido nada más terminar el concierto, al igual que Álex. Katie y Tom, que estaban algo alejados del resto, se fueron poco después, seguidos muy de cerca por Louis. Apenas diez minutos después se fue Caitlin con la excusa de que estaba agotada, pero que, casualmente, coincidió con la llegada de Niall después de recoger todas sus pertenencias en el backstage. Claire y Liam fueron los siguientes, desaparecieron de repente, sin decir nada. Por lo tanto, en aquellos momentos estábamos Niall, Amy, Zayn, Harry y yo sentados en el bordillo de la acera, diciendo tonterías y riéndonos por las cosas más absurdas. Y fue entonces cuando, de casualidad, miré la hora en mi reloj. La una y media.
- Chicos, es tardísimo ya. Yo me voy yendo…
- Va, Lau, quédate un poco más y así luego nos vamos juntas - rogó Amy, juntando las manos en posición de rezar.
- Es que ya es la una y media… - me reí al ver sus gestos.
- Va, Lau, que puedes venir a dormir a mi casa - Harry imitó la voz y la postura de Amy, por lo que se ganó un puñetazo cariñoso por su parte. Todos nos reímos.
- Venga, dejaros de bromas ya. Es muy tarde.
- Eh, no, que te lo digo en serio. Ven a dormir conmigo - Harry me miró a los ojos. Todos los demás comenzaron a reírse y a silbar.
- Uh, Lauren, prepárate para no dormir esta noche - dijo Zayn, haciendo reír a Niall, que ya tenía toda la cara roja. Harry se dio la vuelta y le pegó un puñetazo en el hombro a Zayn. Yo sonreí nerviosa.
- Lauren, no les hagas caso - dijo Harry de nuevo, mirándome fijamente con sus penetrantes ojos verdes. Yo me derretía, ¿cómo iba a decirle que no a esa mirada?
- Está bien… pero nos vamos ya, ¿eh?
- Claro, tú sí que sabes, cuánto antes os vayáis, más PARTY HARD - Niall volvió a reírse a carcajadas, esta vez por las palabras de Amy. Harry se levantó, me pasó un brazo por los hombros y comenzó a caminar.
- No les hagas ni caso - susurró en mi oído, lo que me provocó soltar una carcajada.
Nos alejamos poco a poco de ellos, aunque alcanzamos a oír como Zayn le decía a Amy que podría ella misma aplicarse el cuento de la party hard. No pude evitar reírme de nuevo al escuchar como Amy, nerviosísima, comenzaba a regañar a su novio.
Harry llamó por teléfono a un taxi que nos pasó a recoger apenas cinco minutos más tarde. Su casa no estaba demasiado lejos de allí, así que en quince minutos ya nos encontrábamos cruzando la puerta de entrada y dejando las chaquetas en el recibidor.
- Amor, voy un segundo al baño y ya vuelvo, no tardo nada - Harry depositó un suave beso sobre mis labios y desapareció escaleras arriba. Yo aproveché para quitarme los tacones, que me estaban matando, y justo acababa de sentarme en el sofá cuando un teléfono móvil comenzó a sonar.
Caminé hasta el recibidor de nuevo para comprobar en mi bolso si era a mí a quién estaban llamando. No, mi móvil no era. Con lo que sólo podía ser el de Harry, que se encontraba en uno de los bolsillos interiores de su americana, colgada justo al lado de mi bolso.
- ¡Harry, te están llamando al móvil! - elevé la voz, intentando que me escuchara desde el baño - ¿Harry? - volví a llamar. Esperé unos segundos, pero nadie contestaba. Harry no daba señales de haberme escuchado.
El teléfono seguía sonando, fuese quién fuese, no dejaba de llamar. ¿Quién sería y qué era aquello tan importante que tenía que decirle a Harry a aquellas horas de la madrugada? La intriga me podía, y como Harry no daba salido del baño, busqué en los bolsillos de su chaqueta y cogí su teléfono móvil.
Siempre dicen que la curiosidad mató al gato y, en aquella ocasión, el gato era yo.
- Ya le he mandado un WhatsApp, a ver si contesta - volví a dirigirme a Louis, pero este parecía no hacerme demasiado caso.
- Eh… sí, claro. Me voy ya, ¿vale? - y sin decir nada más, se dio la vuelta y comenzó a alejarse.
- ¿Tan pronto? - pregunté.
- Sí, es que… estoy cansado - y por un momento me dio pena. Pensé en algo que poder decirle para que no se fuera de aquí tan abatido.
- ¡Eh, Louis! - lo llamé, elevando la voz. Él se dio la vuelta y me miró, sin modificar la seriedad de su semblante - En el fondo te quiere. La conozco.
Y sabía que con eso podría darle, al menos, una pizca de esperanza. Eso sí, Katie no podía saber que yo se lo había dicho.
{Narra Lauren}
Entre unas cosas y otras, al final se nos había hecho tarde, muy tarde. Ya era la una y media de la mañana, y nosotros continuábamos hablando y riendo en mitad de la calle. Bueno, no todos. Audrey y Miranda se habían ido nada más terminar el concierto, al igual que Álex. Katie y Tom, que estaban algo alejados del resto, se fueron poco después, seguidos muy de cerca por Louis. Apenas diez minutos después se fue Caitlin con la excusa de que estaba agotada, pero que, casualmente, coincidió con la llegada de Niall después de recoger todas sus pertenencias en el backstage. Claire y Liam fueron los siguientes, desaparecieron de repente, sin decir nada. Por lo tanto, en aquellos momentos estábamos Niall, Amy, Zayn, Harry y yo sentados en el bordillo de la acera, diciendo tonterías y riéndonos por las cosas más absurdas. Y fue entonces cuando, de casualidad, miré la hora en mi reloj. La una y media.
- Chicos, es tardísimo ya. Yo me voy yendo…
- Va, Lau, quédate un poco más y así luego nos vamos juntas - rogó Amy, juntando las manos en posición de rezar.
- Es que ya es la una y media… - me reí al ver sus gestos.
- Va, Lau, que puedes venir a dormir a mi casa - Harry imitó la voz y la postura de Amy, por lo que se ganó un puñetazo cariñoso por su parte. Todos nos reímos.
- Venga, dejaros de bromas ya. Es muy tarde.
- Eh, no, que te lo digo en serio. Ven a dormir conmigo - Harry me miró a los ojos. Todos los demás comenzaron a reírse y a silbar.
- Uh, Lauren, prepárate para no dormir esta noche - dijo Zayn, haciendo reír a Niall, que ya tenía toda la cara roja. Harry se dio la vuelta y le pegó un puñetazo en el hombro a Zayn. Yo sonreí nerviosa.
- Lauren, no les hagas caso - dijo Harry de nuevo, mirándome fijamente con sus penetrantes ojos verdes. Yo me derretía, ¿cómo iba a decirle que no a esa mirada?
- Está bien… pero nos vamos ya, ¿eh?
- Claro, tú sí que sabes, cuánto antes os vayáis, más PARTY HARD - Niall volvió a reírse a carcajadas, esta vez por las palabras de Amy. Harry se levantó, me pasó un brazo por los hombros y comenzó a caminar.
- No les hagas ni caso - susurró en mi oído, lo que me provocó soltar una carcajada.
Nos alejamos poco a poco de ellos, aunque alcanzamos a oír como Zayn le decía a Amy que podría ella misma aplicarse el cuento de la party hard. No pude evitar reírme de nuevo al escuchar como Amy, nerviosísima, comenzaba a regañar a su novio.
Harry llamó por teléfono a un taxi que nos pasó a recoger apenas cinco minutos más tarde. Su casa no estaba demasiado lejos de allí, así que en quince minutos ya nos encontrábamos cruzando la puerta de entrada y dejando las chaquetas en el recibidor.
- Amor, voy un segundo al baño y ya vuelvo, no tardo nada - Harry depositó un suave beso sobre mis labios y desapareció escaleras arriba. Yo aproveché para quitarme los tacones, que me estaban matando, y justo acababa de sentarme en el sofá cuando un teléfono móvil comenzó a sonar.
Caminé hasta el recibidor de nuevo para comprobar en mi bolso si era a mí a quién estaban llamando. No, mi móvil no era. Con lo que sólo podía ser el de Harry, que se encontraba en uno de los bolsillos interiores de su americana, colgada justo al lado de mi bolso.
- ¡Harry, te están llamando al móvil! - elevé la voz, intentando que me escuchara desde el baño - ¿Harry? - volví a llamar. Esperé unos segundos, pero nadie contestaba. Harry no daba señales de haberme escuchado.
El teléfono seguía sonando, fuese quién fuese, no dejaba de llamar. ¿Quién sería y qué era aquello tan importante que tenía que decirle a Harry a aquellas horas de la madrugada? La intriga me podía, y como Harry no daba salido del baño, busqué en los bolsillos de su chaqueta y cogí su teléfono móvil.
Siempre dicen que la curiosidad mató al gato y, en aquella ocasión, el gato era yo.
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